Aumento de incidencia de SIDA en Europa del Este

El Sida se disparó en Europa del Este en el 2000, sobre todo entre consumidores de drogas intravenosas, según la ONU. Este año se infectaron 5,3 millones de personas mientras que el número total de afectados asciende a 36 millones.

La epidemia del Sida "explotó" en Europa del Este durante el año 2000, en especial en Rusia, donde las infecciones registradas este año superan a la suma de las de todos los años anteriores. Así se desprende del informe publicado por la ONU, que destaca, no obstante, que existe espacio para la esperanza ya que los gobiernos de estos países están cada vez más concienciados con el peligro que supone la epidemia. Por el contrario, en los países más ricos la vigilancia parece haberse relajado. 

Según el informe 'La epidemia de SIDA: situación en diciembre de 2000', publicado en Berlín por el Programa de la ONU contra el Sida (ONUSIDA) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2000 en todo el mundo se han infectado por el VIH unos 5,3 millones de personas, de los que 2,5 eran varones de entre 15 y 49 años de edad.

De esta forma, el número total de infectados con VIH y de enfermos de Sida se coloca en 36,1 millones de personas, frente a los 34,3 millones de 1999. Desde que se inició la epidemia, han muerto de Sida 21,8 millones de personas en todo el mundo.

Destaca el desarrollo de la epidemia en Europa Oriental donde hay actualmente 700.000 seropositivos, una cifra preocupante en vista de que el año pasado los infectados por VIH eran 420.000. 

El director ejecutivo de ONUSIDA, Peter Piot, precisó que la mayor parte de los contagios se ha producido entre los consumidores de drogas intravenosas. En esta dinámica ha tenido una especial influencia el delicado contexto socioeconómico de Europa Oriental, que ha provocado el aumento del consumo de drogas y el del comercio sexual. 

Especialmente "alarmante" es la situación de Rusia, donde a finales de este año habrá 300.000 seropositivos, más del doble de los casos registrados a finales de 1999, 130.000. El problema, también la ventaja, es que la epidemia se encuentra en este país aún en su fase inicial; por una parte, la explosión puede ser todavía mayor en los próximos meses, por otra, aún está en la medida de ser controlada. 

NUEVA OLA DE CONTAGIOS 

En el caso concreto de Rusia, los consumidores de droga también son los principales afectados. El primer caso oficial se detectó en 1996 en la ciudad portuaria de Kaliningrado, y en tan sólo cuatro años la enfermedad se ha propagado a más de treinta ciudades de todo el país, y a 82 de sus 89 regiones. 

La directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, explicó que, aunque por el momento los principales afectados son los drogadictos, podría producirse "una segunda ola de infecciones por el VIH transmitidas por contacto sexual". En plazo de tan sólo tres o cuatro años, explicó, "el país podría sufrir una epidemia generalizada". 

Aunque la enfermedad parezca avanzar sin freno en Europa Oriental, lo cierto es que existen datos positivos, como los esfuerzos de sensibilización realizados por los gobiernos de la región. En Bielorrusia, por ejemplo, prácticamente todos los ministerios han puesto en marcha programas relacionados con la enfermedad. 

ONUSIDA destaca también en su informe los positivos resultados obtenidos este año por los esfuerzos de prevención en adolescentes en Kazajistán, donde un equipo de funcionarios divulga información sobre las prácticas sexuales más seguras y distribuye preservativos entre los ambientes de prostitución. 

VIGILANCIA RELAJADA 

Por el contrario, la vigilancia parece haberse relajado en Europa Occidental, y en general en los países ricos, donde los esfuerzos de prevención "se han frenado". Durante este año, 30.000 adultos contrajeron la enfermedad en Europa del Oeste y otros 45.000 en Estados Unidos y Canadá. 

Como en Europa Oriental, en los países ricos la mayor parte de los nuevos seropositivos son consumidores de drogas intravenosas. "También hay indicios de que en las comunidades homosexuales las prácticas más seguras están decayendo, lo que ha contribuido a aumentar el número de infecciones entre los varones homosexuales después de muchos años de estabilidad o reducción en la epidemia", advierte el informe de ONUSIDA y la OMS. 

Este año, la ONU quiere poner el acento en el papel del varón a la hora de reducir los contagios y de cuidar a los enfermos. Aunque la epidemia afecta por igual a ambos sexos, el comportamiento de los hombres, a menudo condicionados por creencias culturales sobre la masculinidad, les convierte en las principales víctimas y transmisores de la epidemia








Europa Press