El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es la causa del sida. Más de 5.000 científicos de todo el mundo han suscrito un manifiesto (bautizado como Declaración de Durban , la ciudad sudafricana donde, a partir del próximo día 9, se celebrará la XIII Conferencia Internacional del Sida) para dejar constancia del consenso existente en torno al origen de esta enfermedad.

Aunque, vista desde Occidente, la Declaración pueda parecer absurda, no lo es. Las dudas que ha liderado el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, sobre el origen e, incluso, la existencia del VIH han requerido esta respuesta, con la que se quiere lanzar un mensaje a los países más afectados por el Sida e inaugurar una nueva época en la lucha contra esta enfermedad. "El final de la pandemia de Sida no se vislumbra pero, trabajando juntos, podemos cambiar esta tendencia", se afirma en la Declaración. "El primer paso es cortar la expansión de la enfermedad. Hasta entonces, la razón, la solidaridad, la voluntad política y el coraje serán nuestros compañeros", concluye el texto, suscrito por varios premios Nobel y algunas de las principales instituciones científicas internacionales, como la Academia Nacional de las Ciencias de EEUU, los Institutos Max Planck, la Organización Europea de Biología Molecular o el Instituto Nacional de Virología de Sudáfrica. El manifiesto, que se publicará el próximo 6 de julio en 'Nature', se difunde una semana después de que el último informe de UNAIDS mostrara la radiografía del sida en el mundo. 

Africa, el continente más afectado
De los 34 millones y medio de personas que hay con el VIH, 24 millones y medio viven en el Africa subsahariana. Sólo el año pasado casi tres millones de personas murieron por el Sida, la tasa más alta desde el comienzo de la epidemia hace ya 17 años. Y si las tendencias actuales continúan, el sur y el sudeste de Asia, Sudamérica y algunas regiones de la antigua Unión Soviética sufrirán en las dos próximas décadas un estallido de infecciones por el VIH. En el mundo occidental, la aparición de los cócteles de fármacos (una combinación de más de 20 pastillas al día) ha hecho que el sida represente una amenaza mucho menor y que los afectados puedan llevar una vida relativamente normal, casi como la de cualquier paciente crónico. Sin embargo, la situación en los países menos desarrollados es muy distinta. Las dificultades económicas (el precio de los fármacos es inaccesible), la carencia de buenas infraestructuras sanitarias y la existencia de algunas trabas culturales están permitiendo que el sida transforme todo un continente para siempre. Las consecuencias de este proceso son imprevisibles. En Sudáfrica, por ejemplo, un tercio de las mujeres embarazadas está infectada por el VIH. Aunque se sabe que la administración de AZT reduce un 80% el riesgo de contagio de madre a hijo, Mbeki, presidente de un país donde un tercio de las embarazadas está infectada por el VIH, se niega a aceptar el protocolo establecido contra esta enfermedad.

Negación del Sida
Pero, ¿por qué Mbeki, el presidente que ha querido liderar el movimiento social por los derechos de los enfermos de Sida, un hombre culto, licenciado en economía por la Universidad de Sussex (Reino Unido), se empeña en cuestionar a los científicos? "Una campaña de intimidación intelectual y terrorismo, equivalente a la quema de libros durante la edad media, está evitando que estas voces [las que niegan la existencia del VIH] se escuchen", escribió Mbeki el pasado mes de mayo en una carta dirigida al presidente de EEUU, Bill Clinton, quien, en un primer momento, creyó que era una broma. La realidad es que, aunque el sudafricano es el único jefe de Estado que ha cuestionado la existencia del Sida, en Africa la negación del VIH es común. El problema es que ésta actitud se asocia a un descenso en el uso de preservativos, de métodos para prevenir la trasmisión del Sida de madre a hijo y de los chequeos regulares para detectar precozmente la enfermedad. La Declaración de Durban responde a todas estas contrariedades con una larga lista de datos contrastados: "La evidencia de que el VIH-1 o el VIH 2 causan el sida es absolutamente clara, exhaustiva y sin ambigüedades, y cumple los criterios más exigentes que establece la Ciencia", se afirma en la Declaración. "Igual que ocurre con cualquier otra enfermedad infecciosa, varios factores pueden tener importancia en el riesgo de contraer el trastorno. Las personas que sufren malnutrición, las que ya padecen alguna infección y las de más edad son más susceptibles de desarrollar el sida si tienen el VIH. Sin embargo, ninguno de estos factores debilita la evidencia científica de que el VIH es la única causa de la epidemia de sida", suscriben los más de 5.000 científicos, entre ellos varios españoles, responsables de la Declaración. 
Fuente: El Mundo.