Los diabéticos con isquemia miocárdica silenciosa tienen un muy mal pronóstico en cuanto a eventos cardíacos o muerte de origen cardíaco, especialmente cuando existe estenosis coronaria.

La presencia de isquemia miocárdica silenciosa constituye un factor de mal pronóstico cardiovascular para los pacientes diabéticos, según lo indica un estudio francés. El Dr. S. Sejil y sus colegas del Timone University Hospital Centre de Marsella llevaron a cabo un estudio para determinar el pronóstico de diabéticos 6 años después de haber sido evaluados por posible isquemia miocárdica silenciosa (IMS). La evaluación de IMS se realizó en 203 diabéticos asintomáticos, los que de acuerdo con el resultado fueron clasificados en resultado negativo (n = 171), resultado positivo (n = 32) y resultado positivo y estenosis coronaria (n = 21). Seis años después de esta evaluación inicial los pacientes fueron evaluados nuevamente, y se tomó registro de todos los eventos (muerte, muerte de origen cardíaco, eventos cardíacos mayores no fatales (ECMNF)/infarto miocárdico agudo, trastornos del ritmo ventricular, insuficiencia cardíaca, angina inestable. La segunda evaluación no incluyó a 15 pacientes que no pudieron ser contactados nuevamente. En comparación con los pacientes sin IMS (n = 157), los que presentaban IMS y estenosis coronaria (n = 20) tuvieron mayor riesgo de ECMNF (35% vs. 7%) y mayor tasa de mortalidad (35% vs. 15%). Los pacientes con IMS (n = 31) tuvieron mayor tasa de ECMNF que los pacientes sin IMS, pero la tasa de mortalidad general no fue diferente. El cáncer constituyó la principal causa de muerte (36,4%). En el análisis multivariado, los eventos cardíacos mayores (muerte de origen cardíaco y ECMNF) se relacionaron con la edad en la evaluación inicial, el índice de masa corporal y la estenosis coronaria. Estos hallazgos, concluyen los expertos franceses, indican que los diabéticos con IMS tienen muy mal pronóstico en cuanto a eventos cardíacos o muerte de origen cardíaco, especialmente cuando existe estenosis coronaria.


    Año XI, N° 167, Junio 2010