Es poco frecuente que en una misma semana coincidan en dos de las mejores revistas médicas cuatro trabajos similares. Sin embargo, el viernes de la semana pasada en The Lancet y este mismo miércoles en JAMA, los nuevos fármacos anticolesterol se han abierto un camino en un nicho de mercado inesperado: el tratamiento de la osteoporosis.
Aunque los cuatro estudios son trabajos epidemiológicos, de los llamados de observación, y no se pueden considerar definitivos, el hecho de que todos ellos coincidan en que la moderna medicación anticolesterol puede reducir el riesgo de fracturas, hace pensar en que quizá, dentro de algunos años, la lucha contra la osteoporosis se realice con los mismos productos que se usan en la batalla contra la mayor pandemia del planeta: la aterosclerosis.
Estos fármacos se conocen con el nombre de estatinas y son moléculas que han demostrado su valor a la hora de disminuir los valores elevados de colesterol en sangre. Estos productos, que figuran entre los medicamentos más vendidos del mundo, también han demostrado su capacidad para disminuir el riesgo coronario y, con ello, las muertes debidas a problemas vasculares agudos.
Lo que el JAMA y The Lancet sugieren ahora es que las estatinas no sólo bajan el colesterol LDL, sino que son capaces de elevar la densidad del hueso y disminuir muy significativamente el riesgo de fracturas.
Hace ya algunos años, investigaciones de laboratorio habían demostrado que las estatinas elevaban la densidad ósea en ratas.
Expertos de la ciudad de Boston, unos trabajando en el hospital Women and Brigham de la Universidad de Harvard y otros en el Hospital de la Universidad de Boston (ambos en EEUU), han escrutado los datos de miles de individuos, varones y mujeres, mayores de 50 años que habían sufrido fracturas óseas y han estudiado el riesgo que existía de padecer estas fracturas en función de la medicación anticolesterol que estuvieran consumiendo eventualmente.
La metodología del estudio se conoce como "caso - control" y la usan todos los epidemiólogos del mundo para evaluar la relación que existe entre un hecho determinado -en este caso la fractura ósea- y otro, concretamente el uso de estatinas. Tanto en una Universidad como en la otra el resultado fue muy similar. Los pacientes que usan estatinas tienen como media una reducción del riesgo de fracturas de hueso cercana al 50%.
Por otra parte, un trabajo realizado en la Unidad de Epidemiología Genética del Hospital londinense de St.Thomas va un poco más allá. De acuerdo con los científicos de este departamento, la densidad ósea de las mujeres menopáusicas que están siendo tratadas con estatinas es significativamente superior a la que tienen las féminas que no consumen este medicamento.
El porqué estos fármacos, además de bajar el colesterol de una forma eficaz, son capaces también de proteger el hueso, aún no se sabe con certeza. Los expertos creen que las estatinas pueden elevar la expresión de una proteína morfogénica ósea, a la vez que comparten mecanismos metabólicos parecidos a los que tienen las drogas con las que ya se está tratando la osteoporosis: los bifosfonatos.
No obstante, como pasa con todos los trabajos científicos, no conviene sacar conclusiones sin leerse, además del artículo, el editorial que acompaña en el JAMA a las investigaciones. En él, los doctores Cummings y Bauer -de la Universidad de California, en San Francisco- alaban los estudios y reconocen que son de gran valía, pero insisten en que "los datos son únicamente de los llamados de observación y en ningún caso se puede plantear todavía el que la osteoporosis se deba combatir de la misma forma que se combate la hipercolesterolemia".
Los científicos creen que ya hay muchos ejemplos de grandes asociaciones epidemiológicas que luego no se consolidaron en los ensayos clínicos. Para ver lo que van a dar de sí las estatinas a la hora de proteger los huesos hay que esperar a tener estudios controlados que lo prueben.
Fuente: El Mundo
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