Los corticoides tópicos representan los fármacos más eficaces en el tratamiento de la rinitis y el asma. En los últimos años se avanzó notablemente en la comprensión de los mecanismos de acción de estos agentes como así también en los factores que contribuyen con la falta de respuesta.


Las enfermedades alérgicas de las vías respiratorias altas y bajas comparten muchas características. La reacción alérgica mediada por inmunoglobulina E consiste en una fase precoz con liberación de histamina y otros mediadores proinflamatorios y una reacción tardía en la que participan moléculas de adhesión; linfocitos Th2 y una amplia diversidad de células y mediadores inflamatorios. Las drogas más usadas en la actualidad en pacientes con asma incluyen los glucocorticoides; los agonistas beta adrenérgicos; la teofilina y los inhibidores de leucotrienos. Actualmente, los corticoides intranasales e inhalados son las drogas más eficaces para controlar los síntomas y la inflamación de la vía aérea.
Si bien la mayoría de los pacientes con alergia responde favorablemente a estas medicaciones, hay una minoría de enfermos cuya respuesta es insatisfactoria, aun cuando se indican dosis elevadas. En un intento por comprender los mecanismos moleculares de dicha “insensibilidad” a los glucocorticoides uno de los aspectos que más se estudió es el relacionado con los receptores de glucocorticoides (GR), que intervienen en los efectos antiinflamatorios.


Gen humano del GR
Los GR pertenecen a la superfamilia de receptores nucleares regulados por ligandos que también incluye los receptores de mineralocorticoides; de hormonas tiroideas y sexuales, de vitamina D y de ácido retinoico. El gen del GR se localiza en el cromosoma 5 y consiste en 9 exones. Su actividad está regulada por al menos tres promotores (1A, 1B y 1C) que contienen sitios de unión para diversos factores de transcripción, entre ellos el factor nuclear kB (NF-kB) y el propio GR.
En 1985 se reconocieron dos tipos de GR, el alfa y el beta, cuyo RNA mensajero deriva del corte y empalme alternativo del exón 9. Poco tiempo después de su clonación se identificó al GR alfa como el GR clásico –el que interviene en las acciones mediadas por los glucocorticoides–. Más recientemente se identificaron al menos otros 5 tipos distintos de RNA mensajero con una secuencia única 5’UTR en el exón 1, que surgen de la utilización de los promotores 1A, 1B y 1C y también del corte y empalme alternativo del exón 1A. Es posible que la heterogeneidad en los promotores se asocie con regulación específica de la expresión del GR, según el tipo celular.
Los GR tienen tres dominios estructurales: uno de transactivación; uno de unión al DNA y uno de unión a las hormonas, distinto para ambos receptores. Es por ello que el GR beta es incapaz de unirse a esteroides. Se ha visto que existen dos isoformas del GR alfa (A y B); los GR sufren diversas modificaciones postraduccionales. El GR es una fosfoproteína; aparentemente, la fosforilación del GR influye en la actividad del receptor.


GR alfa
Función
En ausencia de glucocorticoides, el GR alfa se encuentra en el citoplasma de las células como un complejo de múltiples proteínas: el receptor, dos subunidades de proteína de termosensibles –hsp90– inmunofilinas y varias proteínas adicionales. Las hsp90 evitan el pasaje del receptor no ocupado al núcleo. Cuando hay unión hormonal se produce un cambio conformacional que se asocia con disociación de las hsp90 y de otras proteínas accesorias con lo cual el GR más la hormona pasan al núcleo donde modulan la expresión de genes efectores.
La inducción de la transcripción de genes (transactivación) es consecuencia de la interacción del GR alfa con secuencias específicas de DNA, denominadas elementos de respuesta a los glucocorticoides (GREs), localizados en las regiones promotoras de los genes efectores. Tal como ocurre con otros factores de transcripción, la actividad transcripcional de los GR alfa depende de su interacción con coactivadores que regulan la estructura de la cromatina y facilitan el reclutamiento de la maquinaria de transcripción (RNA polimerasa II y factores generales de transcripción).
Si bien originariamente la represión de ciertos genes se supuso asociada a la interacción del GR alfa con secuencias de DNA negativas (nGREs), dichas secuencias sólo se describieron para unos pocos genes. De hecho, la mayoría de los genes inflamatorios son inhibidos por glucocorticoides, sin nGRE en los promotores.
La inhibición de la transcripción génica mediada por GR alfa parece esencialmente atribuible a interacciones proteicas directas entre el GR alfa y factores de transcripción que activan la expresión de genes proinflamatorios, como el activador de proteína 1 (AP-1) y el NF-kB, ambos con papel crucial en las enfermedades inflamatorias de las vías aéreas. La inhibición de la expresión de dichos factores de transcripción –mediada por glucocorticoides– no requiere la unión del GR alfa al DNA. Más bien se considera que la inhibición se produce una vez que los factores ya están unidos a sus sitios de unión en el DNA. Se vio que los GR alfa activados modifican la acetilación de histonas; el resultado final es la inhibición de la expresión de genes de inflamación.
La represión de la transcripción génica también se explicaría por otros diversos mecanismos. Por ejemplo, señala el grupo del doctor Pujols de la Universidad de Barcelona, los GR alfa activados regulan la expresión del inhibidor citoplasmático del NF-kB en ciertos tipos celulares. También se vio que el GR alfa puede inhibir la transcripción inducida por NF-kB al interferir con la fosforilación de la RNA polimerasa II. Asimismo, los glucocorticoides interactúan con diversas vías de transducción involucradas en la regulación de factores de transcripción. Además de los pasos a nivel transcripcional se constató que los GR alfa activados también ejercen regulación postranscripcional, alterando la estabilidad del RNA mensajero y afectando la síntesis y degradación de proteínas.


Expresión y regulación de los GR-a
Se estima que los GR-a se expresan, en distinta magnitud, en casi todos los tejidos y células. Su expresión se analizó ampliamente mediante el uso de anticuerpos que reconocen epítopes comunes en el GR-a y b, localizados en la región N-terminal. En las vías aéreas, tales receptores se localizan en la pared alveolar, en el endotelio vascular, en el músculo liso vascular, en el epitelio bronquial, en células inflamatorias y en fibroblastos pulmonares. También se los encontró en la superficie mucosa, en las glándulas de la submucosa , en las células inflamatorias de la mucosa nasal y en pólipos nasales.

Se sabe que los esteroides disminuyen la expresión del GR. La sensibilidad tisular es paralela a los cambios en los niveles de receptores y es por ello que tal vez la reducción en la expresión de GR inducida por corticoides podría ser uno de los mecanismos participantes en la insensibilidad al tratamiento con dichos fármacos. De hecho, la exposición in vitro de dos líneas celulares bronquiales humanas a los glucocorticoides provocó una disminución de la expresión del GR-a dependiente de la dosis y del tiempo de exposición. Además de la regulación a nivel transcripcional se observó disminución de la expresión a nivel traduccional y postraduccional. Los estudios in vivo son más escasos. Sin embargo, una investigación reveló que la administración de glucocorticoides intranasales en sujetos sanos se acompaña de menor expresión de RNA mensajero. En otro trabajo se constató que luego de 4 semanas de tratamiento con budesonida hay menor expresión de GR-a en células de epitelio bronquial y en macrófagos alveolares. El fenómeno, sin embargo, es transitorio; una vez interrumpido el tratamiento, la expresión vuelve a los niveles basales en el transcurso de las 10 a 12 horas.

En contraste a lo observado en mucosa normal, no parece existir reducción de la expresión de RNA mensajero de GR después del tratamiento de mucosa nasal inflamada (pólipos nasales) con glucocorticoides intranasales, un proceso que reflejaría la baja sensibilidad del tejido inflamado a la terapia con esteroides.

Se sabe desde hace tiempo que los estímulos proinflamatorios disminuyen la afinidad de unión de los GR y la respuesta a los esteroides. El NF-kB reprime la actividad transcripcional del mensajero de GR-a, tal vez por un antagonismo mutuo entre el GR y los factores proinflamatorios de transcripción.

Se ha visto que ciertos estímulos proinflamatorios (TNF-a e interleuquina 1) inducen un leve aumento en la expresión de GR-a en varios tipos celulares. No obstante, el GR-a no parece estar considerablemente afectado en una variedad de enfermedades inflamatorias.


GR-b: función, expresión y regulación
El GR-b es incapaz de unirse a los esteroides. En diferentes tipos celulares se vio que cuando se expresa excesivamente actúa como un inhibidor dominante negativo del GR-a. El GR-b también es capaz de fijarse a hsp90 y a los GRE pero ninguno de estos efectos se afecta por el agregado de la hormona. Posiblemente la inhibición del GR-a obedezca a la formación de heterodímeros con este último, con una actividad transcripcional mucho más baja que la de los homodímeros de GR-a. Empero, el papel supresor del GR-b ha sido tema de gran controversia y los resultados de diversos trabajos fueron muy discordantes, tal vez por los diferentes tipos de células y abordajes experimentales empleados. Los autores recuerdan que la mayor parte de la actividad antiinflamatoria de los glucocorticoides se debe a la represión de genes que codifican mediadores proinflamatorios al inhibir los factores de transcripción AP-1 y NF-kB. El GR-b no suprime –o sólo lo hace débilmente– la capacidad del GR-a. de reprimir las actividades dependientes de AP-1 y de NF-kB. Llamativamente, se observó que el GR-b , al igual que el GR-a, bloquea AP-1 y NF-kB independientemente de la presencia hormonal. Por lo tanto se sugirió que la expresión exagerada de GR-a o b podría tener per se un efecto antiinflamatorio.

El GR-b se expresa en múltiples células humanas aunque en menor cantidad que el GR-a. Aunque los datos no son completamente concordantes, la información en conjunto sugiere que en condiciones fisiológicas el GR-a predomina en la mayoría de células y tejidos. Sin embargo, existe un elevado nivel de discordancia entre la expresión de RNA mensajero y la cantidad de proteína, tal vez por las metodologías utilizadas en la cuantificación.

La distribución subcelular del GR-b también es tema de controversia. En una investigación se comprobó expresión de GR-a y GR-b en núcleo y citoplasma y se describió la translocación de ambos receptores hacia el núcleo luego de la exposición a los glucocorticoides. Por el contrario, en otro estudio sólo se halló GR-b en el núcleo, tanto en presencia como en ausencia de hormona.
Existen indicios de que el GR-b podría regularse distintivamente por los esteroides, respecto del GR-a.


GR-b y resistencia a los glucocorticoides
En los últimos años surgieron numerosos trabajos que sugieren aumento de la expresión de los GR-b en patologías asociadas con resistencia o falta de sensibilidad a los esteroides, por ejemplo asma. En este último caso, por ejemplo, la expresión de GR-b es particularmente elevada en células T de la vía aérea. No obstante, los resultados de los estudios no han sido completamente coincidentes. Otras patologías en las que ocurriría algo similar incluyen la poliposis nasal y la enfermedad inflamatoria del intestino.


    Año VII, N° 125, Diciembre 2006