Enseñanzas del clembuterol

El Centro Nacional de Epidemiología de España, da por concluida la intoxicación provocada por el uso fraudulento del clembuterol, una crisis alimentaria que sacudió la salud pública española en 1990 y la ha mantenido preocupada casi hasta ahora. 

Un informe técnico revela que la coordinación entre administraciones y la implicación de los sanitarios en el conocimiento de los brotes ha permitido el control del riesgo. 
¡ La práctica desaparición de intoxicaciones por clembuterol en España en los dos últimos años han llevado al Centro Nacional de Epidemiología (CNE), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, a proclamar en su último boletín informativo las bondades de la coordinación autonómica y la implicación de los profesionales sanitarios en la prevención y control de este riesgo alimentario.

En su momento la intoxicación por clembuterol activó las alarmas sanitarias del mismo modo que ocurre ahora con el mal de las vacas locas, aunque la variante humana de la enfermedad de Creutfeldzt-Jakob sea mucho más grave. Algunas de las medidas adoptadas entonces bien pueden servir como referente para las políticas que tratan de abrirse paso en los problemas de salud pública de ahora.

El mismo móvil
Fuentes epidemiológicas consultadas por DM recuerdan que "la preocupación que en las administraciones causó la intoxicación por clembuterol fue importante. La alarma social no fue la misma que la provocada por las vacas locas, aunque los gobiernos deben intervenir independientemente de que las consecuencias para la salud de las personas sean más o menos graves. Y lo que sí es lo mismo es el móvil que provocó ambas crisis: alimentar fraudulentamente a animales, ya sea con piensos animales o con clembuterol".

Según el informe técnico del CNE, en la investigación de los brotes fue determinante la coordinación entre las autonomías y el Ministerio de Sanidad, cuyo fruto más notable fue un protocolo normalizado de actuación que establecía indicaciones epidemiológicas -definición de casos y formato estándar para la recogida de datos-; veterinarias -relación exhaustiva de proveedores de alimentos sospechosos, estudio de la red de distribución, de la procedencia del animal, inspección en las ganaderías de origen, toma de muestras e inmovilización de animales, si fuera preciso-, y sobre toma y envío de muestras -los centros de referencia fueron el Nacional de Alimentación y el Instituto Nacional de Toxicología-.

La implicación de los profesionales sanitarios también fue determinante, sobre todo, en lo que a información y divulgación de la forma de presentación de las intoxicaciones. Los veterinarios instauraron el llamado plan sospechoso, que se basaba en el control, día a día, de las granjas de animales vivos y sacrificados mediante la inspección ante y postmortem en mataderos. En 1990 Asturias registró el primer brote de intoxicación por clembuterol, un fármaco b-agonista autorizado como broncodilatador y para el tratamiento de afecciones respiratorias en humanos y como relajante uterino en el parto en animales, pero que se usó ilegalmente en la alimentación animal por sus efectos anabólicos sobre la masa muscular y la grasa corporal.

Desde entonces, entre 1989 y 2000, se han declarado 47 brotes y 3 episodios aislados que han deparado 809 casos de intoxicación. Sólo Canarias, Galicia y Ceuta quedaron a salvo de la crisis, mientras que la Comunidad de Madrid fue la que más la acusó, con 230 casos registrados.

Sintomatología
El cuadro clínico observado en la mayoría de los casos se presentó, según el informe, tras la ingesta de un alimento sospechoso, generalmente hígado de vacuno. El comienzo era brusco, después de un período de latencia entre 30 minutos y 6 horas. La sintomatología más frecuente incluía temblores, palpitaciones y taquicardia, acompañados de nerviosismo, cefalea y mialgias, con una duración media de algo más de día y medio, aunque llegó a alcanzar los seis.

Aunque las autoridades sanitarias llegaron a registrar hipokaliemias, hiperglucemias y arritmias, la intoxicación no provocó defunción alguna. El último brote registrado data de febrero de 1998.

Tras el dinero facil
Las fuentes consultadas por DM, expertas en Epidemiología, recuerdan que la crisis del clembuterol provocó parecidas reacciones de las administraciones a las de estos días por el mal de las vacas locas: intervención del servicio de vigilancia especializado de la Guardia Civil, apertura de expedientes sancionadores, frenéticas reuniones entre los directores de Salud Pública del Ministerio y las autonomías...
Años después de aquellos momentos de preocupación llegaron las sentencias judiciales. DM se hizo eco de una de ellas, de reciente conocimiento. En ella, la Audiencia Provincial de Tarragona condenó a tres personas por un delito contra la salud pública por distribuir clembuterol entre empresas ganaderas. El fallo señala que los acusados sabían en todo momento las acciones que cometían: "Perseguían un dinero fácil, ya que era de dominio público la persecución policial de esas actividades".
Las citadas fuentes señalan que, pese a que los brotes parecen controlados, la red nacional de vigilancia epidemiológica mantiene su alerta por lo que pueda pasar.

Fuente: Diario Médico 23/03/2001