Las nuevas estrategias de reperfusión cerebral incluyen el uso de nuevos agentes fibrinolíticos o antiplaquetarios por vía endovenosa o intraarterial, aplicación externa de ultrasonido y estrategias de reperfusión mecánica endovascular.
La reperfusión es la estrategia terapéutica más beneficiosa para el accidente cerebrovascular (ACV) isquémico agudo. Sin embargo, el tratamiento de reperfusión estándar en la primera década de la era de la reperfusión (inyección intravenosa de activador tisular de plasminógeno guiada por tomografía computada dentro de las 3 primeras horas) tiene muchas limitaciones.
Los Dres. C.A. Molina y J.L. Saver del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona han realizado una revisión de nuevas estrategias que podrían extender la aplicación de la reperfusión cerebral a un mayor número de pacientes.
Las nuevas estrategias intravenosas incluyen el uso de agentes fibrinolíticos (tenecteplase, reteplase, desmetolplase, plasmina y microplasmina), antagonistas de la glicoproteína IIb/IIIa con efecto antiagregante plaquetario (abciximab and tirofiban), y terapias combinadas destinadas a mejorar la eficacia de la lisis de coágulos (fibrinolíticos combinados con antagonistas de la glucoproteína IIb/IIIa o con inhibidores de la trombina), incrementar la ventana temporal para la lisis del coágulo (fibrinolíticos y neuroprotectores) y reducir la frecuencia de complicaciones hemorrágicas (fibrinolíticos y vasoprotectores).
También incluyen la aplicación externa de ultrasonido para mejorar la fibrinólisis enzimática.
Las estrategias farmacológicas intraarteriales promisorias de reperfusión incluyen el uso de agentes fibrinolíticos nuevos, la fibrinolisis combinada intravenosa e intraarterial, y la combinación de fibrinolíticos con antatonistas de la glucoproteína IIb/IIIa.
Las nuevas estrategias de reperfusión mecánica endovascular incluyen la trombectomía intraarterial (dispositivos de extracción del coágulo y de trombectomía de succión), la disrupción mecánica (pasaje de microfilamentos, emulsificación con láser fotoacústico, y angioplastía intracraneal primaria), y el incremento de la fibrinolisis por ultrasonido endovascular.
Las imágenes multimodales, con resonancia magnética o tomografía computada, pueden evaluar rápidamente el núcleo del infarto, la zona de penumbra, el sitio de oclusión vascular y la propensión hemorrágica del tejido, todo lo cual permite una mejor selección de pacientes para el tratamiento de reperfusión por encima de cualquier ventana temporal fijada de manera arbitraria.
La reperfusión terapéutica, concluyen los expertos españoles, está emergiendo como una estrategia de alto poder para el rescate de pacientes que padecen una isquemia cerebral aguda, aplicable dentro o más allá de la ventana temporal de 3 horas.


    Año VIII, N° 127, Febrero 2007