La Medicina Nuclear, cada vez más cerca del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en fase preclínica

El XXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Nuclear  aborda el diagnóstico diferencial de los parkinsonismos

La contribución de la Medicina Nuclear en las fases incipientes de las demencias tipo Alzheimer ha sido analizada en una mesa redonda celebrada en el marco del XXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Nuclear, que se desarrolló en Ciudad Real hasta el 16 de junio. El diagnóstico diferencial de los trastornos del movimiento ha sido el segundo gran bloque temático de la tercera jornada del Congreso. 
Cada vez son más los neurólogos que solicitan a los servicios de Medicina Nuclear la realización de exploraciones a pacientes con deterioro cognitivo leve. El gran avance de la Medicina Nuclear en la última década, tanto en lo que se refiere a la técnica como al desarrollo de nuevos radiofármacos, ha propiciado, según Javier Arbizu, del Servicio de Medicina Nuclear de la Clínica Universitaria de Navarra, "un acercamiento al diagnóstico preclínico de la enfermedad de Alzheimer". 
Uno de los grandes retos de la Neurología es la diferenciación entre el deterioro cognitivo propio de la edad y la demencia. Tal como ha señalado la doctora Eugenia Marta Moreno, del Servicio de Neurología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, "los nuevos campos terapéuticos han abierto la posibilidad de un futuro terapéutico patogénico. Por eso, existe una inquietud cada vez mayor por el diagnóstico preclínico".
La necesidad de un abordaje preclínico se verá potenciada por el espectacular crecimiento que experimentará la enfermedad de Alzheimer en los próximos años. En 1990 afectaba a 4,5 millones de personas en los países desarrollados, y se espera que en el año 2020 el número de afectados supere los siete millones.
Los criterios diagnósticos actuales se basan, entre otros aspectos, en la situación de demencia. Los neurólogos tienen la sensación de que "es un diagnóstico tardío. Las lesiones se iniciaron muchos años antes de que el paciente se muestre como demente", asegura la doctora Marta Moreno. 
Dado que de momento no existe ningún marcador diagnóstico específico, los médicos deben apoyarse en diferentes tipos de criterios no exentos de limitaciones: marcadores genéticos, biomarcadores, marcadores clínicos y marcadores radiológicos.
En el ámbito de la Medicina Nuclear, la detección de la enfermedad de Alzheimer en fase preclínica puede realizarse de forma indirecta evaluando las alteraciones del metabolismo y a través de estudios de activación, de forma similar a los estudios de estrés que se realizan en Cardiología. Pero lo más lógico sería, según el doctor Arbizu, "ver directamente el amiloide, que es el factor más importante desde el punto de vista etiopatogénico".
El experto considera que "nos estamos acercando al estudio de la proteína beta-amiloide in vivo". 
El uso de SPECT y PET en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Aunque aún existen pocos estudios sobre el deterioro cognitivo ligero, todo parece indicar que se trata de un factor crucial a la hora de establecer un diagnóstico en las
primeras fases de la enfermedad. En este sentido, un reciente trabajo demostró que en pacientes con síntomas iniciales de Alzheimer el PET positivo aumenta en un 84 por ciento la probabilidad de progresión.
En cuanto al diagnóstico de los trastornos del movimiento, los ponentes han señalado que para este tipo de patologías tampoco existe ningún marcador que permita realizar un diagnóstico de certeza, por lo que los neurólogos se ven obligados a utilizar supuestos clínicos. Las técnicas de imagen funcional han ampliado considerablemente las expectativas para resolver esta situación.
En este caso también es crucial un diagnóstico lo más precoz que sea posible, ya que los fármacos neuroprotectores pueden ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad. El SPECT y los nuevos radioligandos ya están dando los primeros frutos en la diferenciación de los síndromes parkinsonianos de otros trastornos del movimiento. Además, esta técnica ofrece la posibilidad de realizar un diagnóstico clínico precoz y un diagnóstico preclínico. El doctor Klaus Tastch, del Departamento de Medicina Nuclear del Hospital Universitario de Munich, ha expuesto otras aplicaciones del SPECT: "Establecer la gravedad de la enfermedad, medir su progresión y monitorizar la neuroprotección".
Por su parte, la doctora Ana María Catafau, del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Sant Pau de Barcelona, ha dado a conocer los resultados preliminares de un estudio multinacional sobre la utilidad del SPECT en pacientes con diagnóstico incierto de síndrome parkinsoniano. Aunque los resultados del estudio PDT 408 no se conocerán hasta finales de año, se sabe que el SPECT y los nuevos radioligandos "aumentan considerablemente la confianza en el diagnóstico", ha aseverado la Dra. Catafau.

Los asistentes a la tercera jornada del XXII Congreso de la SEMN, dedicada a las aportaciones de la Medicina Nuclear en el diagnóstico de las enfermedades neurológicas, han expresado su satisfacción por el enfoque multidisciplinar que se ha dado a las sesiones, cuyos ponentes procedían de diferentes especialidades: Medicina Nuclear, Neurología y Radiología.




Fuente: Dr.Antonio Maldonado
Comité Ejecutivo.Grupo de Trabajo PET.
Sociedad Española de Medicina Nuclear
16/06/2001