Más de la mitad de los niños estadounidenses de más de un año de edad no reciben una alimentación adecuada

Más de la mitad de los niños estadounidenses mayores de un año no reciben una alimentación adecuada, a pesar de que el 88 por ciento de los padres norteamericanos considera que sus hijos reciben, después de abandonar la leche materna, la alimentación necesaria, según una encuesta encargada por los laboratorios estadounidenses Abbott.

Parece ser que “los cereales y las comidas caseras” que los progenitores consideran oportunos, no son suficientes para la alimentación de los niños, tal y como revela un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés), que explica que el 60 por ciento de los niños con un año de edad no están recibiendo el Aporte Diario Recomendado (RDA, en sus siglas en inglés) de hierro, una medida que emplea dicho departamento para valorar la alimentación de los más pequeños. 

El mismo estudio afirma que aproximadamente cuatro de cada cinco niños no está recibiendo el RDA adecuado de vitamina E, un importante antioxidante, y agrega que un 87 por ciento esos niños no recibe el RDA necesario de zinc. Un consumo suficiente de hierro es importante para el desarrollo del cerebro, algo que ocurre con más rapidez en los dos primeros años de vida. Así el déficit de hierro en la infancia puede causar anemia, lo que puede llegar a tener efectos en el desarrollo mental a largo plazo, según los expertos. 

Dieta infantil

Además la cantidad de calcio necesaria para los bebés aumenta en un nivel significativo al llegar a su primer año, debido a que su tamaño se ha incrementado en un 50 por ciento y su peso se ha triplicado. El calcio en la dieta infantil es necesario para los huesos en la etapa de crecimiento. Por otra parte, el estudio explica que la deficiencia de zinc puede causar una disminución del crecimiento normal del niño y dañar el funcionamiento del sistema inmunitario. 

El problema de la mal nutrición aparece cuando se deja de alimentar al bebé con leche materna, pues “la independencia que se logra con la introducción de nuevas comidas está acompañada del riesgo de una dieta que no sea balanceada”, afirmó Donald L. Shifrin, catedrático de Pediatría del Colegio de Medicina de Washington. 

Shifrin añadió que “cuando un niño cumple un año y los gustos empiezan a formarse, la preferencia hacia un tipo de alimento puede convertir la hora de la comida en una batalla", por eso se han inventado una serie de fórmulas que pueden complementar la dieta de un bebé, aportando hierro, zinc, vitamina E, calcio y fósforo, para que este tipo de problemas no se trasladen a los niños. 





Fuente: Europa Press 19 May 2001