Con la entrega de los resultados del Proyecto Genoma el libro de la vida ya está en la imprenta. Ahora queda a los científicos aprender a leerlo, una tarea que puede tardar dos a tres décadas y que se ha bautizado como Proyecto Proteoma Humano. 

En los próximos años la historia de la humanidad será otra.
Recién conocido el espectacular descubrimiento de las claves biológicas de la vida aportadas por el proyecto Genoma Humano, los científicos del mundo intentan ahora dar un paso más allá, y ya se encuentran en la segunda fase del proyecto, el que ha sido bautizado como Proteoma Humano. Con los resultados de ese trabajo, que se calcula tardarán de 20 a treinta años, se espera poder determinar la función de los cerca de 100 mil genes que se considera tiene el hombre.
Para el doctor Jorge Allende, director del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, al aclararse esto tendremos claro el funcionamiento global del organismo humano con sus aciertos y defectos. Cuando se logre esto, según Allende, "se sabrá cuales son las alteraciones que producen las enfermedades más importantes de la humanidad entre las que destacan las cardiovasculares, el cáncer, el Alzheimer o el Parkinson, las que en general son multigénicas, es decir, en ellas participan varios genes".
A esto se suma la posibilidad de crear tratamiento para enfermedades infecciosas, como el Sida: "Se sabe hoy que este mal tiene un componente genético. Se ha comprobado que un 2 a 3 por ciento de las personas de la raza caucásica resistentes a la enfermedad no tienen un tipo especial de receptor que necesita el virus para poder entrar a sus células. Esto está determinado genéticamente", explica Allende.
Titánica labor
Es por ello que la tarea más importante que tendrá que abordar Proteoma Humano es la comprensión de las funciones de los genes. Hasta ahora se conocen unos cinco mil genes y llegar a conocer los miles que faltan tiene varias dificultades que deberán superarse de distintas maneras. Una de ellas, según este investigador, es determinar la estructura de las proteínas que fabrican los genes, las que deberán clasificarse por su parecido a otras que ya conocemos. "Es como cuando uno se encuentra con una palabra nueva y descubre que hay una raíz latina o griega que la conforma, lo que ya nos orienta hacia un significado", explica Allende.
"Estos y otros procedimientos son los que se están usando ahora en distintos laboratorios del mundo para entender el genoma humano, ya que lo que tenemos en este momento es el genoma digitado, es decir, tenemos todas las letras escritas pero nuestro vocabulario es muy reducido -corresponde a los 5.000 genes que ya conocemos- pero aún nos falta por conocer otras 90 mil palabras para leer y entender la historia que está en el libro", recalca Allende.
Uno de los factores más importantes señalados por Allende y que dificulta su estudio es que los genes humanos están muy separados unos de otros, "el 95 por ciento de este material es considerado como ADN basura, es decir, que aparentemente no cumple ninguna función pero que -en realidad- sí ha tenido un importante papel en la evolución de la especie".
Fuente: La Tercera