El PET supera a la TC en cáncer de cérvix
Análisis metabólico y anatómico de nódulos linfáticos
La tomografía de emisión de positrones (PET) es más precisa a la hora de determinar si un cáncer de cérvix se ha extendido a otras áreas del organismo que el método diagnóstico estándar con tomografía computerizada (TC), según los resultados de un estudio realizado por un equipo formado por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y del Centro Oncológico Universitario Alvin J. Siteman, en San Louis.
El estudio, dirigido por Perry Grigsby, profesor de radiología oncológica del Instituto de Radiología Mallinckrodt de la Universidad de Washington, y publicado en el último número del Journal of Clinical Oncology, parte de la base de que el método más utilizado en la actualidad para este diagnóstico por los especialistas es la TC, aunque su precisión es media.
Argumenta que la superioridad de la PET se debe a una diferencia fundamental entre ambas técnicas, ya que la TC produce la imagen en rayos X de una fina sección transversal del organismo. Para diagnosticar la expansión de este tipo de cáncer, los radiólogos buscan en las imágenes nódulos linfáticos con un tamaño que excede la normalidad, es decir, con más de un centímetro de diámetro. "El problema es que un nódulo linfático que no tenga un crecimiento anormal también puede tener en su interior células tumorales y, sin embargo, no se detectan en las imágenes de TC por su tamaño", explica Grigsby.
Rasgo metabólico
La PET, sin embargo, revela una diferencia metabólica en lugar de anatómica entre las células y sus estructuras. En el estudio, este método detectó la diferencia en la forma en que las células consumen glucosa. Las células en cáncer de cérvix crecen a un ritmo más rápido y, en consecuencia, consumen mayores cantidades de glucosa que las normales.
Por tanto, la tomografía de emisión de positrones a menudo puede identificar la presencia de células cancerígenas en nódulos linfáticos de tamaño normal, aunque tiene un límite de detección y falla en la identificación de nódulos linfáticos si el número de células cancerígenas en el interior de éstos es demasiado bajo.
Datos contrastados
La investigación realizada por científicos de las universidades de Washington y San Louis comparó escáneres de TC y PET en 101 mujeres con cáncer de cérvix detectado en exploración física. Se obtuvieron imágenes del tumor primario y de nódulos linfáticos en la pelvis, el abdomen alrededor de la aorta y la base del cuello, áreas que sigue el patrón de avance de este tipo de cáncer. Las imágenes de PETconfirmaron la presencia de tumor en cien de las 101 mujeres, mientras que la TC sólo identificó 77. La PET reveló además nódulos en la pelvis de 67 mujeres, frente a 20 casos detectados por la CT; abdominales en 21 mujeres, frente a las siete identificadas con CT, y ocho nódulos supraclaviculares con PET, frente a ninguno con CT.
Fuente:
J Clin Oncol, 2001; 19(17): 3745-3749
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