La posibilidad de alteraciones del metabolismo de la glucosa
debería ser evaluada en todos los enfermos con infarto de miocardio mediante una
prueba de tolerancia antes del alta. De hecho, los individuos con intolerancia a
la glucosa tienen un riesgo particularmente alto de sufrir nuevos eventos
cardiovasculares.
Se sabe que la diabetes es un determinante mayor de riesgo cardiovascular; la
hiperglucemia en el momento del infarto agudo de miocardio en pacientes con
diabetes conocida se asocia con el pronóstico a corto y largo plazo.
En este estudio, investigadores de Munich, Alemania, determinan si las
alteraciones en el metabolismo de la glucosa –diabetes de reciente diagnóstico o
intolerancia a la glucosa– son más frecuentes en pacientes con infarto agudo de
miocardio sin diagnóstico previo de la enfermedad en comparación con sujetos
sanos de la misma población. Asimismo, establecen la importancia de descubrir
dichas alteraciones desde el punto de vista pronóstico.
Se encontró que sólo el 34% de los enfermos sin diagnóstico previo de diabetes
(pero con infarto agudo de miocardio) tenía prueba normal de tolerancia a la
glucosa; el 33% tuvo intolerancia a la glucosa. Aunque a los 3 meses de
seguimiento la muestra fue relativamente pequeña, los resultados se confirmaron
(25% presentaba diabetes franca y el 40% tenía intolerancia a la glucosa) con lo
cual se excluyó el fenómeno de la conocida hiperglucemia de estrés sobre los
resultados iniciales.
Las observaciones al año mostraron el mismo patrón: 25% de los pacientes reunía
criterios de diabetes; el 40% tenía intolerancia a la glucosa y en el 35% la
prueba de tolerancia a la glucosa era aparentemente normal. Sólo se constataron
muertes cardiovasculares en pacientes con alteraciones metabólicas y se registró
una preponderancia llamativa a mayor incidencia de eventos mayores en diabéticos
y, más aún, en aquellos con intolerancia a la glucosa, fenómeno que pone de
relieve la importancia de evaluar este parámetro en todos los pacientes
internados por infarto agudo de miocardio, concluye el doctor Standl.