La exposición al polvo y al humo, una amenaza más para los habitantes de Nueva York
El Departamento de Salud de Estados Unidos comienza a atender las consecuencias emocionales y psicológicas de los atentados del pasado 11 de septiembre.
El humo y el polvo, que siguen cubriendo buena parte del sur de Manhattan tras los atentados del pasado 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, representan una importante amenaza para la salud respiratoria de los habitantes de Nueva York.
Los expertos aconsejan a las personas con problemas respiratorios y cardíacos que permanezcan en sus casas y no se expongan al aire contaminado.
Las máscaras que filtran el aire son en estos momentos frecuentes entre la población, si bien el alcalde de la ciudad, Rudolph Giuliani, en un intento de tranquilizar a los habitantes, señaló que no se han encontrado sustancias peligrosas en el aire tras haberse realizado distintas pruebas. Indicó que no han hallado presencia de asbestos, lo que no significa que el polvo no irrite los ojos y la garganta. Evidentemente, Giuliani subrayó que las personas asmáticas deben evitar la exposición.
En cuanto a los pacientes cardíacos, algunos estudios han puesto de manifiesto que las partículas contaminantes derivadas de la combustión se asocian con un mayor riesgo de formación de trombos que pueden desencadenar infarto de miocardio. En palabras del Dr. Joel Schwartz, profesor de la Facultad de Salud Pública de Harvard, "en Nueva York fallecerán esta semana más personas que en cualquier otra debido a la contaminación ambiental. La polución mata. La gente debe cerrar las ventanas y encender los aparatos de aire acondicionado.
Otro experto de la Universidad de Columbia, el Dr. Paul Brandt-Rauf, muestra su preocupación por las partículas de amianto que pueda haber en el ambiente, sustancia asociada a un mayor riesgo de cáncer. También pueden ser peligrosos los derivados de la combustión del plástico. "Algunas de las peores sustancias se derivan de los incendios cuando estos ya han sido apagados", destaca.
Por otro lado, el Departamento de Salud de Estados Unidos anunció que está empezando a atender las consecuencias emocionales y psicológicas inmediatas y a largo plazo del impacto provocado por la pérdida de vidas y el daño causado por los ataques, según señaló el secretario del departamento, Tommy Thompson.
El personal sanitario ha comenzado a colaborar en los programas de crisis dirigidos a las víctimas, sus familias y a los cientos de trabajadores voluntarios que trabajan en el rescate. Las acciones incluyen un envío inmediato de un millón de dólares para financiar los servicios de apoyo mental y de apoyo a largo plazo.
"Estos devastadores ataques han conmocionado a la nación", señaló el secretario. "Las consecuencias emocionales y psicológicas causadas por la tragedia del 11 de septiembre serán profundas y se necesitará mucho tiempo para que cicatricen", añadió. El departamento cuenta con la colaboración de la Administración para el Manejo de Emergencias Federales, así como otros organismos, incluidos el Departamento de Justicia, para acelerar los recursos humanos y financieros. El más devastador de los traumas es que las personas más vulnerables están desarrollando síntomas emocionales y psicológicos. La falta de aviso, la extensión de los daños y las muertes, la exposición a eventos terribles y la posibilidad de reincidencia permiten la posibilidad de repercusiones emocionales tanto en adultos como en los niños.
Fuente:
Jano On-Line, 17/09/2001
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