Alba DiCenso, Gordon Guyatt, A Willan, L Griffith.

British Medical Journal
2002; 324:1426-1434.


Aunque ya son muchos los países que están prestando atención a los problemas originados por el gran número de embarazos no deseados que se producen durante la adolescencia, los programas de educación sexual realizados por centros de atención primaria o los ofrecidos en los colegios siguen sin aportar buenos resultados. Se trata de un problema extendido, con tasas de embarazo de 93 por 1.000 mujeres jóvenes en Estados Unidos[1], de 62,6 por 1.000 en Inglaterra y en Gales[2] y de 42,7 por 1.000 en Canadá[3].

Un embarazo no deseado repercute tanto en los propios adolescentes como en el resto de la sociedad, provocando un enorme coste social y económico [4.5], además de las dificultades individuales, familiares y del entorno social más cercano [6]. Investigadores de la McMaster University en Ontario (Canadá), han llevado a cabo un meta-análisis para valorar el resultado de algunos de los programas de prevención de embarazos llevados a cabo en adolescentes.

Método

Tras realizar una revisión sistemática de trabajos randomizados, publicados y no publicados, que evaluaban programas de prevención de embarazos no deseados, se realizó un meta-análisis de 26 ensayos clínicos con adolescentes (de 11 a 18 años) publicados en 22 artículos. La búsqueda de trabajos quedó comprendida entre 1970 y diciembre de 2000.

Los estudios incluidos en el meta-análisis evaluaban, entre otras cosas, el retraso en la iniciación de las relaciones sexuales, el empleo continuado de métodos anticonceptivos o la forma de evitar un embarazo no deseado. Todos fueron realizados en Norte América, Nueva Zelanda, Europa (sin incluir la Europa del Este) o Australia.

Dos revisores independientes valoraron la calidad metodológica y los datos de los trabajos. Se evaluó si los estudios presentaban una randomización apropiada y una proporción suficiente de participantes que terminasen el seguimiento(>=80%).

Resultados

Características y Calidad de los Estudios

Los autores de este meta-análisis detectaron que sólo 14 de los estudios evaluados emplearon un método de randomización adecuado. En el resto de los trabajos no se especificó el método empleado o el que se utilizó podría haber condicionado los resultados. Sólo en 11 de los estudios, completaron el seguimiento alrededor del 80% de los participantes.

De los 22 artículos incluidos en este meta-análisis, 17 habían sido publicados, 4 fueron disertaciones no publicadas y 1 fue un artículo no publicado. Doce de los informes estaban realizados con datos anteriores a 1995 y 10 con documentos posteriores a esta fecha.

La mayoría de los trabajos que integraron el meta-análisis fueron realizados con población afro-americana o hispana, 3 de ellos incluyeron sólo a adolescentes afro-americanos y 10, más de un 50% de afro-americanos o hispanos, o ambos. Diez estudios evaluaron la educación sexual recibida en el colegio o en la comunidad; 3, los programas de abstinencia sexual; 4 estudiaron programas multifactoriales y 5 valoraron el asesoramiento y educación ofrecidos por las clínicas de planificación familiar.

Eficacia de los Programas

Trece estudios, que incluían un total de 9.642 mujeres jóvenes, no detectaron ningún retraso en la iniciación sexual (odds ratio combinado 1,12; IC 95%, 0,96-1,30). Estos resultados fueron consistentes en todos los trabajos (heterogeneicidad p=0,99). Los resultados de otros 11 estudios, que evaluaron a 7.418 adolescentes, tampoco mostraron una iniciación sexual más tardía (0,99; 0,84-1,16). No hubo una heterogeneicidad significativa entre los estudios (p=0,28).

En cuanto al empleo de métodos anticonceptivos, ocho estudios realizados en 1967 con chicas adolescentes no evidenciaron un aumento del uso de la anticoncepción (0,95; 0,69-1,30), aunque se observó una heterogeneicidad significativa entre los estudios que no pudo ser explicada por ninguna de las hipótesis plateadas por los investigadores. Tampoco se detectó un incremento del empleo de métodos anticonceptivos en los trabajos que evaluaron la eficacia de la educación sexual impartida en el colegio, siendo los participantes hombres jóvenes o mujeres jóvenes.

Doce de los estudios realizados con 8.019 mujeres jóvenes no mostraron ninguna reducción de la tasa de embarazos (1,04; 0,78-1,40) y no hubo una heterogeneicidad significativa entre los trabajos (p=0,23). Uno de los estudios que valoraba un programa multifactorial sí detectó reducción (0,41; 0,20-0,83). [7] Con respecto a los datos del inicio, el grupo control tuvo mayores niveles de fracaso escolar (p<0,04), suspensos escolares (p<0,03) y embarazo en adolescentes (p<0,01).

Los trabajos que estudiaron el efecto de la intervención sobre las compañeras de los sujetos jóvenes a los que se les ofreció el programa de intervención, observaron que estas intervenciones aumentaron el número de embarazos; la estimación combinada fue de 1,54 (1,03-2,29). La heterogeneicidad entre los estudios no fue significativa (p=0,58).

Discusión

Los resultados muestran que las estrategias de prevención primaria no retrasan la iniciación de las relaciones sexuales ni incrementan el empleo de métodos anticonceptivos. El meta-análisis no detectó ninguna reducción en la tasa de embarazos entre las mujeres jóvenes. Sin embargo, los datos de 5 estudios (cuatro basados en la abstinencia y uno en un programa escolar de educación sexual) mostraron que las intervenciones pueden aumentar el número de embarazos en las compañeras de los hombres jóvenes que participaron en los estudios.

Los autores advierten que más de la mitad de la población participante en estos trabajos eran afro-americanos e hispanos, un factor que sugiere menor nivel socioeconómico. Estas intervenciones podrían ser más eficaces en otras poblaciones.

El hecho de haber detectado una pobre metodología en muchos de los trabajos implica, en la mayoría de las ocasiones, una sobreestimación de los efectos de las estrategias empleadas. Es poco probable que la debilidad metodológica explique el fracaso de las intervenciones en cuanto a los resultados obtenidos.

La conclusión que ofrecen los autores a la vista del meta-análisis es que todavía no hay una solución clara al problema de las altas tasas de embarazos no deseados entre los adolescentes en países como los Estados Unidos, Reino Unido o Canadá.

Para incrementar la eficacia de estas actuaciones preventivas, los autores recomiendan comenzar antes los programas de prevención (una reciente revisión de 8 ensayos con niños menores de 5 años mostró una reducción de las tasas de embarazo a largo plazo).[8] Otras sugerencias que ofrecen incluyen tomar en consideración algunas ideas de los propios adolescentes como poner más énfasis en técnicas de negociación en las relaciones sexuales y en la comunicación y menos en las diferencias anatómicas; ofrecer información más detallada sobre clínicas de educación sexual en lugares que los adolescentes frecuenten [9]; examinar atentamente las características y actuaciones de aquellos países que presentan unas tasas bajas de embarazo no deseado y analizar los métodos que se han empleado en otros programas preventivos de otras conductas de alto riesgo y que resultaron eficaces [10].


Referencias

  1. Alan Guttmacher Institute. United States pregnancy rates for teens, 15-19. (accesed 25 Mar 2002).
  2. Office for National Statistics. Population trends. London: Stationery Office, 2000.
  3. Statistics Canada. Canada pregnancy rates for teens, 15-19. Ottawa: Statistics Canda, 1997.
  4. Bonham GH, Clark M, O’Malley K, Nicholson A, Ready H, Smith L. In trouble…a way out: a report on pregnancy and sexually transmitted diseases in Alverta teens. Alberta: Alberta Community Health System, 1987.
  5. Burt MR. Estimating the public costs of teenage childbearing. Fam Plann Perspect 1986; 18:221-6.
  6. DiCenso A, Van Dover LJ. Prevention of adolescent pregnancy. In: Stewart MJ, ed. Community nursing: promoting Canadians’ health. 2nd ed. Toronto, ON: W B Saunders, 1999.
  7. Burt MR. Estimating the public costs of teenage childbearing. Fam Plann Perspect 1986; 18:221-6.
  8. Zoritch B, Roberts I, Oakley A. Day care for preschool children. Cochrane Database Sys Rev 2000; (2):CD000564.
  9. DiCenso A, Borthwick VW, Busca CA, Creatura D, Holmes JA, Dalgian WF, et al. Completing the picture: adolescents talk about what’s missing in sexual health services. Can J Public Health 2001; 92:35-8.
  10. Botvin GJ. Baker E, Dusenbury L, Botvin EM, Diaz T. Long-term follow-up results of a randomized drug abuse prevention trial in a white middle-class population. JAMA 1995; 273:1106-12.