Un 33 por ciento de los pacientes con una enfermedad crónica de hígado que recibieron un trasplante en el Hospital Clínico de Barcelona presentan fracturas óseas durante el primer año posterior a la intervención.
El dato surge de un informe elaborado por Ana Monegal, del Servicio de Reumatología de ese centro, y fue publicado en el boletín de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT). El análisis determina que "después del trasplante hepático se observa una importante pérdida de masa ósea" durante un periodo que se prolonga aproximadamente un año, especialmente en los enfermos que son retrasplantados. Los factores que determinan la evolución de estos pacientes son, según Monegal, parecidos a los que determinan la masa ósea de una persona sana, como los factores genéticos, la ingesta de calcio, el ejercicio físico o la menopausia. Pero se suman a estos aspectos los derivados de la propia enfermedad hepática --explica Monegal--, como la malnutrición proteica, el déficit de vitamina D, la inmovilización o los fármacos que pueden tener un efecto sobre la masa ósea. Así, estudios citados por la experta determinan que un 43 por ciento de los pacientes con cirrosis hepática que esperaban un trasplante presentaban osteoporosis y un 64 por ciento, déficit de vitamina D. Además, el trasplante también implica largos periodos de inmovilización y el uso de dosis elevadas de fármacos inmunosupresores, cuyla acción sobre el metabolismo óseo parece determinante en el desarrollo de fracturas, asegura Monegal. Por ello, la profesional indica que es importante incidir en la prevención, ya que no existen evidencias suficientes para recomendar un fármaco concreto que evite la disminución de masa ósea. Según Monegal, en pacientes con enfermedades crónicas del hígado que puedan ser futuros candidatos a un trasplante, se ha de hacer una valoración clínica de los factores de riesgo asociados, así como determinaciones analíticas que permitan descartar deficiencias nutricionales y hormonales, valorar mediante radiología la presencia de fracturas vertebrales, y realizar una densitometría para cuantificar la masa ósea. Posteriormente, según la experta, es aconsejable actuar sobre los factores de riesgo, reducir al máximo los fármacos y tóxicos capaces de influir sobre el metabolismo óseo, fomentar la actividad física, acortar los periodos de inmovilización y corregir o mejorar el estado nutricional del paciente, que debería ingerir, salvo en casos contraindicados, un aporte de calcio elemental de 1.000 a 1.500 miligramos al día entre la dieta y los suplementos. Fuente: Europa Press
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