La original intención de Lars Leksell en 1951, cuando comenzó sus investigaciones en las técnicas de entregar altas dosis de radiación en una única dosis, era obtener una pequeña y precisa zona de radionecrosis en un área anatómica bien definida del cerebro, para el tratamiento de patologías neurológicas funcionales.
La ciencia de la esterotaxia funcional fue evolucionando en estas décadas, utilizando la disrupción mecánica o térmica de neurotransmisores del blanco elegido para el tratamiento de pacientes con dolor, movimientos anormales y desórdenes del comportamiento. Leksell propuso una lesión precisa del blanco, sin dañar estructuras cerebrales normales, como lo hace la aguja de esterotaxia en la ruta que sigue para alcanzar el blanco.
A partir de la década de 1960, con el advenimiento de las nuevas drogas para el tratamiento del Parkinson, dolor, trastornos psiquiátricos, epilepsia y otros, disminuyó el abordaje neuroquirúrgico de estos síndromes.
Sin embargo, la experiencia en estas últimas tres décadas en el uso de medicamentos, demostró efectos adversos de los mismos, la no desaparición de todos los signos y síntomas y muchas veces la refractariedad a estos tratamientos.
Los recientes avances en imágenes de resonancia magnética, como también de la magnetoencefalografía para definir más exactamente el blanco deseado hicieron resurgir la neurocirugía funcional.
Propuesta: La radiocirugía produce una destrucción completa y precisa del blanco, sin daño significativo del tejido circundante. Todos los casos bien documentados de radiocirugía en epilepsia son de pacientes epilépticos con malformaciones arteriovenosas y tumores cerebrales. Así, surge la idea de la radiocirugía como nuevo abordaje tratamiento de la epilepsia.
Métodos: Se evaluaron siete pacientes refractarios a la medicación con "epilepsia del lóbulo temporal mesial". La evaluación es la misma que se realiza para el abordaje microquirúrgico selectivo de amígdalohipocampectomía (vídeo-electroencefalografía, electrodos subdurales-o profundos, si es necesario-, resonancia magnética, tomografía de emisión de positrones, tests neuropsicológicos).
Resultados: Se han comprobado signos morfológicos de destrucción en resonancia magnética 9 meses posterior a la radiocirugía con mejoría franca en el número de crisis convulsivas a medida que transcurre el tiempo y la cesación de las mismas en alrededor de diez meses. No hubo significativa morbilidad (se produjo un caso de cuadrantopsia) y no se registró mortalidad. El seguimiento fue de 24-61 meses y todos los pacientes, con excepción de un caso, están libres de convulsiones.
COMENTARIO:
La experiencia inicial demuestra claramente la eficacia de la radiocirugía en el corto y medio plazo. Sin embargo, estos resultados necesitan demostrar su persistencia a un largo
plazo. La radiocirugía en el tratamiento de la epilepsia abre un panorama alentador para reducir los procedimientos invasivos y como consecuencia, su morbilidad.