Esta afirmación fue realizada por Catherine A. Halmi, profesora de Psiquiatría y Directora del Programa de Trastornos Alimentarios del Cornell Medical Center de Nueva York, durante el V Simposio Internacional de Avances en Psiquiatría celebrado en Madrid. 

Según la profesional la personalidad perfeccionista obsesiva constituye un factor de riesgo para la anorexia nerviosa restrictiva, al tiempo que existe una asociación de la práctica de atracones con una conducta impulsiva. Así mismo, la doctora Halmi señaló que los estudios familiares que se han realizado hasta ahora indican una posible base genética de los trastornos alimentarios, detectándose también en estos pacientes trastornos afectivos, trastornos de ansiedad y abuso de sustancias. 
En esta línea, el simposio dio a conocer los últimos estudios que relacionan la disfunción del sistema de neurotransmisión serotoninérgica tanto en la bulimia como en la anorexia nerviosa. 
En lo referente a los posibles tratamientos a aplicar a estos pacientes, según la doctora Halmi la terapia conductual-cognitiva debe ser el tratamiento de elección para la bulimia nerviosa, ya que consigue la supresión de atracones y de la conducta purgativa en el 40 ó 50 % de los casos, mientras que la medicación antidepresiva sólo lograba el 20 ó 30 % de éxitos. 
"Los inhibidores de la recaptación de la serotonina presentan menos efectos secundarios que otros antidepresivos para los pacientes con trastornos alimentarios", afirmó la psiquiatra. Pero advirtió que a pesar de los avances farmacológicos, el cuidado familiar sigue teniendo más relevancia que la terapia individual en el tratamiento específico de la anorexia. 
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