El síndrome neuroléptico maligno (SNM) se asocia con la administración de agentes antipsicóticos y de otras drogas, la mayoría de ellas antagonistas de los receptores D2 de dopamina. Se requiere un alto nivel de sospecha para establecer el diagnóstico rápidamente y suspender el agente involucrado.


Introducción
El SNM se describió por primera vez en 1960; se caracteriza clínicamente por hiperpirexia, síntomas extrapiramidales y manifestaciones pulmonares en asociación con el uso de agentes neurolépticos. Es una entidad rara que a menudo se confunde con otros trastornos. Se estima una incidencia cercana al 0,2%.


Factores de riesgo
Las drogas más frecuentemente involucradas en el SNM son fármacos antipsicóticos antagonistas del receptor D2 de dopamina, por ejemplo, haloperidol. También puede observarse un síndrome símil SNM en pacientes que interrumpen el tratamiento antiparkinsoniano con L-dopa o amantadina. Es por ello que se recomienda el descenso gradual de la dosis de estas medicaciones. El litio es otra de las drogas que puede ocasionar SNM, más comúnmente cuando se lo utiliza en combinación con neurolépticos. La nortriptilina, cuando se emplea como monoterapia, también puede inducir SNM. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ocasionar el trastorno al aumentar la concentración central de serotonina o de norepinefrina y al ocasionar un desequilibrio con la dopamina y un estado central relativamente hipodopaminérgico. Por su parte, el tratamiento prolongado con antidepresivos puede asociarse con incremento exagerado de la sensibilidad de los receptores colinérgicos; sin embargo, la información al respecto todavía no es concluyente.
Las benzodiazepinas, agregan el doctor Ananth y colegas del Harbor UCLA Medical Center, pueden complicar el SNM a pesar de que también se las utiliza en su tratamiento. En dosis bajas, reducen la actividad colinérgica mientras que en dosis más altas disminuyen la actividad dopaminérgica y colinérgica en los ganglios basales. Un grupo describió SNM en asociación con la interrupción del tratamiento intratecal con baclofeno; el cuadro remitió cuando se volvió a administrar el fármaco. El baclofeno, señalan los expertos, es un agonista del ácido gamma-aminobutírico (GABA).


Otros factores de riesgo
El SNM se observa fundamentalmente en adultos jóvenes y en pacientes de edad intermedia; si bien puede presentarse en todos los grupos etarios. La deshidratación y la deficiencia de hierro son dos situaciones que predisponen al SNM; asimismo, la concentración sérica alta de creatínfosfocinasa (CPK) durante los episodios psicóticos también puede ser un factor de riesgo para SNM.
El SNM ocurre especialmente en enfermos con esquizofrenia o con trastornos afectivos; también puede presentarse en diversas enfermedades psiquiátricas y no psiquiátricas como la corea de Huntington, la enfermedad de Wilson, la degeneración nigroestriada, el alcoholismo y el retardo mental. En pacientes adictos a la cocaína que reciben neurolépticos se refirió mayor frecuencia de SNM. La hipertermia, el delirio y la rabdomiólisis que siguen al uso de cocaína son manifestaciones semejantes a las del SNM; es por ello que el mayor riesgo del síndrome en adictos podría estar relacionado con alteraciones compartidas en el sistema dopaminérgico.


Genética
Ciertos factores genéticos podrían predisponer a la aparición de SNM. El antecedente de la anormalidad se acompaña de mayor riesgo de recidiva; asimismo se ha descrito SNM en dos hermanos con esquizofrenia y hay registro de casos familiares de SNM. La vulnerabilidad podría estar relacionada con variaciones en los genes de receptores de neurotransmisores o de actividad metabólica. Por ejemplo, la aparición de SNM en pacientes con mutaciones en el receptor dopaminérgico D2 sugiere la participación genética. Ciertos polimorfismos también incrementarían la sensibilidad a presentar el síndrome. Finalmente, se encontraron mutaciones en el gen de la CYP2D6 en dos pacientes con SNM.


Manifestaciones clínicas
El reconocimiento de los síntomas prodrómicos es fundamental para efectuar el diagnóstico rápidamente e interrumpir el agente involucrado. Los síntomas prodrómicos pueden progresar rápidamente. Debe sospecharse SNM en presencia de cambios en el estado mental, catatonía de reciente comienzo, taquicardia episódica, taquipnea, hipertensión, disartria, disfagia, diaforesis, sialorrea, incontinencia, fiebre, rigidez u otras manifestaciones extrapiramidales que no responden al tratamiento antiparkinsoniano y elevación inexplicada de la CPK. Sin embargo, estos hallazgos son inespecíficos y no necesariamente preceden al SNM.
El SNM por lo general se inicia antes de los 10 días después del inicio del tratamiento con la droga correspondiente; en más del 90% de los casos estudiados el cuadro clínico completo aparece en el transcurso de las 48 horas que siguen a los primeros síntomas. No obstante, la evolución puede ser mucho más rápida, en sólo 4 a 5 horas. Por este motivo siempre que se inicia o se modifica la dosis de un tratamiento neuroléptico, el enfermo debe ser estrictamente controlado.
Los síntomas principales del SNM incluyen la hipertermia, la rigidez, la inestabilidad autonómica y la alteración de la conciencia. La hipertermia puede ser difícil de controlar y puede ocasionar complicaciones, por ejemplo daño cerebeloso irreversible. La rigidez generalizada representa la forma más grave del síndrome y se asocia con mionecrosis. El enfermo puede presentar delirio, estupor, catatonía y coma. La activación autonómica y la inestabilidad (taquicardia sinusal y oscilaciones en la presión arterial) ocurren en el 95% de los casos. Algunos pacientes presentan distrés respiratorio moderado a grave y taquipnea, ocasionalmente secundarios a la acidosis metabólica, a la hipertermia, a la restricción de los movimientos de la pared torácica, a neumonía por aspiración y a embolismo pulmonar.
Los niveles de CPK se correlacionan fuertemente con la gravedad del SNM; este parámetro puede utilizarse para monitorear la evolución del síndrome. La duración promedio de un episodio relacionado con la administración oral de un neuroléptico es de alrededor de 2 semanas mientras que con las preparaciones de depósito, la duración puede ser dos veces mayor. Las complicaciones del SNM incluyen deshidratación, infección, rabdomiólisis, insuficiencia renal, insuficiencia respiratoria, neumonía por aspiración, embolismo pulmonar y síndrome cerebeloso crónico.


    Año VIII, N° 133, Agosto 2007