Los riesgos de la sangre
En la Argentina, la hepatitis C es una enfermedad cada vez más frecuente. El año último se reportaron 604 casos, 106 más que en 1999, apunta el doctor Víctor Rosenthal, secretario general de la Comisión de Infección Hospitalaria de la Sociedad Argentina de Infectología.
El hecho de que las principales vías de contagio del virus de esta enfermedad sean las transfusiones de sangre y que los usuarios de drogas intravenosas compartan jeringas pone a
Argentina en una situación de riesgo aumentada.
En primer lugar, afirma el doctor Oscar Torres, secretario científico de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología, la escasez de donantes voluntarios y altruistas que donen en forma rutinaria atenta contra la calidad de la sangre. "Si bien toda unidad de sangre para transfundir es estudiada en busca de anticuerpos que revelen la infección por hepatitis C, lamentablemente ésta tiene un período de ventana de 90 días en el que una persona infectada puede donar sangre y contagiar.
Existe un método más sensible para detectar al virus de la hepatitis C en sangre (anticore) que permite reducir este período de ventana, pero que no es obligatorio en el país."
Para Torres, la escasez de donantes voluntarios y la no obligatoriedad de la prueba anticore permiten suponer que si en los Estados Unidos una de cada 5000 unidades de sangre para transfusión está contaminada con el virus de la hepatitis C, en la Argentina este peligro es aún mayor.
Un último dato: en Argentina, la transmisión del HIV entre usuarios de drogas intravenosas -vía compartida con la hepatitis C- es más alta que la transmisión por vía sexual.
http://www.lanacion.com.ar/01/05/06/sl_302988.asp
LA NACION | 06/05/2001 | Página 16 | Ciencia/Salud