Introducción
Las úlceras pépticas son la principal causa de sangrado en el tracto gastrointestinal superior, lo cual se asocia con elevada morbilidad y mortalidad. Los hallazgos endoscópicos que predicen la recurrencia de sangrado, la necesidad de intervención quirúrgica o la muerte son el sangrado arterial activo, la exudación de sangre o la presencia de un vaso visible no sangrante. El papel del tratamiento de la hemorragia activa o reciente con inhibidores de la bomba de protones (IBP) es controvertido. Aunque los IBP son ampliamente utilizados para tratar las úlceras sangrantes, es posible que se haya abusado del tratamiento intravenoso con estos fármacos y que se lo haya administrado inadecuadamente a pacientes de bajo riesgo. El presente trabajo se basa en un metaanálisis de los artículos publicados sobre el tema para definir la contribución de los IBP al tratamiento de las úlceras sangrantes.


Métodos
Se realizó una búsqueda de artículos relevantes en las bases Medline, Embase y Cochrane, se revisaron las citas bibliográficas de esos trabajos, se analizaron los resúmenes de conferencias sobre el tema y se contactó a empresas farmacéuticas productoras de IBP. Se incluyeron en el análisis ensayos controlados y aleatorizados que compararan un IBP con placebo o con un antagonista H2 en el tratamiento de úlceras sangrantes. Los ensayos debían incluir confirmación endoscópica de la hemorragia y datos de al menos uno de los siguientes puntos finales: mortalidad (primario), recurrencia del sangrado o necesidad de cirugía (secundarios). El metaanálisis de los resultados clínicos se realizó con el método de Mantel-Haenszel.


Resultados
El metaanálisis incluyó 21 estudios que reunían los criterios de inclusión prefijados (18 publicaciones en revistas con referato y 3 resúmenes). El tratamiento con IBP se asoció con una reducción en la recurrencia de sangrado (10,6% vs. 18,7%) y en la necesidad de cirugía (8,4% vs. 13,0%), pero no con una reducción en la mortalidad (5,2% vs. 4,6%). Los riesgos relativos generales (considerando IBP orales e intravenosos en conjunto) para estos puntos finales fueron 0,46, 0,59 y 1,11, respectivamente. El riesgo relativo de mortalidad para la terapia oral con IBP fue de 0,67, y para la terapia intravenosa fue 1,22. Para la recurrencia de sangrado, los riesgos relativos fueron 0,32 y 0,57, respectivamente. Para la necesidad de cirugía, los riesgos relativos fueron 0,38 y 0,67, respectivamente. Se realizó un análisis separado de los 10 ensayos con máxima calidad de diseño aleatorizado, obteniéndose esencialmente los mismos resultados. En este caso, los riesgos relativos de mortalidad, recurrencia de sangrado y necesidad de cirugía fueron 0,96, 0,41 y 0,62, respectivamente. También se realizó un análisis separado de 13 ensayos en los que se realizó rutinariamente tratamiento hemostático endoscópico antes de la asignación aleatoria de terapia farmacológica. En este caso, los riesgos relativos fueron 1,01, 0,52 y 0,53, respectivamente. En los análisis anteriores se consideraron conjuntamente los ensayos que compararon IBP frente a placebo y los que compararon IBP con antagonistas H2. Cuando se consideró por separado a los primeros, los riesgos relativos para mortalidad, recurrencia de sangrado y necesidad de cirugía fueron 0,96, 0,41 y 0,52, respectivamente. Para los ensayos frente a antagonistas H2, los valores fueron 1,02, 0,53 y 0,68, respectivamente. También se analizó por separado a 4 ensayos en que se utilizaron dosis altas de IBP por vía intravenosa (bolo de 80 mg seguido de infusión continua de 8 mg/hora por 72 horas). En este caso, los riesgos relativos fueron 0,98, 0,39 y 0,53, respectivamente.


Discusión
En general, en este metaanálisis no se hallaron evidencias de que el tratamiento con IBP disminuya la tasa de mortalidad en pacientes con úlceras sangrantes. En cambio, la terapia se asoció con reducciones significativas en las tasas de recurrencia del sangrado y de necesidad de cirugía. Gran parte de la mortalidad posterior a la hemorragia por úlceras podría no estar relacionada con el sangrado recurrente o continuo, si no con enfermedades comórbidas. También podría suceder que haya habido muy pocos pacientes en el análisis conjunto de mortalidad como para detectar una diferencia a favor de los IBP. En este análisis, tanto los IBP orales como los intravenosos se asociaron con una reducción de la recurrencia de hemorragias. El tratamiento oral, destacan los expertos, está ampliamente disponible y tiene la ventaja de un menor costo que la administración intravenosa. En el análisis del subgrupo con tratamiento hemostático endoscópico previo a la asignación aleatoria a terapia farmacológica no se hallaron evidencias de un efecto adicional de los IBP sobre la mortalidad, pero se detectó una reducción significativa de la recurrencia de sangrado. En conclusión, este metaanálisis indica que el tratamiento con IBP no reduce la mortalidad luego de la hemorragia por úlceras digestivas, pero reduce la tasa de recurrencia del sangrado y de necesidad de cirugía. Esto podría asociarse con un importante ahorro de recursos, lo cual deberá ser evaluado en estudios formales de costo-beneficio.


   Año VI, N° 110, Septiembre 2005