Un caso de hiperreactividad bronquial relacionada con cromo y
níquel que podría atribuirse a un mecanismo dependiente de IgE, pero no se puede
excluir la participación de otros mecanismos inmunológicos.
Expertos del Hospital Valf d’Hebron de Barcelona comunican una enferma con asma
ocupacional, una enfermedad que se caracteriza por restricciones variables en el
flujo de aire y en la hiperreactividad bronquial en asociación con condiciones
laborales específicas. El mecanismo desencadenado puede ser inmunológico o no
inmunológico y clásicamente existe un período de latencia hasta el inicio de los
síntomas. La exposición al cromo y al níquel en el contexto de la aleación
industrial es una causa reconocida, pero poco caracterizada, de asma
ocupacional.
La paciente de 40 años, sana, trabajaba en una industria de procesamiento de
metales desde 3 años antes. Aunque se encontraba en el área donde se trabaja con
níquel, el área del cromo era contigua. Durante un año presentó sibilancias
nocturnas, tos y disnea que mejoraban los fines de semana y en las vacaciones;
en una ocasión debió ser internada por un episodio asmático. Tenía niveles
séricos de IgE de 59 U/ml y la espirometría se encontraba dentro de la
normalidad. La prueba de metacolina fue negativa. Se realizaron pruebas cutáneas
con soluciones salinas de cloruro de níquel y de dicromato de potasio en
concentraciones de 1 mg/ml y de 10 mg/ml, respectivamente. La primera de ellas
fue positiva. En un paso posterior se efectuó prueba de provocación bronquial
con ambos agentes, por medio de nebulización. La paciente presentó una reacción
asmática tardía en respuesta a la inhalación de cloruro de níquel con disnea,
espasmo bronquial y caída del volumen espiratorio forzado en el primer segundo
de 25%, a las 8 horas. El esputo inducido reveló aumento de neutrófilos y de
eosinófilos después de la prueba. Tres semanas después se repitió la provocación
bronquial con dicromato de potasio; la paciente tuvo una reacción asmática
temprana con recuperación gradual. El diagnóstico final fue el de asma inducida
por la exposición al cromo y al níquel; sin embargo, no se puede descartar una
reacción cruzada entre ambos metales. El cambio en el área de trabajo se asoció
con desaparición de los síntomas.