Introducción
La enfermedad por reflujo gastroesofágico no parece guardar una relación clara con la edad, el sexo, el consumo de alcohol, café o tabaco, o la infección por H. pylori, pero se asocia positivamente con la obesidad.

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es un problema médico frecuente, señalan los autores. No existe un 'gold standard' para el diagnóstico objetivo de la ERGE, comentan, pero un panel internacional definió a la enfermedad como el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago que lleva a la producción de esofagitis, síntomas de reflujo que deterioran la calidad de vida, o riesgo de complicaciones a largo plazo. La enfermedad puede subdividirse en esofagitis por reflujo y enfermedad por reflujo endoscópicamente negativa (o enfermedad por reflujo no erosiva).


Epidemiología
En los países occidentales, comentan los autores, el 25% de las personas tienen ardor estomacal al menos una vez al mes, el 12% al menos una vez por semana, y el 5% en forma diaria. Los datos endoscópicos a nivel poblacional indican que la esofagitis asintomática es frecuente, aunque su historia natural es desconocida. No se conoce la causa de la ERGE. Su relación con la edad no está clara y la mayoría de los estudios no revelan ninguna asociación. Algunos estudios indican una prevalencia similar de ERGE en hombres y mujeres, pero otros sugieren que el sexo masculino constituye un factor de riesgo. La obesidad puede alterar el esfínter esofágico inferior, probablemente por aumento de la presión intraabdominal. Una revisión sistemática reveló una asociación positiva entre un índice de masa corporal igual o mayor a 25 kg/m2 y los síntomas de reflujo. El consumo de tabaco, alcohol, café y chocolate reduce el tono del esfínter esofágico. Sin embargo, de 7 estudios que evaluaron una posible asociación con la ERGE, sólo 3 revelaron una asociación positiva con el tabaquismo y sólo 3 revelaron una asociación positiva con el alcohol, con índices de riesgo menores a 2. Los estudios tampoco han demostrado una asociación con el consumo de café. El aumento de incidencia de ERGE en paralelo con la menor incidencia de infección por Helicobacter pylori llevó a sospechar una relación inversa entre ambos factores. Sin embargo, una revisión de ensayos aleatorizados no indicó que la terapia de erradicación de H. pylori produzca ERGE. Dos estudios sobre factores genéticos indican una mayor concordancia de síntomas de reflujo en los gemelos monocigóticos que en los dicigóticos.


Fisiopatología
El mecanismo primario del reflujo gastroesofágico podría ser un deterioro en la función del esfínter esofágico inferior, postulan los expertos. El esfínter se relaja en respuesta al peristaltismo para dejar pasar líquidos y sólidos hacia el estómago. Existen además períodos breves de relajación transitoria (RT) fisiológica no relacionada a la ingestión o el peristaltismo, durante los cuales el esófago está expuesto a pequeñas cantidades de ácido. Los pacientes con ERGE tienen una mayor proporción de RT, con lo cual la exposición del esófago al ácido es mayor. Los pacientes con esofagitis grave o complicaciones suelen tener un defecto permanente del esfínter esofágico inferior, que lleva a una disminución constante del tono. Una hernia hiatal grande predispone a las RT e incrementa el riesgo de esofagitis. Otro factor causante de reflujo es la falla del peristaltismo luego de un episodio de reflujo, lo cual incrementa la exposición al ácido. La presencia de pepsina o de bilis en el líquido de reflujo incrementa el daño a la mucosa esofágica. Los pacientes con reflujo gastroesofágico no erosivo tienen menor exposición al ácido que aquellos con esofagitis, y en algunos casos la cantidad de reflujo es comparable al de personas sanas. En estos casos, los síntomas podrían deberse a hipersensibilidad visceral esofágica, resistencia tisular anormal o contracciones esofágicas sostenidas.


Diagnóstico
La falta de un método de referencia dificulta la evaluación de la precisión de los métodos diagnósticos para la ERGE, señalan los autores. La endoscopía gastrointestinal superior es altamente específica para identificar esofagitis (90% a 95%), pero la sensibilidad ronda el 50%. La endoscopía permite evaluar la extensión de la lesión mucosa y las complicaciones de la ERGE, como los estrechamientos o el esófago de Barrett. Se han producido varios avances respecto de la endoscopía tradicional, incluyendo el desarrollo de endoscopios ultrafinos. Se ha evaluado el uso de endoscopía de magnificación para investigar si los pacientes con enfermedad por reflujo no erosiva presentan cambios mínimos en la mucosa esofágica. Sin embargo, este método parece no ser sensible para detectar cambios pequeños. No se recomienda la toma de biopsias esofágicas para la evaluación de rutina de la ERGE. En cuanto a los síntomas con posible valor diagnóstico, cabe señalar que el ardor estomacal y la regurgitación son los más frecuentes. Otros síntomas que pueden acompañar a la ERGE son disfagia, odinofagia, sensación de nudo en la garganta, dolor de garganta, laringitis y tos, pero su utilidad diagnóstica es incierta. Usando los hallazgos endoscópicos como estándar de referencia, la sensibilidad de los síntomas de reflujo suele ser baja (55% en promedio). El parámetro más reproducible de ERGE es el tiempo total con pH esofágico menor a 4, evaluado por monitoreo ambulatorio de pH. El límite normal suele ser menor al 5% del tiempo. La sensibilidad en pacientes con endoscopía normal es del 60% con una especificidad del 85% al 90%. El esofagograma por bario es relativamente económico y menos invasivo que la endoscopía, pero no detecta los casos de esofagitis leve. Dado que la ERGE suele relacionarse con el ácido, la desaparición de los síntomas luego del tratamiento con inhibidores de la bomba de protones es un indicio de la presencia de ERGE. La sensibilidad de esta estrategia promedia el 78% en relación al monitoreo ambulatorio de pH, pero la especificidad es baja (54%).


    Año VIII, N° 136, Noviembre 2007