La información sugiere que en muchos enfermos
con asma, el beneficio cardiovascular relacionado con el uso de
betabloqueantes cardioselectivos supera al riesgo. La terapia con beta
bloqueantes (BB) tiene beneficios establecidos en enfermos con insuficiencia
cardíaca (IC), en quienes se asocia con reducción de la mortalidad, mejoría
de la función ventricular izquierda y descenso de los síntomas. Los BB
representan un componente esencial en el tratamiento de estos pacientes.
Asimismo, diversos estudios mostraron que los BB prolongan la vida luego del
infarto agudo de miocardio (IAM).
Los BB no cardioselectivos (BBNCS) están contraindicados en sujetos con asma
ya que pueden inducir broncoespasmo grave y muerte. No obstante, los BB
cardioselectivos (BBCS) claramente se acompañan de un riesgo muy inferior y
en determinados enfermos permiten una mejoría sustancial de la calidad de
vida. Aún en este contexto, el peligro no desaparece, especialmente cuando
se utilizan dosis elevadas; por ende debe prestarse particular atención a la
selección de los candidatos a ser tratados con BB. Un metaanálisis reciente
concluyó que los BBCS no producen espasmo bronquial clínicamente
significativo y que no es necesario interrumpirlos en sujetos con
reactividad de la vía aérea leve o moderada.
Debido a que aproximadamente el 5% de la población americana tiene asma, el
problema obviamente es de importancia mayor. En este artículo, los autores
revisan la literatura en relación con el uso de BB en asma.
Evidencia de broncoespasmo inducido por BBCS
Si bien no existen dudas sobre la posibilidad de obstrucción de la vía aérea
en pacientes que reciben BBNCS; hay mucha menos información en relación con
los BBCS. Sin embargo, en la medida que la dosis de estos últimos se
incrementa, el riesgo de espasmo bronquial también es más alto. Asimismo,
algunas comunicaciones mostraron que pueden aparecer síntomas o que la
función pulmonar puede descender con dosis relativamente bajas. En este
trabajo se pone especial atención a los BBCS comúnmente utilizados y
aprobados para el tratamiento de la IC o en enfermos que sufrieron IAM.
En una investigación en 16 sujetos con asma tratados regularmente con
metoprolol, la dosis promedio máxima tolerada fue de 26,8 mg. Se observó que
aún cuando algunos pacientes toleraron dosis únicas, el efecto del
tratamiento repetido no pudo predecirse. Por lo tanto se concluyó que el
metoprolol de liberación inmediata debería evitarse en pacientes con asma.
Con la introducción de metoprolol CR/XL -con lo cual se evita la elevada
concentración plasmática pico, el riesgo de broncoespasmo seguramente se
reduce considerablemente. Sin embargo, se requiere mayor investigación para
establecer la seguridad de este agente. El atenolol en dosis bajas (50-100
mg) es uno de los BBCS más seguros en pacientes con asma.
Consideraciones con relación a la dosis de BBCS en pacientes con IC
La terapia habitualmente se comienza con dosis bajas que se incrementan
gradualmente, según la tolerancia del paciente. Por lo general, el
tratamiento se inicia con 12,5 mg que se incrementan cada 15 días hasta un
máximo de 200 mg diarios. Obviamente en pacientes con asma, dosis más bajas
se asocian con menos riesgo de complicaciones respiratorias. Sin embargo, en
enfermos que reciben dosis bajas de este agente, el beneficio cardiovascular
aún no se estableció.
Existe numerosa evidencia de que carvedilol es seguro y eficaz en el
tratamiento de la IC pero no es cardioselectivo y se ha asociado con
exacerbación asmática. Atenolol no está aprobado en enfermos con IC.
Consideraciones en relación con la dosis de BBCS en pacientes que sufrieron
IAM
Los efectos beneficiosos de los BBCS durante y después del IAM están bien
documentados. La evidencia más reciente sugiere que dosis más bajas que las
tradicionales también podrían prolongar la sobrevida en estos enfermos.
BBCS en pacientes con distintos tipos de asma
Los estudios a la fecha no tuvieron en cuenta la clasificación actualmente
aceptada de asma –leve intermitente, leve persistente y moderada
persistente–, un punto que deberá ser tenido en cuenta en investigaciones
futuras, opinan los autores del metaanálisis. Específicamente deberá
establecerse la seguridad de estos fármacos, utilizados en dosis moderadas o
altas, en sujetos con asma moderada persistente. Por el momento, los BBCS
sólo deben indicarse en pacientes con asma estable, tratados óptimamente con
corticoides inhalados en combinación con beta adrenérgicos de acción
prolongada; con un excelente control ambiental y con posibilidad de un
seguimiento cercano. No obstante, es probable que los BBCS –incluso en dosis
bajas– deban evitarse en sujetos con asma grave persistente.
Dado que dichas drogas reducen el índice de mortalidad en pacientes con IC y
después del IAM, dosis bajas podrían ser de beneficio en enfermos con asma
leve intermitente o con asma leve persistente bien controlada. Aunque es
posible que no todos los pacientes toleren esta terapia, la evidencia
disponible sugiere que la mayoría puede recibirla con seguridad. Es
importante que el enfermo disponga siempre de medicación inhalatoria de
rescate y la función respiratoria debe controlarse regularmente.
Se necesitan estudios a largo plazo
Luego de verificarse la buena tolerancia de la dosis inicial, debe prestarse
máxima atención a la dosis acumulada, especialmente si se tiene en cuenta la
naturaleza variable de la enfermedad asmática, fundamentalmente en
situaciones que involucran una elevada exposición a alergenos ambientales.
También debe investigarse más en relación con la respuesta del paciente
durante las exacerbaciones asociadas con infecciones virales; las crisis
durante la estación polínica y los síntomas asociados con el humo del
tabaco.
Tratamiento del broncoespasmo inducido por BB
Los broncodilatadores anticolinérgicos –ipratropio y oxitropio- revierten el
espasmo bronquial inducido por BBNCS. Asimismo, se ha visto que los beta
agonistas de acción corta por vía inhalatoria son útiles en sujetos con
espasmo bronquial asociado con BBCS. La combinación de beta adrenérgicos y
anticolinérgicos es una opción válida.
Conclusión
Cuando se usan dosis bajas de BBCS en pacientes seleccionados con asma, IC o
luego del infarto, los beneficios superan los riesgos.
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Año VI, N° 107, Junio 2005