Introducción
Los pacientes con síndrome de intestino irritable a predominio de diarrea y de tipo posinfeccioso tienen aumentada la liberación de citoquinas proinflamatorias por parte de las células mononucleares de sangre periférica.
Ha sido bien establecido que las infecciones gastrointestinales agudas dan inicio a los síntomas en al menos un subgrupo de pacientes con síndrome de intestino irritable (SII). Algunos pacientes presentan signos persistentes de inflamación de bajo grado en la mucosa, con linfocitos T activados, mastocitos y expresión aumentada de citoquinas proinflamatorias. Dado que la intensidad y duración de la inflamación aguda son factores de riesgo para el desarrollo de síntomas abdominales posinflamatorios, puede especularse que la activación inmunitaria predice el tipo y la gravedad de los síntomas. Además, los pacientes con SII tienen elevada prevalencia de enfermedades psiquiátricas; aunque han sido consideradas una afección permisiva, una explicación alternativa para la coexistencia de ambos trastornos podría ser un vínculo común a través de las vías inflamatorias. Los autores se propusieron evaluar si los pacientes con SII tienen una respuesta inmune celular aumentada comparada con los individuos sanos, y examinar el posible vínculo de la ansiedad o la depresión con la liberación de citoquinas proinflamatorias.

Pacientes y métodos
El estudio incluyó a 55 pacientes con SII (33 mujeres) y a 36 controles sanos asintomáticos (23 mujeres). Todos los pacientes habían presentado síntomas crónicos o recurrentes de SII concordantes con los criterios Roma II por 3 años como mínimo. El grupo de enfermos incluyó 17 casos de SII a predominio de estreñimiento (SII-E), 20 casos de SII a predominio de diarrea (SII-D) y 18 casos de SII mixto (SII-M). Cinco pacientes con SII-D informaron haber padecido una infección gastrointestinal aguda (3 por Salmonella, 2 por Campylobacter) que precedió a la manifestación de los síntomas, por lo que se los clasificó como SII posinfeccioso (SII-PI). El tiempo transcurrido entre la infección y el ingreso al estudio fue de al menos 2 años, y todos estos pacientes tuvieron al menos 3 coprocultivos negativos en los 6 meses previos. Para evaluar los síntomas abdominales los participantes completaron un Cuestionario de Enfermedad Intestinal antes de ingresar al estudio. Para evaluar comorbilidades psiquiátricas se utilizó la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión. Se aislaron células mononucleares de sangre periférica (CMSP) de pacientes y controles sanos y se las cultivó con lipopolisacárido (LPS) de Escherichia coli o sin él durante 24 horas. Se recogieron los sobrenadantes de cultivo para medir factor de necrosis tumoral alfa (TNF), interleuquina 1beta (IL-1b) e IL-6 mediante ELISA comerciales. Se compararon los niveles de citoquinas con estimulación o sin ella en pacientes y en controles sanos. También se compararon los niveles de citoquinas de pacientes con síntomas específicos y de pacientes con comorbilidad psiquiátrica o sin ella.

Resultados
Los niveles no estimulados de TNF, IL-1b e IL-6 fueron significativamente mayores en los pacientes con SII-D que en los controles sanos, pero esto no ocurrió en el caso de los pacientes con SII-E o SII-M. Los pacientes con SII-PI tuvieron niveles de citoquinas significativamente mayores que los controles, pero no que los pacientes con SII-D. En cuanto a los niveles de citoquinas luego del estímulo con LPS, en comparación con los controles sanos los pacientes con SII en general tuvieron niveles significativamente más elevados de IL-6 (1251±56,5 vs. 1096,1±77,3 pg/ml), pero no de TNF o IL1b. En los pacientes con SII-D, los niveles post-estímulo de TNF, IL-1b e IL-6 fueron significativamente mayores que los de los controles, mientras que en el caso de los pacientes con SII-E la diferencia fue significativa para IL-1b. Los niveles post-estímulo de las 3 citoquinas fueron significativamente mayores en los pacientes con SII que en los controles. Los pacientes con al menos 3 deposiciones diarias, con dolor asociado a la diarrea, con urgencia y con heces blandas o acuosas tuvieron niveles de TNF preestímulo y posestímulo significativamente mayores que los pacientes sin estos síntomas, y mayores niveles de IL-6 post-estímulo. Los pacientes con SII presentaron mayores puntuaciones de ansiedad y depresión que los controles sanos. La producción de TNF ante el estímulo con LPS se asoció significativamente con la ansiedad en general, pero la asociación no alcanzó significación estadística en los distintos subgrupos de SII. No hubo asociación significativa con la depresión.

Conclusiones
En este estudio se observaron diferencias notorias en la producción estimulada y no estimulada de citoquinas proinflamatorias por las CMSP de controles sanos y pacientes con SII. Los niveles previos y posteriores al estímulo con LPS se asociaron con la presentación clínica del SII, lo cual implica que las citoquinas proinflamatorias podrían ayudar a explicar las manifestaciones sintomáticas de estos pacientes. Es bien sabido que eventos ambientales específicos, como las infecciones gastrointestinales agudas, pueden disparar las manifestaciones de SII. Las CMSP pueden exhibir una secreción de citoquinas similar a las células mononucleares de la lámina propia cuando se las expone a antígenos bacterianos, resaltan los expertos. Además, las CMSP interacciones en forma significativa con el epitelio intestinal y las citoquinas que liberan pueden modular su función. Una alteración en la función de barrera de la mucosa podría asociarse, al menos en parte, con la secreción de citoquinas por la CMSP, lo cual sugiere un papel de la activación inmunitaria en algunos pacientes con SII. En el presente estudio, los pacientes con SII-D y SII-PI tuvieron una liberación de citoquinas proinflamatorias por CMSP significativamente aumentada, a pesar de que sus biopsias colónicas no revelaron cambios inflamatorios. La activación de las CMSP podría explicar el desarrollo de síntomas intestinales y extraintestinales en el SII, postulan los autores, aunque deben realizarse mayores estudios para confirmar esta posible asociación.


    Año XI, N° 165, Abril 2010