Melton III, LJ; Atkinson, EJ; O'Connor, MK; O'Fallon, WM y Riggs, BL
J Bone Miner Res 2000;15: 24-31
En múltiples trabajos estadísticos se ha demostrado el enorme costo asociado a la morbimortalidad relacionada a la osteoporosis, principalmente relacionada a las fracturas de cadera. Por este motivo, se han desarrolado nuevos tratamientos para controlar esta enfermedad, los cuales se indican en la población de riesgo. Sin embargo, debido a los altos costos que representaría tratar a la mayoría de la población que se encuentra en algún grado de riesgo, sería fundamental, para lograr una adecuada relación costo/beneficio, que se identificaran los pacientes que se encuentran en un nivel de riesgo particularmente elevado. En distintos trabajos se sostiene que el mejor predictor de fractura en el cuello femoral es la densitometría mineral ósea de dicha región. Es sabido que la disminución de una desviación estándar por debajo del normal incrementa el riesgo de fractura en dos a tres veces. Sin embargo, existe habitualmente un largo período entre el comienzo de la pérdida ósea y la ocurrencia de fractura, por lo que esta identificación de la población en alto riesgo se ve entorpecida.
Los autores intentaron encontrar parámetros que permitan realizar una predicción de pérdida ósea en el cuello femoral y por lo tanto, aumenten significativamente su riesgo de fractura y además, verificar si éstos son diferentes según el grupo etario.
El estudio prospectivo comenzó en los primeros años de la década de los 80 con la selección de 304 mujeres de Rochester, Minnesota, de más de 30 años de edad, en quienes se evaluó parámetros antropométricos, estilo de vida, ingesta de calcio, vitamina D y otros nutrientes, parámetros del metabolismo óseo, hormonales y densitometría. Se subdividió en la población en premenopáusicas, posmenopáusicas tempranas (menos de 20 años desde la última menstruación) y posmenopáusicas tardías (más de veinte años después de la última menstruación). Al completar un seguimiento medio por sujeto de casi 8 años, con un rango de 0 a 16 años, observaron que, independientemente de la edad en que se comenzara la observación, la pérdida de densidad mineral ósea en el cuello femoral era lineal, con un excelente coeficiente de correlación (media=0,83) sobre un promedio de 11,3 +/- 4,5 años. Por otra parte, cuando dividieron a la población en quintilos, de acuerdo al valor de densidad ósea, verificaron que el 56% de las mujeres seguidas durante 16 años permaneció en el mismo quintilo y 91% permaneció a menos de un quintilo de diferencia de la medición inicial. De las 229 mujeres que tuvieron al menos una densitometría de seguimiento se estableció un promedio de pérdida de densidad mineral ósea del 1% por año, cifra similar a la de otros estudios transversales y longitudinales. Al excluir las mujeres bajo tratamiento hormonal de reemplazo, sólo 8% sufrió una pérdida rápida en el cuello femoral (mayor de 3% por año). De las 170 variables que correlacionaron con la pérdida ósea en cuello femoral, se destacan sólo 2: 1) A mayor densidad mineral ósea en cuello femoral, mayor tasa de pérdida y 2) A mayor tasa de remodelación (indicado fosfatasa alcalina o por osteocalcina, según la edad) mayor pérdida. Cuando se tomó en cuenta el tiempo transcurrido desde la menopausia, los predictores independientes de una mayor pérdida en las mujeres con menopausia reciente fueron: 1) mayor densidad mineral ósea en cuello femoral basal, 2) insuficiente coordinación motriz, 3) marcha deficiente y 4) mayor edad al primer parto. Entre las mujeres de más de veinte años de menopausia los predictores independientes fueron: 1) una mayor densidad mineral ósea del cuello femoral y 2) mayores niveles de osteocalcina.
Comentarios: Se destaca de este trabajo el valor de un seguimiento estadístico realizado en un tiempo tan prolongado, ya que los autores, de sólida experiencia en la materia, contaron con los primeros equipos en el mundo para realizar esta evaluación.
Es notorio el hallazgo de una pérdida de densidad mineral en forma lineal, sin evidenciar una aceleración de este proceso en el período posmenopáusico inmediato, como se evidencia en zonas de mayor contenido de hueso trabecular, como el radio ultradistal y el raquis. Por otra parte, queda por contestar si parámetros más modernos y de mayor confiabilidad que los utilizados en esta población, para evaluar la tasa de remodelación ósea, hubieran sido predictores más fieles de la evolución densitométrica a largo plazo, tal como lo sugieren estudios más recientes realizados con crosslinks y con N-Telopéptidos.