Introducción

El rabeprazol es un inhibidor de la bomba de protones (IBP) y como tal disminuye la producción de ácido de las células parietales del estómago, elevando el pH gástrico. Los IBP están indicados en las patologías por hipersecreción ácida como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) o la úlcera péptica. Esta revisión es una actualización sobre el perfil farmacológico y clínico del rabeprazol vía oral como IBP, y se enfoca en su utilización en la ERGE y el esófago de Barret.


Farmacología

Farmacodinamia
De los cinco IBP disponibles para elevar el pH gástrico en caso de ERGE, el rabeprazol es el de pKa más alto y por lo tanto, se activa mucho más rápido que los demás. Estudios hechos en un modelo animal evidenciaron que a los 5 minutos de la exposición al rabeprazol la actividad de bomba protónica era casi nula, efecto que requirió 30 min con lansoprazol u omeprazol. El pantoprazol inhibió sólo un 50% la actividad de la bomba a los 50 minutos. Otro trabajo concluyó que el alto pKa del rabeprazol debería ser la causa de su mayor efecto antiácido y de su capacidad para mantener el pH más alto que los demás IBP por más tiempo. Dosis reducidas de rabeprazol (10 mg/día) han presentado una actividad antisecretora mayor que el omeprazol (20 mg/día) y que el lansoprazol (30mg/día).
Varias investigaciones realizadas en los últimos años han puesto en evidencia la disminución del pH gástrico durante la noche. Se produce un descenso del pH por debajo de 4 durante al menos una hora durante el período de descanso, lo cual es perjudicial especialmente en pacientes con ERGE. El rabeprazol 20 mg administrado por la mañana o por la tarde reduce este período nocturno de descenso del pH. Es más efectivo que omeprazol y pantoprazol, en la reducción del período de acidez nocturno y el incremento del período de alcalinidad matinal (pH 4-6 luego de despertar).
Cabe recordar que el pH gástrico varía en diferentes regiones anatómica del estómago, así, en la zona del cardias el pH es menor que en el cuerpo del y permanece muy ácido incluso luego de ingerir alimentos. Veinte miligramos de rabeprazol administrado durante ocho días a personas normales redujo la magnitud de la acidez y la extensión de la zona afectada por ella.
Además de su efecto antisecretorio, el rabeprazol aumenta significativamente el contenido de mucina y de mucus estomacal, propiedad farmacológica exclusiva que brinda beneficios clínicos al proteger la mucosa gástrica.

Farmacocinética
El rabeprazol se absorbe rápidamente con una cinética lineal en la escala de 10 a 80 mg y biodisponibilidad del 52% a dosis de 20 mg. El tiempo para alcanzar la concentración plasmática máxima y la vida media del fármaco son independientes de la dosis. La biodisponibilidad del rabeprazol es independiente de los antiácidos y los alimentos. Tiene un volumen de distribución de 0,34 l/kg y su unión a proteínas plasmáticas oscila del 94,8% al 97,5%. Se excreta en un 90% con la orina y el 10% con la materia fecal. Su metabolización difiere de los demás IBP: mientras éstos son catabolizados en el hígado por la enzima CYP2C19, la mayoría del rabeprazol es metabolizado por un paso no enzimático. Al no depender de las diferentes isoenzimas CYP2C19, el rabeprazol es menos susceptible a sus variaciones en la rapidez de catabolismo. Así, su acción resulta predecible: se reduce la variabilidad interpacientes tanto en lo farmacológico como en los efectos clínicos. Adicionalmente, la prevalencia de la vía metabólica no enzimática, evita interacciones con otros fármacos. Otra ventaja con este fármaco es que no es necesario realizar ajustes de dosis en pacientes con trastornos hepáticos o insuficiencia renal.

Eficacia y costo

La ERGE está asociada con síntomas como ardor estomacal, náuseas, saciedad precoz, distensión y regurgitaciones. Puede haber lesión e inflamación de la mucosa del esófago (ERGE erosiva) o no (ERGE no erosiva).
Diversos estudios pusieron en evidencia la eficacia del rabeprazol para mejorar los síntomas en pacientes con ERGE no erosiva. En algunos se comparó rabeprazol y placebo mientras que otros lo han comparado con otros IBP. En todos el rabeprazol demostró mayor eficacia y rapidez para disminuir la sintomatología. En tratamientos a demanda se han obtenido mejorías significativas de los síntomas en la ERGE no erosiva y en la erosiva. En cuanto a las recaídas en pacientes con diagnóstico endoscópico de ERGE erosiva, se detectaron tasas similares entre rabeprazol y otros IBP. Ensayos comparativos de rabeprazol y omeprazol reflejaron efectos similares de ambos sobre la lesión esofágica, aunque con rabeprazol el alivio sintomático fue manifiesto desde la primera toma y sostenido en el tiempo.

Por otro lado, en pacientes con esófago de Barrett existen estudios que evaluaron los efectos del tratamiento con IBP en esófagos expuestos a al ácido clorhídrico y a bilis. Diez miligramos de rabeprazol dos veces al día aumentaban el pH intraesofágico en 73% de los pacientes.

Los autores analizaron también estudios referidos a los síntomas extraesofágicos como disfagia, dolor de pecho, alteraciones respiratorias y del sueño en los que se demostró la eficacia del rabeprazol (20 mg dos veces al día) para disminuir la sintomatología.

En cuanto a la erradicación del Helicobacter pylori, los ensayos revelan efectos similares cuando se utilizan los diferentes IBP asociados a antibióticos (claritromicina y amoxicilina). Rabeprazol resulta igualmente efectivo a dosis de 10 o 20 mg cada 12 horas y con eficacia similar en tratamientos cortos (7 días) que en regímenes tradicionales de 2 semanas.
La tasa de curación úlcera duodenal y la úlcera gástrica fueron similares para rabeprazol y omeprazol.

Por último, dado que la ERGE es una enfermedad crónica, con recaídas y en la cual la mayoría de los pacientes necesitará medicación a largo plazo, los autores consideran relevante analizar los costos del tratamiento, que reultan favorables al rabeprazol.


    Año X, N° 155, Junio 2009