En un grupo de asmáticos con asma leve persistente tratados con budesonida, montelukast o teofilina de liberación sostenida no se hallaron diferencias significativas en los resultados del tratamiento, por lo que estos dos últimos se consideran como medicamentos alternativos.
El tratamiento con corticosteroides es el preferido en pacientes con asma leve persistente, pero se necesitan más estudios para evaluar los tratamientos alternativos; los modificadores de leucotrienos impiden los efectos proinflamatorios de los leucotrienos, en tanto que el broncodilatador teofilina tiene un efecto antiinflamatorio a bajas concentraciones, por un mecanismo desconocido. No se han estudiado los posibles beneficios de estos medicamentos en el tratamiento del asma. Este estudio se diseñó para comparar la eficacia de tres diferentes protocolos de tratamiento basados en una dosis diaria para el asma leve persistente.


Métodos
Se incluyeron en el estudio 74 pacientes de 23 a 45 años, con asma leve persistente de acuerdo con los criterios del Global Initiative for Asthma (GINA). Todos los pacientes recibían budesonida 200 mg/día por vía inhalatoria o dosis equivalentes de beclometasona o fluticasona y agonistas b2 de acción corta en forma irregular, en los dos meses anteriores a la realización del estudio. El ensayo clínico consistió en un estudio con asignación aleatoria en grupos paralelos, no ciego y sin control con placebo. Después de un período de lavado inicial de 3 semanas, los pacientes fueron asignados a partir de una tabla aleatoria al tratamiento con una dosis diaria de budesonida 400 mg, montelukast 10 mg o teofilina de liberación sostenida 400 mg. En todos los pacientes se permitió el uso de terbutalina, agonista b2 de acción corta, por vía inhalatoria según necesidad. Los participantes debían llevar un registro diario de sus síntomas, uso de broncodilatadores y uso de la droga en estudio. Se registraron en forma separada los síntomas diurnos y nocturnos; los primeros fueron clasificados desde 0 (sin trastornos respiratorios ni limitación de la actividad) hasta 4 (problemas respiratorios en reposo con importantes limitaciones y dificultades en la actividad cotidiana); en los síntomas nocturnos se evaluaron los despertares nocturnos, con puntuaciones desde 0 (sin trastornos respiratorios) hasta 4 (sueño dificultoso por trastornos respiratorios a pesar del uso de medicación de rescate). Fueron medidos el flujo espiratorio máximo (FEM) y el volumen espiratorio forzado en un segundo (VEF1) al iniciar el tratamiento, al mes y a los 2 y 3 meses, y se registraron los efectos adversos y las exacerbaciones del asma. El objetivo del estudio fue comparar los efectos de los tres regímenes durante los 3 meses de tratamiento. El principal parámetro de evaluación fue el FEM matutino; parámetros secundarios fueron las puntuaciones de los síntomas asmáticos, la necesidad de uso de terbutalina, VEF1 y exacerbaciones asmáticas.


Resultados
Se incluyeron en el estudio 74 pacientes (59 mujeres y 15 hombres); las características demográficas y los valores iniciales fueron similares en los tres grupos. En el grupo tratado con budesonida se observó mayor mejoría en el FEM matutino comparado con los otros dos grupos al finalizar el tratamiento (p< 0,001), pero la variación del FEM se encontraba entre los valores de la escala inicial y no hubo diferencias significativas entre los grupos cuando el análisis se realizó por mes (p> 0,05). El VEF1 demostró una diferencia significativa en el grupo budesonida comparado con los otros dos tratamientos, pero tampoco se hallaron diferencias con valor estadístico entre los grupos al analizar los resultados del segundo y tercer mes de tratamiento.
Se observó un descenso significativo en las puntuaciones de síntomas de asma en los tres grupos de tratamiento, después del segundo mes que continuó en el tercero; no se hallaron diferencias significativas entre los tres grupos. Los síntomas nocturnos disminuyeron significativamente más en el primer mes en los tratados con budesonida; a partir del segundo mes se observó un significativo descenso de estas puntuaciones en los otros dos grupos, y finalmente no hubo diferencias significativas entre los tres tipos de tratamiento al concluir el estudio. El uso de suplementos de agonistas b2 disminuyó en los tres grupos al finalizar el primer mes, y este descenso continuó en los controles del segundo y tercer mes, sin hallarse diferencias entre los diferentes tratamientos.


Los efectos adversos se señalaron en el 12% de los pacientes tratados con budesonida (disfonía en un paciente y tos en otros dos), 16% de los tratados con montelukast (cefalea en un enfermo y trastornos dispépticos en 3 casos) y en el 16,7% del grupo tratado con teofilina (un caso de cefalea y 3 trastornos dispépticos); uno de estos últimos debió retirarse del estudio por la intensidad de los efectos dispépticos. Las exacerbaciones asmáticas se observaron en 4 pacientes del grupo montelukast (16%) y 3 del grupo teofilina (12,5%); mientras que no se registraron exacerbaciones asmáticas en los tratados con budesonida.


Discusión
La principal limitación de este estudio es que no se diseñó como doble ciego y no hubo control con placebo. Se encontraron mejorías con los tres diferentes tratamientos, y el hallazgo más destacable es que ninguno de los tres parece ser más efectivo que los otros: tanto las puntuaciones de los síntomas como la necesidad de medicación de rescate y el porcentaje de efectos adversos fueron prácticamente los mismos en las tres formas de tratamiento. La única diferencia llamativa fue la ausencia de exacerbaciones asmáticas en los tratados con budesonida.


Como conclusión, los resultados indican que los corticosteroides son los medicamentos de elección, y que los antagonistas de leucotrieno y la teofilina de liberación prolongada son alternativas de tratamiento para el asma leve persistente. Son necesarios más estudios clínicos para confirmar el papel de los antagonistas de leucotrienos y de la teofilina de liberación sostenida en el tratamiento de esta enfermedad.


   Año VI, N° 106, Mayo 2005