En los adultos añosos, el dolor crónico produce interferencias leves a moderadas
en las actividades de la vida cotidiana (AVC), según un estudio realizado por
expertos de la University of Wisconsin.
El dolor crónico es un problema importante en muchos ancianos y se presume que
podría causar restricción significativa de la capacidad personal de llevar a
cabo las AVC. Sin embargo, la relación entre el dolor y las limitaciones para
las AVC no se comprende totalmente, por lo cual el Dr. K. Koltyn y sus colegas
de Madison, Estados Unidos, decidieron examinar cuáles AVC se ven más
perjudicadas por el dolor.
El estudio incluyó a 26 ancianos que vivían independientemente, quienes
completaron cuestionarios acerca de su dolor y sus enfermedades presentes.
Haciendo uso de 5 escalas diferentes de evaluación del dolor (VAS, NRS, VDS, BS-21,
GBS), los participantes informaron la intensidad del dolor asociado a las
siguientes AVC: vestirse, bañarse, permanecer de pie, doblarse, caminar, entrar
y salir de la cama, levantar y bajar objetos y subir escaleras.
La investigación indicó que el 62% de los encuestados padecían dolor crónico al
momento del estudio, y que el dolor leve a moderado era más frecuente en las
manos, los dedos, las rodillas y las articulaciones de la cadera. El dolor más
intenso se localizaba principalmente en la región lumbar y las articulaciones
del hombro. En cuanto a la relación con las AVC, la menor intensidad de dolor se
relacionó con el vestirse o bañarse, y la mayor intensidad con el caminar, subir
escaleras o levantar y bajar objetos. Se hallaron correlaciones significativas
entre las 5 escalas de intensidad de dolor.
Estos hallazgos, concluyen los expertos, indican que el dolor crónico se asocia
en los adultos con interferencias leves a moderadas con las AVC, particularmente
con el caminar, el subir escaleras o el elevar y bajar objetos.