Cuando los enfermos refieren dolor que no es máximo en el lado afectado por la enfermedad de Parkinson y que no mejora sustancialmente durante el estado activado, debe considerarse la posibilidad de fibromialgia.

La enfermedad de Parkinson (EP) se caracteriza por temblor en reposo, bradicinesia y acinesia. También hay inestabilidad postural y rigidez muscular. Sin embargo, el dolor es un síntoma común en pacientes con EP: se observa en el 40% al 75% de los enfermos.
La fibromialgia (FM), recuerda el equipo del doctor Toda de la Hiroshima International University, es un trastorno frecuente que causa dolor generalizado. La EP y la FM se asocian con el síndrome de las piernas inquietas (SPI). En este artículo, los expertos de Japón comunican un enfermo con EP y FM asociada.
El paciente de 65 años refería dolor generalizado e insomnio; sin embargo, no tenía indicios de presentar el SPI. El enfermo reunía los criterios de FM del American College of Rheumatology: dolor de 3 meses de duración y 11 de los 18 puntos específicos positivos. Unos 6 años antes se le había efectuado el diagnóstico de EP por rigidez, acinesia, temblor, trastornos en los reflejos posturales y por la respuesta a la levodopa. A pesar del tratamiento antiparkinsoniano, los síntomas neurológicos se deterioraron progresivamente. Ninguno de los medicamentos que se indicaron para aliviar el dolor tuvo éxito. En opinión de los autores, cuando los enfermos refieren dolor que no es máximo en el lado afectado por la EP y que no mejora sustancialmente durante el estado activado de la enfermedad neurológica, debe considerarse la posibilidad de FM, aún cuando su tratamiento es complejo.
 


    Año XI, N° 168, Septiembre 2010