Introducción
La prevalencia de EPOC entre fumadores daneses es cercana al 15%. Asimismo,
la frecuencia se incrementa con la edad de manera tal que se considera que
alrededor del 50% de los fumadores de más de 75 años presenta la patología.
La enfermedad se caracteriza por reducción irreversible y progresiva de la
función pulmonar. Como tratamiento complementario a la terapia
farmacológica, en los últimos años se introdujeron programas de
rehabilitación que incluyen entrenamiento físico, educación del enfermo y
apoyo psicológico. Si bien estos programas difieren sustancialmente de un
lugar a otro en el contenido y la cantidad de tiempo de entrenamiento, esta
estrategia mejora globalmente la capacidad de ejercicio físico y la calidad
de vida relacionada con la salud (HRQL). Sin embargo, es necesario definir
mejor el tipo y la intensidad de los programas de entrenamiento físico para
lograr el mejor resultado. El propósito del doctor Bjornshave y colegas de
Dinamarca es estimar con mayor precisión el efecto de un programa
sistemático de actividad física en pacientes con EPOC moderada a grave.
Materiales y métodos
Se incluyeron pacientes dados de alta con diagnóstico de EPOC del
Departamento de Medicina Interna del Silkeborg County Hospital entre 2000 y
2001. Los autores recuerdan que en dicho servicio se asisten enfermos no
seleccionados con EPOC a partir de una población mixta urbana y rural de
unos 96.000 habitantes. Los participantes presentaban enfermedad de diversa
gravedad con distinto grado de bronquitis o enfisema. Tenían entre 40 y 70
años y todos presentaban un volumen espiratorio forzado en el primer segundo
(VEF1) estable, entre el 20% y el 60% del valor esperado. Ningún enfermo
recibía oxígeno domiciliario y ninguno presentaba reversibilidad de la
obstrucción al flujo aéreo de más del 15% u otras patologías crónicas. Los
pacientes no recibían esteroides por vía oral. Los enfermos fueron
prospectiva y aleatoriamente incluidos en un programa de entrenamiento
físico de intensidad leve (IL) o intensidad moderada (IM). Al inicio todos
fueron sometidos a espirometría y a prueba de ejercicio en cinta ergométrica.
La variable primaria de análisis fue el tiempo de caminata en 0 a 24
segundos y en 0 a 1.440 segundos antes y después del entrenamiento físico.
Durante las pruebas se monitoreó el pulso y la saturación de oxígeno. No se
permitió el uso de agonistas de acción corta antes del estudio.
Todos los enfermos completaron el cuestionario de calidad de vida Short Form
Health Survey (SF-36) que evalúa 8 dominios específicos que pueden
combinarse en dos componentes generales: físico y mental. Además,
completaron un registro diario de síntomas, especialmente de tos y disnea y
de pico de flujo matutino y vespertino.
La intervención se programó para 4 semanas. En ambos grupos, el
entrenamiento aumentó en intensidad gradualmente e incluyó ascenso de
escaleras y caminata al aire libre. El objetivo del programa de IL fue
entrenar dos veces por semana: 15 escalones por minuto durante 15 minutos y
caminar a paso tranquilo, una hora semanal. En cambio, los pacientes
asignados al programa de entrenamiento de IM debían ejercitar 5 días por
semana: 30 escalones por minuto durante 15 minutos y caminar dos horas y
media por semana.
Resultados
La cohorte de análisis estuvo integrada por 16 enfermos en el grupo de IM y
15 en el de IL. Sólo el 31% completó el programa. Se registró un índice de
abandono ligeramente más alto en el grupo de IM (44%) respecto de los
asignados a IL (27%) aunque las características demográficas en términos de
edad, índice de masa corporal, función pulmonar o sexo no fueron distintas
entre los dos grupos. Todos los enfermos presentaron obstrucción aérea
moderada a grave con un VEF1 promedio del 29% (IL) y del 42% en el grupo de
enfermos asignados a IM, p = 0.059.
El tiempo de caminata en segundos osciló ampliamente entre los
participantes. Todos los pacientes que completaron las 4 semanas de
entrenamiento de IM aumentaron el tiempo de caminata de 321 segundos a 499
segundos en promedio, un incremento de alrededor del 55% (p< 0.001). Por el
contrario, el cambio detectado en el otro grupo fue sólo del 14%.
La mejoría en el tiempo de caminata que se registró en el grupo de enfermos
asignados a entrenamiento de IM (55%) se obtuvo sin modificaciones en el
pulso hacia el final de la prueba de caminata, antes y después de las 4
semanas de ejercitación domiciliaria. Por lo tanto, los valores reflejan una
mejoría en la condición física de los enfermos de este grupo. La saturación
de oxígeno tampoco se modificó en ninguno de los dos grupos. El VEF1 no
cambió en ningún participante; lo mismo ocurrió con el pico de flujo y con
el puntaje sintomático de tos y disnea. Entre las 8 dimensiones específicas
de calidad de vida evaluadas con el SF-36, tres dominios tendieron a mejorar
en el grupo de entrenamiento de IM.
Discusión
Los pacientes incluidos en la investigación actual no se seleccionaron por
criterios específicos; fueron identificados a partir de enfermos internados
por exacerbación de EPOC en un hospital general de un área geográfica bien
definida. El porcentaje que completó el programa de entrenamiento fue
desalentador, sólo de un 31% y demuestra que la rehabilitación física
únicamente es posible en una minoría de pacientes. Además, los resultados
pusieron de manifiesto que se requiere un esquema de entrenamiento de
intensidad al menos moderada para observar alguna mejoría en el rendimiento
físico.
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Año VI, N° 113, Diciembtre 2005