Introducción
La gravedad del dolor tiene mayor impacto negativo sobre la actividad de las
personas con altos niveles de autoestima y optimismo, pero estas características
personales se asocian también con un mejor estado emocional.
Las personas que experimentan dolor crónico tienen, en promedio, mayor depresión
que la población general. Muchos estudios, sin embargo, indican que el dolor
afecta el humor sólo cuando interfiere con dominios importantes de la vida y
cuando reduce la capacidad funcional de la persona. Los recursos de
afrontamiento pueden influir sobre la adaptación al dolor crónico. Entre ellos,
son particularmente importantes los recursos intrapersonales, como la autoestima
y el optimismo, que reducen los efectos negativos de los factores estresantes
crónicos. Sin embargo, se ha prestado poca atención al impacto de estos recursos
de afrontamiento en personas con dolor crónico. Aunque cabría esperar que tales
recursos ayuden a los pacientes a afrontar el dolor, el carácter de dolor
crónico resistente al tratamiento podría producir conflicto psicológico en
personas con una visión generalmente positiva o con percepciones positivas de su
propia persona. Los autores llevaron a cabo un estudio para diferenciar entre
estas 2 posibilidades y examinar los mecanismos por los cuales los recursos
intrapersonales pueden influir sobre la gravedad del dolor, las emociones y la
interferencia con dominios importantes de la vida.
Métodos
Los participantes fueron invitados a ingresar al estudio durante una visita de
rutina a un centro de dolor afiliado a un hospital universitario. La
investigación incluyó a 141 pacientes de entre 22 y 70 años (media 46±8,2 años),
de los que el 60% eran mujeres. Las causas más frecuentes de dolor fueron
lesiones (55%), artrosis (27%) u otros procesos patológicos (23%). El dolor
lumbar primario o secundario fue particularmente frecuente, ya que fue informado
por el 66% de los participantes. El 72% de los pacientes no trabajaba, y en el
88% de estos casos el motivo era el dolor. Para evaluar el humor deprimido se
utilizó la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D,
por sus siglas en inglés). Para evaluar la gravedad del dolor y el grado de
interferencia se utilizaron las subescalas del Inventario Multidimensional de
Dolor de West Haven-Yale, un instrumento ampliamente utilizado, desarrollado
exclusivamente para evaluar pacientes con dolor crónico. En cuanto a los
recursos intrapersonales, el optimismo se midió con la versión revisada del Life
Orientation Test, y la autoestima con la Escala Rosenberg de Autoestima. Para
evaluar asociaciones directas entre estos recursos y el dolor, la interferencia
y la depresión se emplearon análisis de correlación y ANOVA. Seguidamente se
utilizó un modelo de ecuaciones estructurales (MEE) para examinar si la
asociación entre la gravedad del dolor y la depresión es mediada por la
interferencia, y si los recursos intrapersonales moderan esa asociación.
Resultados
Usando un valor de corte estricto y ampliamente aceptado para la CES-D (>27
puntos), el 37% de los participantes exhibieron niveles clínicamente
significativos de depresión, mientras que otro 31,5% presentaba depresión leve
(entre 16 y 27 puntos). Las correlaciones entre las variables siguieron las
direcciones esperadas. La edad y el sexo se relacionaron con la gravedad del
dolor, la interferencia y la depresión, por lo cual se controlaron ambos
parámetros en los respectivos análisis de regresión. Los participantes más
jóvenes presentaron menos recursos y mayor depresión que las personas mayores, y
las mujeres tuvieron mayor dolor y mayor interferencia que los hombres. Para
evaluar la mediación usando el MEE, se evaluó en primer lugar la asociación
directa entre gravedad del dolor y depresión, controlando por edad y sexo. El
coeficiente de regresión asociado con esta mediación fue significativo, pero se
redujo sustancialmente y perdió significación cuando se introdujo la
interferencia en el modelo. Utilizando los valores medianos de recursos
intrapersonales, se clasificó a los participantes en 2 grupos de recursos (altos
o bajos). Las personas con bajos recursos eran más jóvenes, experimentaban mayor
dolor y mayor interferencia funcional, y tenían un grado sustancialmente mayor
de depresión. Para evaluar un efecto moderador sobre la mediación, las
asociaciones entre predictores y variables fueron estimadas separadamente para
los 2 grupos de recursos intrapersonales. Se evaluó la invariación de cada vía
en el MEE y luego se procedió a evaluar la invariación ante la carga de los
factores que componían cada subescala. Los resultados indicaron que la vía de
asociación entre la gravedad del dolor y la interferencia era la fuente de
varianza. En las personas con bajos recursos intrapersonales, el coeficiente de
regresión asociado con esta vía fue β= 0,34, y para aquellas personas con altos
recursos fue β= 0,84. La prueba de diferencias chi-cuadrado fue significativa,
lo que indica la existencia de un efecto moderador. En la regresión jerárquica
múltiple, la interferencia y los recursos intrapersonales fueron los únicos
predictores significativos de depresión, en concordancia con los resultados del
MEE. Los análisis de efecto moderador indicaron que la asociación entre gravedad
del dolor e interferencia fueron mayores cuanto mayores fueron los niveles de
recursos intrapersonales. Confirmando los hallazgos del MEE; el sexo, la edad y
otras variables no predijeron la interferencia.
Discusión
En este estudio, señalan sus autores, la gravedad del dolor se asoció
fuertemente con la depresión. Esta asociación se explicó en gran medida por la
interferencia que produce el dolor crónico sobre diversas áreas de la vida del
paciente. Los enfermos con dolor crónico con mayores niveles de recursos
intrapersonales (autoestima y optimismo) experimentaron menos dolor, menor
interferencia y menor depresión que aquellos con menos recursos. Sin embargo,
los resultados obtenidos indican también una posible desventaja de un elevado
optimismo y autoestima. La gravedad del dolor se asoció más fuertemente con la
interferencia funcional en las personas con los niveles más altos de recursos
intrapersonales. Esto sugiere que para estos individuos el dolor podría
significar una carga más pesada dado que entra en conflicto con sus expectativas
positivas.