Introducción
En los pacientes chinos con diabetes tipo 2 el hematocrito bajo se asocia con mayor riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares, independientemente de la presencia de enfermedad renal crónica.
El hematocrito bajo y la insuficiencia renal crónica (IRC) se asocian con el riesgo de eventos cardiovasculares en los diabéticos, según lo indica un estudio de origen chino.

Material y métodos
Los autores evaluaron la asociación entre el hematocrito, estratificado por la presencia de ERC, y los eventos cardiovasculares en 3.983 diabéticos tipo 2. Los enfermos fueron clasificados en 5 grupos. El grupo I incluyó a pacientes con hematocrito menor a lo normal para el sexo, mientras que los grupos II a V fueron definidos de forma tal de representar la distribución del hematocrito para cada sexo. Se definió la IRC por la velocidad de filtración glomerular menor a 60 ml/min por cada 1,73 m2 de superficie corporal. Se consideraron eventos cardiovasculares la mortalidad y morbilidad cardiovascular, incluyendo un nuevo infarto de miocardio, el síndrome coronario agudo, la necesidad de revascularización, la insuficiencia cardíaca y el accidente cerebrovascular que requiriera hospitalización.

Resultados
Durante un seguimiento mediano de 36,4 meses presentaron eventos cardiovasculares 294 pacientes (7,4%). La tasa de eventos fue máxima en los pacientes con hematocrito bajo (grupo I, 18,6%), significativamente mayor que en los del grupo V (3,4%). El riesgo relativo ajustado de eventos cardiovasculares disminuyó con el aumento de hematocrito (1.0 para el grupo I, 0,73 para el grupo II, 0,57 para el grupo III, 0,61 para el grupo IV, 0,36 para el grupo V). Luego de clasificar a los pacientes según la presencia o ausencia de IRC, la reducción del riesgo cardiovascular con el aumento de hematocrito desapareció en el grupo con IRC pero se mantuvo en el grupo sin IRC.

Conclusiones
Según los resultados de este estudio, en los diabéticos tipo 2 el hematocrito bajo y la presencia de IRC se asocian con mayor riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares.


    Año XI, N° 162, Enero 2010