Yang PC, Liu T, Wang BQ, et al.
BMC. Gastroenterology 5:28, 2005.

El hallazgo de IgE contra enterotoxina B en la mucosa colónica de pacientes con infección sinusal por S. aureus y colitis ulcerosa, y la mejoría de ésta última luego del tratamiento de la sinusitis sugieren una posible conexión entre ambas patologías.
La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria crónica y recurrente del colon, de etiología desconocida. Distintas evidencias clínicas y experimentales indican un papel importante de los microbios o sus productos en la inducción o exacerbación de la enterocolitis. Se ha demostrado que la enterotoxina B del estafilococo (EBE) induce enteropatía. El Dr. Ping-Chang Yang y sus colegas de la Shanxi Medical University y otros centros chinos, han evaluado a más de 2000 pacientes con rinosinusitis crónica (RSC), incluyendo algunos que además presentaban CU. En algunos casos de patología concomitante, el tratamiento médico de la RSC y la cirugía endoscópica funcional de senos (CEFS) no sólo mejoraron la RSC si no también los síntomas de CU. Esto llevó a los expertos a postular la existencia de una asociación entre la RSC y la CU en esos pacientes. Dado que la cavidad nasal y los senos son sitios primarios de colonización por Staphylococcus aureus, los expertos chinos postularon que la EBE podría tener un papel en la inflamación crónica de la mucosa intestinal.


Métodos
El estudio incluyó a 32 pacientes con RSC refractaria y CU moderada, 32 enfermos con CU moderada pero sin RSC, y 25 personas sanas. Se diagnosticó RSC ante el hallazgo de inflamación de la mucosa sinusal con descarga nasal mucoide o mucopurulenta persistente por más de 3 meses, resistente al tratamiento antibiótico. El diagnóstico de CU se basó en la historia clínica, colonoscopía e histología. Cada paciente con RSC-CU fue sometido a punción sinusal e irrigación con solución fisiológica. En el líquido de lavado sinusal se midió por ELISA el contenido de EBE, enterotoxina A y toxina TSST-1. En los controles normales y los pacientes con CU, solamente se tomaron muestras de lavado nasal en lugar de lavado sinusal. La CEFS se realizó por un procedimiento estándar. El tratamiento de la CU con sulfasalazina y corticosteroides se mantuvo durante las 12 semanas del estudio. Se obtuvieron muestras de sangre al inicio y al final del estudio para medir los niveles séricos de IgE anti-SEB y de proteína C reactiva. La identificación de S. aureus en muestras de tejido sinusal (pacientes con RSC-CU) y en hisopados nasales (controles) se realizó por métodos bacteriológicos y por PCR. Se realizó inmunohistoquímica con anticuerpos anti-EBE sobre muestras de tejido colónico obtenidas durante la colonoscopía de cada paciente. Otras muestras del mismo tejido fueron sometidas a prueba de liberación de histamina y triptasa en respuesta al estímulo con EBE. La concentración de estas sustancias en sobrenadantes de cultivo se evaluó por ELISA y por una prueba de hidrólisis de un sustrato específico, respectivamente. Las biopsias colónicas estimuladas con EBE fueron además analizadas por microscopía electrónica para el recuento en mastocitos de gránulos intactos, degranulación parcial y degranulación anafiláctica.


Resultados
Doce semanas después de la CEFS, todos los pacientes exhibían una mejoría significativa en sus síntomas clínicos de RSC. En 29 de los 32 enfermos se detectó una reducción significativa de los puntajes clínicos de sinusitis. Luego del procedimiento, el requerimiento de esteroides para tratar la CU se redujo gradualmente en el grupo con RSC-CU y fue significativamente menor que en el grupo con CU sola. El nivel sérico de proteína C reactiva se incrementó durante el seguimiento en los pacientes con CU sola pero se redujo significativamente en los enfermos con RSC-CU tratados con CEFS. La sigmoidoscopía reveló una mejoría significativa en este último grupo pero no en los pacientes con CU sola. Los cultivos fueron positivos para S. aureus en el tejido resecado en el 75% de los pacientes con RSC-CU. La reducción de síntomas de CU correlacionó significativamente con el número de colonias aisladas de la mucosa sinusal. La PCR permitió detectar DNA de S. aureus en el 100% de las muestras de CEFS. Los niveles séricos iniciales de IgE anti-EBE fueron mayores en los pacientes con RSC-CU y disminuyeron significativamente (junto con la IgE total) luego de la CEFS. Por inmunohistoquímica se hallaron células con expresión de EBE en la mucosa colónica de los pacientes con RSC-CU pero no en aquellos con CU sola. Por otra parte, el contenido de EBE en líquido de lavado sinusal fue significativamente mayor en los pacientes con RSC-CU. El número de mastocitos en mucosa colónica fue significativamente mayor en los grupos RSC-CU y CU sola que en los controles sanos. Se observó una gran diferencia de degranulación de mastocitos de la mucosa colónica en respuesta a la estimulación in vitro con EBE entre los pacientes con CU sola y aquellos con RSC-CU. La degranulación de tipo anafiláctico fue significativamente mayor en estos últimos. La liberación de triptasa e histamina en respuesta a la EBE se incrementó en las muestras de los pacientes con RSC-CU pero no en las muestras de pacientes con CU sola.


Discusión
En este estudio, señalan sus autores, los síntomas clínicos de RSC y de CU mejoraron significativamente en los pacientes con RSC-CU al cabo de 12 semanas de realizada la CEFS. Estos enfermos tenían infección sinusal por S. aureus, altos niveles séricos de anticuerpos anti-EBE, y células positivas para EBE en la mucosa colónica. Notablemente, los mastocitos colónicos de los pacientes con RSC-CU se activaron ante el agregado de EBE, con una extensiva degranulación y liberación de histamina y triptasa. Estos hallazgos muestran una posible conexión entre la RSC y la CU, concluyen los expertos. Es posible que un subgrupo de pacientes con CU presente altos niveles de IgE contra EBE. Aunque estos datos son insuficientes para determinar si se trata del factor iniciador de la CU o de un factor de progresión, proveen pistas para futuras investigaciones sobre la patogénesis de esta enfermedad.


   Año VII, N° 116, Marzo 2006