Utilidad de la tomografía de positrones (PET) en la
estadificación de pacientes con carcinoma de esófago potencialmente operable
Flamen P, Lerut A, Van Cutsem E, De Wever W, Peeters M, Stroobants S, Dupont P, Bormans G, Hiele M, De Leyn P, Van Raemdonck D, Coosemans W, Ectors N, Haustermans K, Mortelmans L.
Department of Nuclear Medicine, University Hospital Gasthuisberg, Katholieke Universiteit Leuven, Leuven, Belgium.
Patrick.Flamen@uz.kuleuven.ac.be
J Clin Oncol 2000 Sep 15;18(18):3202-10
Propósito:
Se diseñó un estudio prospectivo de estadificación tumor-nódulo-metástasis
(TNM) de pacientes con cáncer de esófago para comparar la exactitud de la
tomografía por emisión de positrones (PET) con 18-F-fluorodesoxiglucosa (FDG)
con otras modalidades convencionales de diagnóstico no invasivo.
Pacientes y Métodos:
Fueron estudiados 74 pacientes con carcinoma de esófago (n=43) o de la unión
esofago-gástrica (n=31).
A todos los pacientes se les efectuó un PET con FDG corregido por atenuación,
una tomografía computada espiralada (TC), y una ecografía endoscópica (EE).
Resultados:
El PET mostró un aumento de actividad en 70 de 74 pacientes (sensibilidad:
95%). En 4 pacientes con lesiones T1 se obtuvieron falsos negativos. 34
pacientes (46%) tenían enfermedad grado IV. El PET demostró una mayor
sensibilidad en el diagnóstico de la enfermedad en grado IV comparado con la
combinación de TC y EE (82% contra 64% - p=.004).
El PET tuvo valor diagnóstico adicional en 16 (22%) de 74 pacientes al
estadificarlos en un grado mayor en 11 (15%) y en un grado menor en 5 (7%).
A 39 (53%) de los 74 pacientes se les practicó una esofagectomía curativa
combinada con linfadenectomía. En estos pacientes se encontró extensión a 21
ganglios linfáticos locales y a 35 regionales o distantes.
Para las adenopatías locales, la sensibilidad del PET fue más baja que la de
la EE (33% contra 81% - p=.027), pero la especificidad fue aparentemente mayor
(89% contra 67% - p=NS).
El PET tuvo mayor especificidad en la evaluación de las adenopatías regionales
y alejadas comparado con la combinación de TC+EE (98% contra 90% - p=NS) y
similar sensibilidad (46% contra 43% - p=NS).
Conclusión:
El PET mejora significativamente la detección de la enfermedad grado IV, en
comparación con las modalidades convencionales de estadificación. El PET
aumenta la especificidad del diagnóstico para estadificar el compromiso
linfático.
COMENTARIO DEL EDITOR.
Del análisis de las cifras presentadas se desprendería que el PET ofrece
una muy alta sensibilidad y especificidad y que podría ser incluido en la
sistemática de estadificación del cáncer esofágico. De los mismos números
presentados se infiere que su sensibilidad, aunque alta en estadio IV, es menor
que la combinación de la TC espiralada con la ecografía endoscópica en el
diagnóstico de las adenopatías locales, e igual para las regionales, y
su especificidad levemente mayor, aunque no significativa para los ganglios
regionales.
En mi opinión este trabajo no demuestra en esta serie pacientes una mejoría
significativa en términos de costo-beneficio.
Esto no significa que el PET no sea potencialmente un método válido y útil.
Existen decenas de trabajos en otros campos de la oncología que así lo
demuestran. El
PET es una metodología en muchos sentidos aún inexplorada, aunque existe como
tal hace más de 20 años. Seguramente la aplicación del PET tiene un gran
futuro por delante.
Sin embargo, su utilización clínica rutinaria o masiva aún requiere
validaciones más contundentes que la presentada por los autores del trabajo.
Como especialista en Medicina Nuclear, deseo que así sea.
Dr. Victor Jaeger