Administración oral de fármacos
Puesto que la v.o. es el modo de administración más frecuente, la absorción
suele referirse al transporte de los fármacos a través de las membranas de las
células epiteliales del tracto GI. La absorción tras la administración oral
depende de las diferencias del pH luminal a lo largo del tubo digestivo, de la
superficie de absorción, de la perfusión tisular, de la presencia de flujo
biliar y mucoso y de las membranas epiteliales. Los ácidos se absorben más
rápidamente en el intestino que en el estómago, en aparente contradicción con la
hipótesis de que la forma no ionizada de un fármaco atraviesa con mayor
facilidad las membranas. Sin embargo, esta discrepancia se debe a la enorme
superficie del intestino delgado y a la mayor permeabilidad de sus membranas.
La mucosa oral posee un epitelio delgado y muy vascularizado que favorece la
absorción, pero el contacto sucede por lo general por un tiempo demasiado corto,
incluso para fármacos en solución, para que la absorción sea apreciable. En
ocasiones, puede retenerse el fármaco durante más tiempo, para que la absorción
sea más completa, situando el fármaco entre la encía y el carrillo
(administración bucal) o bajo la lengua (administración sublingual).
El estómago posee una superficie epitelial relativamente extensa, pero debido a
la gruesa capa mucosa y a que el fármaco está en contacto relativamente poco
tiempo, la absorción es limitada. Dado que la absorción de prácticamente todos
los fármacos es más rápida en el intestino delgado que en el estómago, la
velocidad de vaciado gástrico es el paso limitante. Los alimentos, especialmente
los grasos, enlentecen el vaciamiento gástrico (y la velocidad de absorción);
este hecho explica por qué se recomienda tomar algunos fármacos con el estómago
vacío cuando se desea que la acción comience rápidamente. La presencia de
alimentos puede aumentar la absorción si el fármaco es poco soluble (p. ej., la
griseofulvina); reducirla, si el fármaco se degrada en el estómago (p. ej., la
penicilina G), o tener un efecto muy poco significativo o nulo. Además, los
principios activos que alteran el vaciamiento gástrico (p. ej., los
parasimpaticolíticos) también afectan la velocidad de absorción de otros
fármacos.
El intestino delgado posee la mayor superficie para la absorción en el tracto
GI. En el duodeno el pH intraluminal oscila entre 4 y 5, pero se vuelve
progresivamente más alcalino a lo largo del tubo digestivo (en la porción distal
del íleon es cercano a 8). La flora GI puede inactivar determinados fármacos,
reduciendo así su absorción y su biodisponibilidad. La reducción del flujo
sanguíneo (p. ej., en el shock) puede disminuir el gradiente de concentración a
través de la mucosa intestinal y reducir la absorción por difusión pasiva. (La
disminución del flujo sanguíneo periférico también altera la distribución y el
metabolismo de los fármacos.)
La velocidad del tránsito intestinal puede influir en la absorción,
especialmente en el caso de fármacos que se absorben por medio de transporte
activo (p. ej., las vitaminas del complejo B), fármacos que se disuelven
lentamente (p. ej., la griseofulvina) o los que son demasiado polares (poco
liposolubles) para atravesar con facilidad las membranas (p. ej., muchos
antibióticos). Para este tipo de fármacos, el tránsito debe ser muy lento para
que la absorción sea completa.
Para las formas medicamentosas de liberación controlada, la absorción puede
ocurrir inicialmente en el intestino grueso, especialmente cuando la liberación
del principio activo de la forma medicamentosa dura más de 6 h, que es el tiempo
de tránsito del intestino grueso.
Para las formas medicamentosas de liberación controlada, la absorción puede
ocurrir inicialmente en el intestino grueso, especialmente cuando la liberación
del principio activo de la forma medicamentosa dura más de 6 h, que es el tiempo
de tránsito del intestino grueso.
Absorción de formas sólidas. La mayoría de los fármacos que se administran v.o.
se presentan en forma de comprimidos o cápsulas, sobre todo por economía,
estabilidad y aceptación por parte del paciente. Antes de absorberse se deben
desintegrar y disolver. La desintegración aumenta considerablemente la
superficie del fármaco que entra en contacto con los líquidos GI y facilita su
disolución y su absorción. A menudo, durante el proceso de fabricación del
medicamento se añaden los desintegrantes y otros excipientes (como disolventes,
lubricantes, surfactantes, fijadores y dispersantes) para facilitar el proceso
de desintegración. Los surfactantes aumentan la velocidad de disolución del
fármaco al incrementar su humectación, solubilidad y dispersabilidad. Entre los
factores que modifican o retrasan la desintegración de las formas sólidas
figuran la excesiva presión ejercida en la elaboración del comprimido y la
aplicación de recubrimientos especiales para protegerlo de los procesos
digestivos GI. Los lubricantes hidrófobos (p. ej., el estearato de Mg) pueden
fijar el principio activo y reducir su biodisponibilidad.
La velocidad de disolución determina la cantidad de fármaco disponible para la
absorción. Cuando es más lenta que el proceso de absorción, la disolución
constituye el paso limitante y puede manipularse por medio de cambios en la
formulación del producto. A menudo se emplea la reducción del tamaño de las
partículas para aumentar la superficie del fármaco, lo cual resulta eficaz para
aumentar la velocidad y la magnitud de la absorción GI de un fármaco en el que
estos parámetros están limitados por su lenta disolución. Entre los factores que
afectan a la velocidad de disolución están si el fármaco está en forma de sal,
en forma cristalina o en hidrato. Por ejemplo, las sales sódicas de los ácidos
débiles (como barbitúricos y salicilatos) se disuelven más rápidamente que sus
ácidos correspondientes, cualquiera que sea el pH del medio. Ciertos fármacos
son polimorfos, pudiendo existir en forma amorfa o en varias formas cristalinas.
El palmitato de cloranfenicol existe en dos formas, pero sólo una posee un grado
suficiente de disolución para que su absorción sea de utilidad clínica. Cuando
una o más moléculas de agua se combinan con un fármaco en forma cristalina se
constituye un hidrato. La solubilidad del hidrato puede ser muy distinta de la
que posee la forma no hidratada del compuesto; así, la ampicilina anhidra tiene
mayor velocidad de disolución y de absorción que su trihidrato correspondiente.
OSTEOPOROSIS
Disminución generalizada y progresiva de la densidad ósea (masa ósea por unidad
de volumen), que produce debilidad esquelética, aunque la proporción entre
elementos orgánicos y minerales permanece inalterada.
La formación y resorción de hueso están perfectamente equilibradas en el hueso
normal. En la osteoporosis la tasa neta de resorción ósea supera a la de
formación de hueso, provocando una reducción de la masa ósea sin defectos en la
mineralización del hueso. En las mujeres la actividad de los osteoclastos está
aumentada por el descenso del nivel de estrógenos. Cuando los hombres y mujeres
superan los 60 años de edad, la actividad osteoblástica desciende de manera
sustancial. Los hombres con descenso prematuro de la producción de testosterona
pueden presentar un aumento de la actividad osteoclástica. Estos cambios
ocasionan una mayor pérdida neta de hueso. La cantidad de hueso disponible como
soporte mecánico del esqueleto acaba descendiendo por debajo del umbral de
fractura y el Paciente puede sufrir una fractura sin traumatismo o como
consecuencia de un traumatismo leve. La pérdida ósea afecta al hueso cortical y
trabecular. Histológicamente, existe una reducción del grosor cortical y del
número y tamaño de las trabéculas de hueso esponjoso, con anchura normal de los
conductos osteoides. En la osteoporosis posmenopáusica típica predomina la
pérdida de hueso trabecular. Pueden coexistir un defecto en la mineralización
(osteomalacia) y la osteoporosis.
La masa ósea máxima (pico de masa ósea) se alcanza en hombres y mujeres hacia la
mitad de la tercera década de la vida y se estabiliza durante unos 10 años,
durante los que el recambio de hueso es constante, siendo la formación ósea
aproximadamente igual a la resorción. A continuación se produce una pérdida ósea
neta de aproximadamente el 0,3 al 0,5% por año. Al comenzar la menopausia la
mujer presenta una pérdida ósea acelerada (se puede multiplicar por diez hasta
una tasa del 3 al 5% por año) durante 5 a 7 años.
Las manifestaciones clínicas principales de la osteoporosis son las fracturas
óseas, que producen dolor crónico. Sin embargo, no todas las personas con masa
ósea baja presentan una fractura. Se puede medir la cantidad de hueso definida
como densidad ósea y es un factor predictivo de una fractura futura; sin
embargo, es difícil conocer la calidad del hueso (un factor determinante de la
resistenciadel hueso) sin realizar una biopsia ósea. Las caídas suponen un
riesgo adicional. Muchas personas ancianas presentan riesgo de caídas por mala
coordinación y visión, debilidad muscular, confusión y uso de hipnóticos u otros
fármacos que alteran el nivel de conciencia. El uso de protectores de cadera
puede reducir la incidencia de fracturas dec adera en personas ancianas a pesar
de múltiples caídas. El aumento de la actividad física puede incrementar la
densidad mineral ósea y consigue una mayor estabilidad y potencia muscular.
Clasificación, etiología e incidencia
Los osteoblastos (células que forman la matriz orgánica del hueso y después la
mineralización del hueso) y osteoclastos (células que producen la resorción
ósea) están regulados por hormonas sistémicas, citocinas y otros factores
locales (p. ej., hormona paratiroidea [PTH], calcitonina, estrógenos, 25-hidroxivitamina
D). La deficiencia de estrógenos es una causa importante de pérdida ósea
acelerada en la fase perimenopáusica y afecta a los niveles circulantes de
citocinas específicas (p. ej., interleucina-1, factor de necrosis tumoral a,
factor estimulante de colonias macrófagos-granulocitos, interleucina-6). Los
niveles de estas hormonas ascienden con la pérdida de estrógenos y aumentan la
resorción ósea mediante reclutamiento, diferenciación y activación de los
osteoclastos. Aunque los niveles de calcitonina son más bajos en mujeres que en
hombres, la deficiencia de calcitonina no parece importante en la osteoporosis
relacionada con la edad.
La sobrecarga física tiende a aumentar la masa ósea, mientras que la
inmovilización aumenta la pérdida ósea. La obesidad se asocia con masa ósea
elevada, los Pacientes con osteoporosis tienden a pesar menos y a tener menos
masa muscular. La ingesta insuficiente de Ca, P y vitamina D con la dieta se
asocia con pérdida ósea relacionada con la edad. También es importante el
equilibrio acido-básico corporal ya que, por ejemplo, la alcalinización de la
sangre con bicarbonato retrasa la pérdida ósea. La menarquia tardía y la
menopausia precoz, nuliparidad, ingestión de cafeína, abuso de alcohol y fumar
tabaco son factores importantes en la reducción de masa ósea. Los negros e
hispanos (estadounidenses descendientes de latinoamericanos) tienen una mayor
masa ósea que los blancos y asiáticos, y los hombres mayor masa ósea que las
mujeres. Por tanto, aunque los negros e hispanos pueden presentar osteoporosis,
generalmente la sufren a una edad más avanzada que los blancos y asiáticos. Los
factores genéticos son importantes en el desarrollo de osteoporosis. Las mujeres
posmenopáusicas con antecedentes familiares de fracturas tienen mayor
probabilidad de sufrir fracturas.
Osteoporosis primaria. Existen tres tipos de osteoporosis primaria. La
osteoporosis idiopática es infrecuente, pero aparece en niños y adultos jóvenes
de ambos sexos con función gonadal normal.
La osteoporosis tipo I (osteoporosis posmenopáusica) aparece entre los 51 y 75
años de edad. Aunque es seis veces más frecuente en mujeres, también puede
aparecer en hombres tras la castración o con niveles bajos de testosterona
sérica y está relacionada directamente con la pérdida de función gonadal. La
pérdida de estrógenos lleva a una elevación de los niveles séricos de
interleucina-6 y quizá de otras citocinas, que se cree que producen
reclutamiento y activación de precursores de los osteoclastos en el hueso
trabecular (esponjoso), produciendo un aumento de la resorción ósea. El tipo I
es el responsable principal de las fracturas en las que predomina el hueso
trabecular, como las fracturas vertebrales por aplastamiento y fracturas de
Colles (radio distal).
La osteoporosis tipo II (osteoporosis senil o involutiva) está relacionada con
el proceso de envejecimiento normal, con un descenso gradual en el número y
actividad de los osteoblastos y no de forma fundamental con un aumento de la
actividad de los osteoclastos. Aparece de modo característico en Pacientes
mayores de 60 años, con el doble de frecuencia en mujeres que en hombres. El
tipo II afecta al hueso trabecular y cortical, causando fracturas del cuello
femoral, vértebras, porción proximal del húmero, porción proximal de la tibia y
pelvis.
Puede ser el resultado de una reducción de la síntesis de vitamina D o
resistencia a la actividad de la vitamina D relacionada con la edad (mediada por
el descenso o la ausencia de respuesta de los receptores para la vitamina D en
algunos Pacientes). En las mujeres de más edad, los tipos I y II coexisten con
frecuencia.
Osteoporosis secundaria. La osteoporosis secundaria representa menos del 5% de
los casos de osteoporosis. Las causas incluyen enfermedad endocrina (exceso de
glucocorticoides, hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, hipogonadismo,
hiperprolactinemia, diabetes mellitus), fármacos (glucocorticoides, etanol,
dilantina, tabaco, barbitúricos, heparina) y otras causa diversas
(inmovilización, insuficiencia renal crónica, hepatopatía, síndromes de
malabsorción, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, AR, sarcoidosis,
neoplasia maligna, ingravidez prolongada como en los vuelos espaciales).
Diagnóstico
Los niveles séricos de Ca y P, Fosfatasa Alcalina, electroforesis de proteínas
séricas y VSG son normales en la osteoporosis primaria. La fosfatasa alcalina
sérica suele ser normal, pero puede estar ligeramente elevada por una fractura
reciente o muy elevada por fracturas recientes múltiples. Los niveles de PTH son
normales o bajos en los Pacientes tipo I y elevados en el tipo II si desciende
la absorción de Ca o si existe una hipercalciuria inadecuada. Aproximadamente el
20% de las mujeres posmenopáusicas con osteoporosis tienen hipercalciuria
significativa, que puede provocar una elevación de la PTH sérica. Los
indicadores de recambio óseo pueden estar elevados (p. ej., excreción urinaria
de péptidos que contienen hidroxiprolina, péptido de piridinio en orina,
osteocalcina sérica o captación de difosfonato metileno de tecnecio-99). Otros
hallazgos bioquímicos anormales sugieren una osteoporosis secundaria.
Las vértebras y otros huesos muestran un descenso de densidad radiográfica por
pérdida de estructura trabecular. Sin embargo, las impresiones subjetivas sobre
el estado del hueso pueden ser confusas porque la osteoporosis no se puede
diagnosticar en las radiografías (como radiotransparencia) hasta que no se ha
perdido más del 30% de la densidad ósea. La pérdida de las trabéculas con
orientación horizontal aumenta la prominencia de los platillos vertebrales
corticales y de las trabéculas de soporte de carga con orientación vertical
normal. El acuñamiento anterior en la región torácica y el abombamiento de los
espacios intervertebrales en la región lumbar son característicos de las
fracturas vertebrales. Aunque la cortical de los huesos largos puede ser delgada
por la resorción endóstica excesiva, la superficie perióstica permanece lisa (a
diferencia del borde cortical irregular causado por resorción subperióstica en
el hiperparatiroidismo). La osteoporosis inducida por glucocorticoides es
probable que produzca radiotransparencia en cráneo, fracturas costales y
formación de callo exuberante en zonas de consolidación de las fracturas. La
osteomalacia (v. Deficiencia y dependencia de vitamina D, cap. 3) se puede
confundir con osteoporosis en las radiografías, pero se puede distinguir por
hallazgos de bioquímica sérica anormales y por biopsia ósea.
La absorciometría dual de rayos X, la absorciometría fotónica dual y simple y la
TC cuantitativa miden la densidad ósea de columna lumbar, cadera y radio o
porción distal del cúbito, por lo que son útiles en el diagnóstico y seguimiento
de la respuesta al tratamiento. La OMS define la osteoporosis según los
resultados DEXA: 1 desviación estándar del valor medio en controles de 35 años
de la misma raza y sexo se define como osteopenia y sugiere la osteoporosis; la
desviación 2,5 es diagnóstica. Los estudios DEXA se llevan a cabo generalmente
en la columna vertebral. El estudio DEXA de la cadera suele ser mejor que el de
la columna porque se piensa que aporta información sobre el hueso trabecular y
cortical, pero el estudio de columna es más fácil de realizar y probablemente
más rápido.
Un método adicional, es el ultrasonido cuantitativo que también se hace sobre el
hueso del talón (calcáneo). Esta variante del ultrasonido tiene ciertas
ventajas, y el especialista será quien decida acerca de su aplicación aunque hay
quienes piensan que será si no el método más utilizado, uno de los más
utilizados en un futuro.
Prevención y tratamiento
Los objetivos del tratamiento de la osteoporosis son la prevención de fracturas,
reducir el dolor cuando existe y mantener la función. Los agentes farmacológicos
se emplean para reducir al mínimo la pérdida ósea. El riesgo de fractura
desciende con las medidas no farmacológicas, como el mantenimiento de un peso
adecuado, el aumento del hábito de caminar y otros ejercicios de apoyo en carga,
retirada de benzodiacepinas de acción larga, reducción de la ingesta de café y
alcohol, reducción o abandono del tabaco y corrección de los defectos visuales.
La educación de los Pacientes sobre los riesgos de caídas y el desarrollo de
programas individuales para aumentar la estabilidad física son otras medidas
provechosas.
Requerimientos
Las mujeres deben consumir al menos 1.000mg de calcio elemento en su dieta
diaria, pero si existen antecedentes de osteoporosis o si ya se ha hecho el
diagnóstico de osteoporosis la ingesta total de calcio debe ser de 1.500 mg/24
h. Habitualmente se recomienda un suplemento diario de vitamina D (400 UI), a
menos que el Paciente presente hipercalciuria o niveles anormales de vitamina D.
Se pueden utilizar tabletas de carbonato cálcico de 600 mg cuatro a seis veces
al día (equivalente a 1 1,5 g/d de calcio), pero se absorbe mejor el citrato
cálcico en Pacientes aclorhídricos y presenta menos efectos secundarios GI.
Los hombres con osteoporosis deben recibir suplementos de calcio a razón de
1-1,5 g/d. Cuando existen pruebas de un descenso de la absorción de calcio
(comprobado por unos niveles de calcio en orina 100 mg/d [2,5 mol/d]), se puede
aumentar la dosis hasta 3 g/d, acompañados de 50.000 UI de vitamina D por v.o.
una o dos veces a la semana. Se deben vigilar periódicamente los niveles de
calcio en sangre y orina cuando se administran estas dosis elevadas para evitar
la hipercalcemia, la hipercalciuria y la insuficiencia renal. La 25-hidroxivitamina
D facilita la absorción de calcio en algunos Pacientes.
En las mujeres puede estar indicada la terapia hormonal sustitutiva con
estrógenos, con o sin progestágenos, además de calcio, por ejemplo, 0,625 a 1,25
mg/d de estrógenos conjugados, omitiendo la dosis durante 5 d consecutivos al
mes para prevenir la hiperplasia del endometrio, o progestágenos como se expone
más adelante (v. también los comentarios en el apartado Menopausia, cap. 236).
Los estrógenos pueden detener o reducir la progresión de la enfermedad. Son más
efectivos cuando la administración se inicia en los 4 a 6 primeros años tras la
menopausia, pero pueden frenar la pérdida ósea y reducir la incidencia de
fracturas aunque se instauren mucho más tarde. Los estrógenos producen
hemorragia tras su retirada en la mitad de las mujeres posmenopáusicas y pueden
aumentar el riesgo de cáncer de endometrio (se debe administrar un progestágeno,
como el acetato de medroxiprogesterona a dosis de 5 a 10 mg/d, en los últimos 10
días del ciclo para reducir el riesgo de cáncer de endometrio, pero aumenta la
incidencia de metrorragia tras la retirada y produce alteración del perfil
lipídico sérico). Los estrógenos también aumentan el riesgo de patología biliar,
pero pueden prevenir la cardiopatía isquémica y los accidentes
cerebro-vasculares. Puede estar ligeramente elevado el riesgo de cáncer de mama.
El raloxifeno, fármaco similar a los estrógenos, reduce la pérdida ósea sin
efectos significativos sobre el útero, reduce los niveles séricos de LDL y no
aumenta la HDL sérica, aunque se desconocen por el momento sus efectos sobre la
mama.
Los difosfonatos inhiben la resorción ósea mediada por osteoclastos. Se ha
aprobado el alendronato para el tratamiento de la osteoporosis. El tratamiento
con 10 mg/d reduce el riesgo de fractura en vértebras y cadera en mujeres
posmenopáusicas con osteoporosis y aumenta la densidad mineral ósea tras 4 años
de tratamiento continuado. Además, en Pacientes posmenopáusicas sin
osteoporosis, el alendronato en dosis de 5 mg/d previene la pérdida ósea. En
Pacientes resistentes a los suplementos de calcio y que no son candidatas a
terapia hormonal sustitutiva puede estar indicado el tratamiento único con
alendronato. El fármaco se debe tomar con el estómago vacío acompañado de un
vaso entero de agua, y el Paciente debe permanecer en posición erecta durante 30
min tras la ingesta para evitar el riesgo de irritación esofágica. Se están
desarrollando nuevos difosfonatos.
Las mujeres que no toleran los efectos secundarios de los estrógenos, o en las
que está contraindicado el tratamiento con estrógenos, se pueden administrar
calcitonina de salmón, que está disponible en forma de nebulizador nasal e
inyectable. La dosis parenteral es de 100 UI diaria por vía subcutánea, mientras
que la del nebulizador es de 200 UI/d alternando cada fosa nasal (una
nebulización). Ambas modalidades requieren un suplemento adecuado de vitamina D
y calcio. La calcitonina de salmón puede ser útil como agente antirresortivo y
como analgésico a corto plazo (3meses) tras una fractura aguda.
El tratamiento combinado con fluoruro sódico en dosis de 50 mg/d acompañado de
al menos 1 g de suplemento de calcio al día parece incrementar la masa ósea,
pero el hueso formado es anormal (mayor densidad trabecular y menor densidad
cortical) y más frágil, por lo que no se recomienda el fluoruro. Parece que el
fluoruro de liberación lenta es más beneficioso, pero se desconocen los efectos
a largo plazo de este tipo de tratamiento.
Existe abundante información sobre el uso de factores de crecimiento como
estimulantes de la formación de hueso nuevo. Las dosis pequeñas, diarias e
intermitentes de PTH estimulan la formación ósea sin modificar la resorción
ósea.
El dolor agudo de espalda debido a una fractura por aplastamiento vertebral se
debe tratar con una ortosis, analgésicos y, cuando exista contractura muscular
importante, con calor y masaje. El tratamiento con calcitonina de salmón también
tiene propiedades analgésicas. El dolor crónico de espalda se puede aliviar
mediante una ortosis (faja, corsé) o, de manera más fisiológica, mediante
ejercicios de hiperextensión para fortalecer los músculos paravertebrales.
También es importante evitar coger pesos y las caídas. Sin embargo, la
inmovilización debe ser mínima y se deben recomendar los ejercicios con apoyo en
carga.
En las fracturas graves y no controladas causadas por la osteoporosis se pueden
administrar andrógenos durante un período de tiempo corto (3 meses) en mujeres
cuando fracasen las restantes medidas terapéuticas. El estanozonol y la
nandrolona aumentan la densidad ósea en mujeres, pero su uso es limitado porque
reducen la concentración sérica de las HDL, producen virilización y riesgo de
hepatoxicidad. Los hombres con osteoporosis también deben ser evaluados para
detectar una posible deficiencia de andrógenos; en este caso puede estar
indicado el tratamiento sustitutivo.
Fuentes:
VITAMINA D
-Los seres humanos podemos obtener las vitaminas D2 y D3 a partir de
provitaminas de origen vegetal (ergosterol) o animal (7-deshidrocolesterol),
respectivamente, que se activan en la piel por la acción de los rayos
ultravioleta, cuando tomamos "baños de sol".
-Por ingestión de alimentos como: arenques, salmón, sardinas, hígado, leche,
huevos, etc.
Acción fisiológica (función):
-Regula la absorción intestinal de calcio (Ca) y fósforo (P); la concentración
de éstos bioelementos en la sangre, y por tanto, la estabilidad y formación
ósea.
Interacciones medicamentosas:
Vitamina D
disminución del efecto
<---- Orlistat
Potenciación de la toxicidad
----> Paricalcitol
Antagonismo
----> Verapamilo, Verapamilo clorhidrato (y todos los calcioantagonistas
dihidropirimidinicos),
CALCIOANTAGONISTAS MÁS UTILIZADOS
Amlodipina
Bepridil
Diltiazem
Felodipina
Isradipina
Nicardipina
Nifedipina
Nimodipina
Verapamilo.
|
CALCIOANTAGONISTAS |
||
|
Acción Terapéutica: Antimaníaco, Anticíclico, Antirrítmico y Antihipertensivo. |
|
|
|
Farmacodinamia: Es inhibidor de la entrada de los iones calcio (bloqueante de los canales lentos).
Aunque el mecanismo no está completamente claro, se piensa
que inhibe la entrada del ion calcio en zonas seleccionadas sensibles al
voltaje, denominadas "canales lentos", a través de las membranas
celulares. Las concentraciones de calcio sérico permanecen
inalteradas. Efectos Adversos: Edema periférico, bradicardia de menos de 50 latidos por minuto, rara vez bloqueo A-V de segundo o tercer grado, palpitaciones, dolor torácico. Puede aparecer: dificultad respiratoria, tos o sibilancias (por posible insuficiencia cardíaca congestiva o edema pulmonar) como también náuseas, cefaleas, mareos, y cansancio no habitual, constipación. Muy rara vez se observa rash cutáneo (reacción alérgica), agitación o debilidad y hasta desmayos (hipotensión excesiva). Precauciones y Advertencias: Deberá usarse con precaución en la fase aguda del infarto de miocardio. Los pacientes con insuficiencia cardíaca o disfunción ventricular de cualquier grado deberán ser compensados antes de comenzar el tratamiento con verapamilo. No se ha establecido seguridad durante el embarazo, así mismo deberá tenerse en cuenta que se excreta en parte en la leche materna. En insuficiencia hepática o renal se ajustará la dosis en forma individual. En pacientes con disminución de la transmisión neuromuscular deberá utilizarse con cuidado (síndrome de Duchenne). En los ancianos puede aumentar la vida media como resultado de una función renal disminuida. Interacciones: Los analgésicos antiinflamatorios no esteroides (AINE) estrógenos y drogas simpático miméticas pueden reducir los efectos antihipertensivos del verapamilo inhibiendo la síntesis renal de prostaglandinas o por retención de líquidos inducida por los estrógenos. El uso simultáneo de betabloqueantes adrenérgicos puede prolongar la conducción sino auricular y auriculoventricular lo que puede dar lugar a una hipotensión severa. Junto con nifedipina puede producir hipotensión excesiva y en casos raros puede aumentar la posibilidad de insuficiencia cardíaca congestiva. El verapamilo puede inhibir el metabolismo de carbamazepina, ciclosporina, prazosín, quinidina, teofilina o valproato lo que da lugar a elevadas concentraciones y toxicidad. De asociarse con cimetidina puede dar una acumulación de verapamilo como resultado de la inhibición del metabolismo de primer paso. Aumenta las concentraciones séricas de digoxina. La disopiramida no puede suministrarse en un plazo de 48 horas antes a 24 horas después de la administración de verapamilo, ya que ambos fármacos tienen propiedades inotrópicas negativas.
Contraindicaciones: Insuficiencia cardíaca izquierda, hipotensión (sistólica menor que 90 mmHg) o shock cardiogénico. Enfermedad sino auricular (excepto si existe marcapaso). Bloqueo auriculoventricular de 2° o 3° grado. Pacientes con aleteo o fibrilación auricular que tengan un tracto auriculoventricular accesorio de conducción. |
||
Calcio:
Durante los años de crecimiento, al cuerpo lo hace falta calcio para construir
huesos fuertes y para crear un abastecimiento de calcio en reserva. Crear masa
ósea cuando usted es joven es una buena inversión para el futuro. Ingerir de
calcio inadecuado aumente durante el crecimiento puede contribuir al desarrollo
de la osteoporosis más tarde en la vida.
Cualquiera que sea su edad o condición de salud, usted necesita calcio para
mantener los huesos saludables. El calcio continúa siendo un alimento esencial
después del crecimiento porque el cuerpo pierde calcio todos los días. Aunque el
calcio no puede prevenir la pérdida gradual de hueso después de la menopausia,
continúa jugando un papel esencial en mantener la calidad ósea. Aún cuando usted
ha experimentado la menopausia o ya tiene osteoporosis, aumentando su consumo de
calcio y vitamina D puede disminuir su riesgo de fractura. Dependiendo de su
edad y otros factores, la cantidad de calcio que usted necesita varía
Los productos lácteos, incluyendo el yogur y quesos, son fuentes óptimas de
calcio. Un vaso de leche de ocho onzas contiene casi 300mg de calcio. Otros
alimentos ricos en calcio incluyen sardinas con hueso y hortalizas de hojas
verdes, como el brécol y vegetales verdes. Si su dieta no contiene calcio
suficiente, los suplementos dietéticos lo pueden ayudar. Hable con su médico
antes de tomar un suplemento de calcio.
Vitamina D:
La vitamina D ayuda al cuerpo absorber calcio. Se recomienda 200 a 600 ui de
vitamina D diaria. Los productos lácteos con suplementos son una fuente óptima
de vitamina D. (Una taza de leche contiene 100 ui; una multivitamina contiene
400 ui de vitamina D.) Los suplementos de vitamina D pueden tomarse si su dieta
no contiene suficiente de esto alimento. De nuevo, consulte a su médico antes de
tomar un suplemento de vitaminas. Demasiada vitamina D puede ser tóxica.
DENSITOMETRÍA
La densitometría es una exploración que utiliza dosis bajas de rayos-X que pasan
por todo el cuerpo, y toman una radiografía a nivel de la parte baja de la
espina dorsal y de la cadera. Hay aparatos menos sofisticados que pueden medir
esta densidad en la muñeca o en el talón. (Técnica BUA: Análisis del hueso por
ultrasonidos)
Es decir que mediante un sistema de Rx de baja potencia se puede medir la
densidad de calcio de los huesos, nos ofrece datos sobre la posible presencia de
una osteoporosis y el riesgo de fracturas óseas. En general se mide la densidad
sobre unos patrones de edad y de cada hueso, por ello la medición de la densidad
en la muñeca puede no ofrecer datos sobre los riesgos de una fractura de cadera.
La densitometría es una de las técnicas más fiables de medir la salud ósea y
poder poner el tratamiento adecuado para prevenir la osteoporosis.La repetición
en el tiempo de la misma técnica permite llevar el control de la pérdida ósea en
cada persona. La densitometría también nos va a servir como medio de control de
la mejoría de la densidad ósea al poner un tratamiento.
INDICACIONES DE LA DENSITOMETRÍA
Mujeres mayores de 65 años.
Mujeres menores de 65 años con riesgos adicionales de osteoporosis.
RESULTADOS DE LA DENSITOMETRÍA
Se suelen evaluar los resultados de la exploración como medida de densidad con
respecto a personas de la misma edad y sexo (Z) y con respecto a personas de 30
años (T).
Los resultados menores de 0 la densidad ósea está disminuida, pero son
resultados a tomar en cuenta cuando son menores de menos 1 (-1), los resultados
mayores de menos 1 (-1) están dentro de márgenes razonables.
Así se suelen expresar los resultados:
Osteopenia: T de -1 a -2,5
Osteoporosis: T de menor de -2,5.
CONCLUSIONES
Para la absorción intestinal de Calcio exógeno es necesaria la Vitamina D.
La vitamina D y los calcioantagonistas dihidropirimidinicos (y todos en general:
Benzodiacepinicos etc.) son ANTAGONISTAS.
Los propios calcioantagonistas “inhiben” la absorción de Calcio en mucosa de
intestino delgado, a través de” los canales lentos”.
Luego la toma concomitante de preparados exógenos cuyo principio activo sea
sales de calcio, vitamina D o ambas junto con Calcioantagonistas, no sólo no
aumentan la reabsorción de sales de calcio-fósforo por el hueso, sino que la
inhiben y pueden AUMENTAR la Osteopenia previa.