El diclofenac, uno de los antiinflamatorios más utilizados en medicina, ha demostrado en un reciente estudio una gran eficacia para aumentar el rendimiento físico si se administra con anterioridad a una sesión de trabajo de alta intensidad.
Este fármaco no está incluido actualmente
en la lista de sustancias prohibidas por la reglamentación antidoping
y, sin embargo, ha mostrado capacidad para reducir las lesiones microscópicas
que el ejercicio físico de alta intensidad genera en el tejido muscular
estriado.
El estudio, que acaba de publicarse en la revista oficial del American College
of Sports Medicine, fue diseñado y dirigido por el doctor Michael O’Grady
y realizado por traumatólogos y fisioterapeutas de la Universidad Emory
de Atlanta, en EEUU.
Los investigadores se propusieron examinar los efectos de la administración
prolongada de diclofenac sódico sobre la fatiga muscular inducida por
el ejercicio de gran intensidad. Para ello, reclutaron a 54 voluntarios de edades
comprendidas entre los 18 y los 35 años. El estudio fue controlado, con
placebo, y doble ciego.
Para conseguir niveles estables del medicamento en los tejidos, el antiinflamatorio
(o en su caso, el placebo) fue administrado en dos dosis diarias durante 27
días consecutivos. En el decimoquinto día se llevó a cabo
una prueba de ejercicio consistente en un programa de stepping (aparato que
simula la acción de subir escalones) de intensidad creciente durante
20 minutos. Una de las condiciones para la selección de los voluntarios
era, precisamente, que ninguno de ellos hubiera practicado stepping con anterioridad.
Para comprobar la eficacia del tratamiento con diclofenac, los investigadores
se propusieron medir de forma objetiva el desgaste muscular causado por el ejercicio
y optaron por determinar los niveles sanguíneos de la creatinkinasa,
el enzima que cataliza la utilización de ATP como fuente de energía
muscular.
Las mediciones se llevaron a cabo el día 15 inmediatamente antes de la
prueba física y también los días 16, 18 y 27 para comprobar
los efectos post-ejercicio. Dentro del estudio, además, se hicieron biopsias
musculares del vasto lateral del cuádriceps, justo antes de hacer stepping
y el último día de administración del fármaco.
El objetivo de la extracción de muestras era determinar el grado histológico
de la inflamación muscular. Las primeras muestras analizadas fueron las
que se sacaron antes de realizar ejercicio. En ellas no se apreciaron diferencias
en cuanto al daño muscular entre los voluntarios, independientemente
de que hubieran recibido placebo o antiinflamatorios.
Sin embargo, las biopsias llevadas a cabo inmediatamente después de la
prueba física mostraron que los voluntarios tratados con diclofenac sódico
presentaban un nivel de desgaste en el tejido muscular significativamente menor,
en comparación con aquellos a los que se había administrado placebo.
A nivel enzimático también se comprobó el mismo efecto.
La terapia antiinflamatoria repercutió en una disminución significativa
de los niveles del enzima creatinkinasa en los días 18 y 27 del estudio.
Así, el estudio llevado a cabo por los investigadores de Atlanta muestra
de manera inequívoca que la administración de diclofenac de forma
continuada durante las dos semanas previas a una prueba de ejercicio físico
reduce de forma significativa el desgaste a nivel muscular, retrasa la fatiga
y aumenta, por tanto, el rendimiento físico.
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Fuente: El Mundo
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