Yiola Marcou and Piers N. Plowman
Trends in Endocrinology and Metabolism 2000, 11:132-137
Department of Radiotherapy and Clinical Oncology, St Bartholomew's Hospital, West Smithfield, London


El adenoma hipofisario, independientemente del tipo celular de origen, responde a la radioterapia y tal terapia, ya sea como tratamiento primario para enfermedad intraselar o en el posquirúrgico, pueden llevar a una remisión de la enfermedad a largo plazo. 
Sin embargo, la necesidad del uso de rutina de la radioterapia para esta enfermedad está aún controvertido, particularmente en la era actual, cuando la resonancia magnética detecta persistencia o progresión de la enfermedad mucho más fácilmente que en los años previos. Varias series actuales han sugerido que los buenos resultados son persistentemente mantenidos luego de la cirugía como único tratamiento para los macroadenomas. En una serie predominantemente de "cirugía-sola", se encontró recurrencias de 8% a 10 años para la acromegalia,12% para la enfermedad de Cushing ,17% para tumores no funcionantes y 24% para los prolactinomas. En 1999, en Oxford, un centro con conocida experiencia en el manejo de adenomas hipofisarios comunicó que una cohorte de 65 pacientes con adenomas hipofisarios no funcionantes que habían sufrido cirugía radical, sin radioterapia posquirúrgica, por un cirujano experto, fue seguido por una media de 6,4 años. Se demostró una tasa de recurrencia de 18% a cinco años pero 44% a 10 años. Así, de la literatura moderna, uno puede concluir que de la cirugía sola para el adenoma hipofisario hay un riesgo de recurrencia de hasta 20% a cinco años y hasta 44% a 10 años. Claramente, la información de los cirujanos y de la resonancia magnética posquirúrgica son importantes para seleccionar los pacientes que deben incluirse en una conducta expectante, pero de los datos de secreción hormonal surge que la impresión del cirujano de haber realizado una cirugía con resección completa es imperfecta. Actualmente hay una probabilidad real de definir prospectivamente como adenomas hipofisarios "agresivos" a través de los resultados de las imágenes (por ejemplo, erosión de las paredes de la silla turca, invasión del seno cavernoso, etc.) y los resultados de los métodos inmunohistoquímicos para determinar la potencial proliferación o la presencia de oncogenes. Los resultados de estos tests podrían ayudar a para influir para indicar o abstenerse de la radiación posquirúrgica. Cuando se desiste del uso de la radiación, debe a utilizarse un cuidadoso programa de seguimiento basado en resonancia magnética. 
Con respecto al potencial de la radiación posquirúrgica de reducir los riesgos de recurrencia, un estudio resume bien la situación. Se encontró una tasa de sobrevida libre de progresión del 94% a cinco años y del 88% a 10 años (las tasa de control son ligeramente peores para los tumores secretantes (posiblemente porque el producto marcador secretor hace el diagnóstico de recaída mucho más fácil) con el uso rutinario de radioterapia.Utilizando el producto hormonal secretorio de los adenomas funcionantes como marcadores de la respuesta a la radioterapia, otros datos muestran inequívocamente la eficacia de tales tratamientos radiantes con rayos X convencionalmente fraccionados. 
Los riesgos para el paciente de tales terapéuticas parecen ser pequeños. El riesgo de daño al nervio o quiasma ópticos no deberían ser mayores que el 1% y está predispuesto por la compresión en la presentación. Habría una tardía incidencia de hipopituitarismo (relacionado a la presentación y compromiso posquirúrgico del eje fisiológico normal) y una pequeña y incidencia de segundos tumores de posiblemente 1%. Es difícil de juzgar si la reciente capacidad para conformar el volumen más estrechamente alrededor de la lesión representada por la resonancia magnética reducirá cualquiera de estas potenciales complicaciones. Tales radioterapias modernas convencionalmente fraccionadas constituyen el método de comparación con los cuales otros métodos radiantes deberían ser juzgados.