Calfee CS, Matthay MA
The American Journal of Medicine 118(6): 584-591, 2005.

Si bien la información disponible parece indicar que la ventilación no invasiva puede ser de beneficio en pacientes con insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica, aún existen varios puntos sin respuesta, esencialmente en virtud de la heterogeneidad de los enfermos evaluados.
En la última década se produjo un progreso importante en la comprensión del uso óptimo de la ventilación mecánica no invasiva (VMNI), del tratamiento del síndrome de distrés respiratorio agudo y del cese de la asistencia respiratoria asistida. En este artículo, investigadores de California analizan los conceptos más recientes al respecto a partir de una búsqueda bibliográfica en MEDLINE y la Cochrane Library. Para el análisis actual se consideraron en detalle más de 150 artículos.


Ventilación no invasiva con presión positiva (VNIPP)
La VNIPP ha ganado gran aceptación en los últimos años. La mayoría de los estudios avalan su aplicación en exacerbaciones agudas de pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC); edema pulmonar cardiogénico, sujetos inmunocomprometidos con insuficiencia respiratoria aguda y en pacientes seleccionados en quienes es difícil interrumpir la ventilación asistida.


Introducción a la ventilación no invasiva
Deben considerarse algunos aspectos epidemiológicos. En primer lugar, casi todos los trabajos de ventilación no invasiva son necesariamente no ciegos, con lo cual cabe la posibilidad de sesgo. En segundo lugar, la mayoría incluye muestras pequeñas; por último, casi todos los pacientes tienen un amplio espectro de patologías subyacentes, situación que complica considerablemente la interpretación de los resultados. La ventilación no invasiva debe referirse al aporte ventilatorio con presión positiva mediante una máscara nasal o facial con diferentes niveles de presión en inspiración y espiración (por lo general 10-15 cm y 5-8 cm de H2O). Este tipo de ventilación debe distinguirse de la presión positiva continua en la cual se administra un nivel constante de presión en todo el ciclo respiratorio.
Antes de su indicación deben tenerse en cuenta las posibles contraindicaciones de la ventilación no invasiva. En pacientes con insuficiencia respiratoria aguda, sólo debe utilizarse en unidades de cuidados intensivos y nunca debe aplicarse en sujetos con colapso cardiovascular o insuficiencia respiratoria grave porque en estos casos puede requerirse rápidamente intubación endotraqueal. Asimismo, los enfermos con deterioro del estado mental no son aptos para este tipo de tratamiento.


Ventilación no invasiva en enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
Se demostró ampliamente la eficacia y seguridad de este procedimiento en enfermos con EPOC, durante exacerbaciones agudas. Muchos estudios aleatorizados compararon la ventilación no invasiva con las medidas de atención convencional y encontraron que la primera modalidad de terapia se asocia con reducción del índice de intubación endotraqueal. Asimismo, varias investigaciones revelaron un descenso en la mortalidad en comparación con el tratamiento tradicional. Los responsables de este metaanálisis indican que en los últimos 2 años se publicaron 3 revisiones sistemáticas que confirmaron que la ventilación no invasiva disminuye la mortalidad intrahospitalaria y desciende la necesidad de intubación en pacientes con exacerbaciones agudas y graves de EPOC. Por su parte un metaanálisis sugirió que la mayoría de los beneficios de la ventilación no invasiva también se observan en sujetos con exacerbaciones graves de EPOC, con pH por debajo de 7,3. Sin embargo, este hallazgo no fue confirmado en otra revisión sistemática de 14 estudios controlados y aleatorizados. La respuesta a la ventilación no invasiva en el transcurso de las primeras 2 horas, determinada por la mejoría del pH y de la PaCO2, es un parámetro predictivo del éxito de esta forma de terapia. Dicha variable también parece aplicable a otros trastornos.


Ventilación no invasiva en pacientes inmunocomprometidos con insuficiencia respiratoria aguda
La ventilación no invasiva puede ser útil en sujetos con inmunosupresión grave, fundamentalmente aquellos que fueron sometidos a trasplante de órganos sólidos o con neoplasias hematológicas en quienes la mortalidad luego de la intubación endotraqueal es particularmente alta. Un estudio incluyó 40 pacientes con insuficiencia respiratoria aguda postrasplante de órganos sólidos; los enfermos fueron aleatoriamente asignados a tratamiento convencional o a ventilación no invasiva. Estos últimos presentaron un índice de intubación endotraqueal inferior, menor permanencia en salas de cuidados intensivos y mortalidad más baja durante la internación en terapia intensiva. Sin embargo, la mortalidad intrahospitalaria no fue sustancialmente distinta entre los grupos. Otro estudio de diseño similar incluyó enfermos febriles con insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica e infiltrados respiratorios. Casi todos los pacientes estaban inmunocomprometidos por tratamiento por neoplasias hematológicas malignas. En la investigación, la ventilación no invasiva intermitente se asoció con índices más bajos de intubación endotraqueal, de complicaciones graves y de mortalidad en terapia intensiva y global. Aunque ambos estudios fueron pequeños sugieren que la ventilación no invasiva podría ser beneficiosa en pacientes con falla respiratoria aguda hipoxémica.


Ventilación no invasiva en insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica
Este procedimiento se evaluó en pacientes con insuficiencia respiratoria de cualquier etiología pero, por lo general, en enfermos con PaO2 por debajo de 60 mm Hg respirando aire, asignados a ventilación no invasiva o tratamiento convencional. No se registraron diferencias sustanciales en la incidencia de intubación, permanencia en terapia intensiva o mortalidad pero los análisis post-hoc indicaron que los enfermos con hipercapnia tienden a beneficiarse más con la ventilación no invasiva. El estudio más amplio al respecto incluyó 105 enfermos (con exclusión de aquellos con hipercapnia). Se observó un descenso marcado en el índice de intubación, shock séptico y mortalidad en terapia intensiva y a los 90 días en los pacientes asignados a ventilación no invasiva.


Un punto diferente es determinar si la ventilación no invasiva puede utilizarse en pacientes que de lo contrario deberían ser intubados por insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica. Este interrogante fue evaluado en un estudio en 64 pacientes, con exclusión de sujetos con EPOC, asignados a ventilación no invasiva o a intubación endotraqueal. Los primeros presentaron con menor frecuencia neumonía, sinusitis y tuvieron internación más corta en terapia intensiva; sin embargo no se observaron diferencias en la mortalidad.

Si bien la información disponible parece indicar que la ventilación no invasiva puede ser de beneficio en pacientes con insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica, aún existen varios puntos sin respuesta, esencialmente en virtud de la heterogeneidad de los enfermos evaluados.


Síndrome de distrés respiratorio agudo
El tratamiento de pacientes con lesión pulmonar aguda y síndrome de distrés respiratorio agudo se modificó sustancialmente en los últimos años. Anteriormente se ponía énfasis en mayores volúmenes corrientes porque este abordaje se asociaba con mejor oxigenación. Sin embargo, varios estudios en animales sugirieron que este procedimiento, que puede inducir mayor presión inspiratoria en la vía aérea, puede ocasionar daño pulmonar. En 2000, el Acute Respiratory Distress Syndrome Network publicó el estudio más amplio al respecto, con la inclusión de 861 enfermos asignados a terapia convencional o a volumen corriente bajo (6 ml/kg) con una presión en meseta inferior a los 30 cm de H2O. El trabajo se interrumpió prematuramente porque se constató menor mortalidad en este último grupo (31% en comparación con 40%, p = 0,007). Un análisis posterior reveló que los beneficios se observaban en enfermos con diferentes factores clínicos de riesgo de distrés respiratorio agudo. Desde entonces, la ventilación con bajo volumen corriente se ha transformado en la forma estándar de tratamiento en estos pacientes. Recientemente se refirieron los resultados de otra amplia investigación que evaluó si los niveles más altos de presión positiva de fin de espiración conferían ventajas adicionales en combinación con la estrategia de bajo volumen corriente. Aunque no se observó un beneficio adicional, se confirmó la eficacia de la ventilación con bajo volumen corriente, asociada con un índice de mortalidad del 26%, sustancialmente más bajo al que se registraba antes de la introducción de esta metodología.


Un metaanálisis que revisó la utilidad del óxido nítrico como terapia adyuvante a la ventilación mecánica en pacientes con distrés grave –aunque sólo 5 trabajos reunieron los criterios de inclusión– no mostró una influencia significativa sobre la mortalidad. Sin embargo, se registró una mejoría transitoria en la oxigenación.


Interrupción de la asistencia ventilatoria mecánica y abandono del ventilador
¿Cuándo considerar la extubación?
Para considerar la extubación supuestamente el paciente debe reunir varias condiciones clínicas. En primer lugar, la enfermedad subyacente que obligó a la intubación debe haber mejorado; el paciente debe estar hemodinámicamente estable, debe ser neurológicamente capaz de respirar y debe poder recibir buena oxigenación con un aporte ventilatorio mínimo. Una vez que se producen estas características debe realizarse una prueba inicial de respiración; las mediciones que se obtengan durante este ensayo permitirán predecir el éxito de la extubación.


Factores predictivos de la extubación exitosa
En el contexto de la prueba satisfactoria, tal vez el mejor parámetro a tener en cuenta es la relación entre la frecuencia respiratoria y el volumen corriente, también conocido como índice de respiración de Yang-Tobin. En su trabajo original estos investigadores reemplazaron los marcadores tradicionales de extubación –ventilación minuto y presión inspiratoria máxima– por este nuevo parámetro que con un punto de corte de 105 o menos se asocia con la mayor sensibilidad y especificidad. Sus hallazgos se confirmaron posteriormente en otros estudios prospectivos. Sin embargo, una revisión sistemática de 1999 de la McMaster University encontró 66 mediciones útiles, 8 de ellas francamente predictivas de extubación exitosa. Un consenso de 2001 del American College of Chest Physicians recomendó un abordaje más gradual con la incorporación de mediciones objetivas de estabilidad clínica y valoraciones subjetivas de bienestar del enfermo; trabajo respiratorio y estado mental.


Ventilación no invasiva e interrupción de la ventilación
El grupo del doctor Calfee recuerda que en los últimos años varios estudios evaluaron el papel potencial de la ventilación no invasiva en el cese de la asistencia ventilatoria mecánica, especialmente en enfermos con insuficiencia respiratoria aguda o crónica secundaria a enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). El primer estudio abarcó 50 pacientes con EPOC exacerbada con fracaso de la extubación y mostró que la ventilación no invasiva se asociaba con un número más bajo de pacientes que requerían aporte ventilatorio a las 3 semanas y con mortalidad inferior a los 60 días. Un segundo estudio similar al anterior reveló que la ventilación no invasiva acortó la duración de la intubación aunque prolongó la duración total de la asistencia ventilatoria, sin influencia definitiva sobre la mortalidad. Un tercer trabajo en 43 pacientes con patología pulmonar subyacente reveló que la ventilación no invasiva se asoció con disminución considerable de la ventilación invasiva, de la permanencia en la sala de cuidados intensivos y en el hospital, de la mortalidad en terapia intensiva y de la incidencia de complicaciones graves asociadas con la ventilación mecánica. Un metaanálisis de estos 3 trabajos y otros dos pequeños estudios revelaron que la ventilación no invasiva parece descender la mortalidad, la permanencia hospitalaria, la incidencia de neumonía asociada con el ventilador y la duración total de la asistencia mecánica.

No obstante, a pesar de los notables avances en este contexto, aún persisten numerosos interrogantes. De hecho, añaden los especialistas del Cardiovascular Research Institute de San Francisco, California, los pacientes enrolados en estos estudios no habían evolucionado favorablemente en la prueba previa a la extubación y habían sido cuidadosamente seleccionados. Además, fueron monitoreados estrechamente para detectar rápidamente signos de necesidad imperiosa de reintubación.


Conclusiones
En las últimas décadas se efectuaron avances considerables con relación a la estrategia óptima de ventilación para pacientes con algunas causas de insuficiencia respiratoria aguda. La ventilación no invasiva puede recomendarse fuertemente como una forma de terapia eficaz en exacerbaciones de EPOC y edema pulmonar cardiogénico; también puede ser útil en sujetos inmunocomprometidos con insuficiencia respiratoria aguda y como modalidad de “destete” cuando hay patología pulmonar crónica subyacente. La estrategia se asoció con una disminución sustancial de la mortalidad, fenómeno que no se logró con otras modalidades –óxido nítrico y ventilación con alta frecuencia–.


   Año VII, N° 115, Febrero 2006