Introducción
La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de morbilidad y mortalidad en pacientes con diabetes tipo 2. Este aumento del riesgo parece atribuible a la aparición combinada de una serie de factores, entre ellos, hiperglucemia, hipertensión, dislipidemia, obesidad abdominal, resistencia a la insulina y alteración de la hemostasia. La intolerancia a la glucosa (IG) es un estado clínico asociado también con factores de riesgo cardiovascular, entre ellos, hipertensión, dislipemia e indicadores de inflamación –proteína C reactiva (PRC)– y alteración de la fibrinólisis. Sin embargo, todavía no se conoce con precisión en qué magnitud la IG se asocia con mayor riesgo cardiovascular ya que la mayoría de los trabajos al respecto abarcaron muestras pequeñas y heterogéneas de enfermos. En este estudio, los integrantes del Diabetes Prevention Program (DPP) Research Group analizan la influencia de las características demográficas, antropométricas y bioquímicas en una amplia cohorte de enfermos con IG.

Diseño de la investigación y métodos
El análisis actual se basa en 3.819 participantes con medición de la glucemia en ayunas y posterior a una prueba de sobrecarga. Se incluyeron enfermos con glucemia en ayunas de 5,3 a 6,9 mmol/l y con glucemia a las 2 horas de la sobrecarga de 7,8 a 11,1 mmol/l. Los pacientes tenían 25 años o más y un índice de masa corporal (IMC) de 24 kg/m2 o más alto. Además se determinaron los niveles de insulina, lípidos, lipoproteínas, PCR, fibrinógeno y activador tisular de plasminógeno (tPA) y se estableció el estado de resistencia a la insulina según el método de la homeostasis, HOMA-IR.


Resultados
La edad promedio de la cohorte fue de 50,3 años; el IMC promedio fue de 32 kg/m2 en hombres y de 35 kg/m2 en mujeres. El 55% de los participantes era derza balnca, el 20% era afroamericano, el 16% era latino, el 5% era aborigen americano y el 4% era asiático.
Las mujeres tuvieron un perfil de lípidos más favorable que los hombres, con una concentración sustancialmente más baja de triglicéridos, de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) y de colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad (c-LDL) y con niveles más altos de colesterol asociado con lipoproteínas de alta densidad (c-HDL) y de partículas de baja densidad (LDL) correspondiente a un fenotipo A. En conjunto, los triglicéridos y el colesterol de VLDL fueron más bajos mientras que las partículas de LDL fueron de mayor tamaño en sujetos afroamericanos en comparación con otros grupos étnicos. El c-HDL fue mayor en afroamericanos de ambos sexos. El colesterol total y el c-LDL fueron significativamente más bajos en aborígenes americanos respecto de otros grupos, entre las mujeres. La prevalencia de hipertrigliceridemia fue inferior entre afroamericanos; los niveles de c-LDL por encima de 3,36 mmol/ se observaron en el 41% de las mujeres y en el 45% de los hombres, con pocas variaciones entre los distintos grupos étnicos. Se constató una concentración baja de c-HDL en el 60% de las mujeres y en el 52% de los hombres y en conjunto, el 57% de la población incluida en el DPP tuvo c-HDL por debajo de la normalidad; el 31% presentó cHDL bajo e hipertrigliceridemia. La prevalencia de esta combinación de dislipidemia no fue muy distinta entre los diversos grupos étnicos, con excepción de los afroamericanos (18% de hombres y 13% de mujeres). El 41% de los hombres y el 25% de las mujeres tuvieron LDL pequeñas y densas; nuevamente las frecuencias fueron más bajas en sujetos de origen afroamericano y más altas entre los aborígenes americanos.
La concentración de PCR fue más alta en mujeres que en hombres; los sujetos de origen asiático tuvieron concentración significativamente más baja de PCR, en comparación con otros grupos étnicos. Igualmente, los niveles de fibrinógeno fueron superiores en mujeres, más bajos en asiáticos y más altos en pacientes de origen afroamericano. Los valores de tPA fueron significativamente superiores en hombres respecto de mujeres; también se constataron diferencias según el grupo étnico. En el modelo de regresión múltiple se analizó el efecto de los factores demográficos, la grasa corporal, la resistencia a la insulina y la glucemia sobre los lípidos y marcadores de inflamación. Los 4 factores mencionados explicaron el 4,8% de la variación en la concentración de c-LDL y el 25,4% de la variabilidad en los niveles de c-HDL. El origen afroamericano (en comparación con la raza blanca) y la presencia de niveles más altos en el modelo HOMA-IR se asociaron con valores más bajos de triglicéridos. Por su parte, los 4 factores considerados explicaron el 11,9% de la variación en el tamaño de las partículas LDL (la resistencia a la insulina fue el factor de mayor contribución). Asimismo, el sexo y el IMC fueron los determinantes más importantes de la variación en los niveles de PCR y de fibrinógeno. Por último, los valores del modelo HOMA-IR fueron los que mayor asociación presentaron con el tPA: el IMC y el sexo contribuyeron casi en la misma magnitud y la combinación de los 4 factores explicó el 15,2% de la variación. Los triglicéridos, el colesterol de VLDL, la PCR, el fibrinógeno y el tPA fueron significativamente superiores mientras que el HDLc y el tamaño de las LDL fueron sustancialmente más bajos en el grupo con valores altos de HOMA-IR (respecto de pacientes con valores de HOMA-IR bajos).

Conclusiones
Los resultados confirman una enorme heterogeneidad en la población con IG analizada en el DPP, un hecho de gran importancia porque dicha variabilidad seguramente influye en el riesgo cardiovascular. En conjunto, la magnitud de resistencia a la insulina (según el modelo HOMA-IR) mostró la asociación más fuerte con los factores de riesgo cardiovascular.


    Año VIII, N° 135, Octubre 2007