El Colegio Médico y la Sociedad Chilena de Obesidad solicitarán al Ministerio de Salud que incluya la cobertura de esta afección dentro del sistema público. El principal grupo de riesgo sería la población infantil. 

El vicepresidente del Colegio Médico, Juan Luis Castro, junto a directivos de la Sociedad Chilena de Obesidad (Sochob), informaron que pedirán al Ministerio de Salud que el tema del sobrepeso excesivo sea incluido dentro de las enfermedades catastróficas cubiertas por el sistema público. 
Según Castro, a estas alturas el problema ya reviste características de epidemia, sobre todo si se tiene en cuenta que un 58 % de los adultos entre 40 y 65 años tienen problemas de sobrepeso, y dentro de ese grupo, más de la mitad entran en el rango de obesos. 
El facultativo agregó que, porcentualmente, el grupo que ha experimentado un mayor incremento en los niveles de obesidad corresponde a mujeres de estrato socioeconómico bajo, lo que se debe principalmente a una alimentación recargada de ácidos grasos e hidratos de carbono. 
El dirigente precisó que la masificación del modelo estadounidense de fast-food o comida rápida o chatarra, rica en grasas, en confabulación con variables como el sedentarismo, es en definitiva lo que causa la obesidad. 
"Los niños están comiendo cada vez menos frutas y legumbres y a la vez han aumentado su consumo de alimentos saturados de grasas, como las papas fritas envasadas que se comen en los recreos", explicó Castro. 
Lo más grave de esta situación -dijo- es que quienes son obesos desde niños tendrán este problema de por vida, ya que actualmente la obesidad es considerada una enfermedad crónica. Es decir, si bien cuenta con tratamiento, no tiene cura definitiva. 
En tanto, el vicepresidente de la Sociedad Chilena de Obesidad, Víctor Saavedra, señaló que cuando se habla de obesidad se hace para referirse al exceso de grasa y no al peso corporal, el que ya no es considerado como un indicador válido. 
Saavedra puntualizó que no hay que creer en los métodos milagrosos para adelgazar, ya que los productos destinados a ese fin provocan una pérdida de peso temporal, pero que al cabo de un breve lapso se recupera e, incluso, se incrementa. 
Por lo mismo, llamó a la "semaforización" de los productos alimenticios, rotulándolos con rojo, amarillo o verde, dependiendo del contenido graso o de azúcar que contengan. 
Finalmente, ambos personeros adelantaron que presentarán un plan de prevención y tratamiento de la obesidad, el que supone una serie de medidas de tipo educacional tanto para los niños como para los adultos.

Fuente: La Tercera.

El presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Dieta Mediterránea, el profesor Serra Majem, manifestó recientemente que las modificaciones en los estilo de vida producidos en los últimos años y la globalización del mercado alimetario mundial, han generado un cambio negativo en la dieta mediterránea. En este sentido, Serra apuntó algunas de las razones que han provocado dicho empeoramiento: por un lado, el consumo de productos poco nutritivos, y por otro, el procesamiento de los alimentos, entre los que destacó el refinamiento de harina. Según los expertos estos nuevos hábitos alimenticios han provocado una reducción del gasto y consumo de calorías. Asimismo, aparece el riesgo de ingestas deficitarias en algunas vitaminas, sobre todo en fosfatos, como son la vitaminas A, E y D, así como en vitaminas del grupo B: B1,B2,B6 y B12. Además, se han experimentado deficiencias en las vitaminas antioxidantes, es decir, vitaminas E y C, así como déficit de carotenos. Por su parte, el catedrático emérito de Nutrición y último galardonado con el Premio Grande Covian de la Fundación, el profesor Gregorio Varela, explicó que comer deprisa y fuera de casa sumado a la ingesta insuficiente de alimentos ricos en micronutrientes, no ayudan a mantener una dieta adecuada. Fuente: Europa Press