La medicina moderna se siente incómoda ante el tema del
sufrimiento y el sufrimiento hace que la medicina sienta vergüenza. La mayoría
de las enfermedades crónicas causan un sufrimiento continuo que hace que la
persona enferma se sienta desesperada. Él o ella no siente control ante la
incertidumbre de cómo evolucionará su enfermedad. Esta persona está sufriendo ya
que lo que era está amenazado o se ha perdido. Él o ella no puede huir de la
sombra invisible que le persigue cada día y cada noche… Los seres humanos pueden
aguantar mucho dolor si tiene razón y sentido (como en un parto). Pero el dolor
crónico (como en la fibromialgia) no tiene sentido. No promete luz al final del
túnel. En realidad, el paciente siente que él o ella está constantemente
atrapado en una existencia subterránea a la cual no llega el sol...
El sufrimiento es una cuestión individual, personal, algo de la cual su
presencia y envergadura sólo la puede conocer el que sufre.
La medicina occidental está tan reforzada por su mantra “la Medicina Basada en
la Evidencia” que no puede ver el sufrimiento más allá de la Sustancia P (uno de
los biomarcadores de la fibromialgia)…
Son muy pocas las escuelas de medicina que ofrecen cursos sobre temas claves
como el sufrimiento, la esperanza, la desesperación, el miedo, la empatía, etc.
Muchos médicos hacen una escala con los síntomas del paciente (por ejemplo una
escala del dolor de 0 a 10), pero raramente preguntan al paciente que hable de
sus síntomas si no hay una patología estructural presente y se les dice que sus
síntomas son subjetivos o sea, que no son fiables.
Aunque en las últimas décadas ya se ha avisado a los médicos de que deberían
tratar al paciente como un ser integral, la mayoría de los médicos siguen sin
atender elementos claves para poder tratar al paciente. Se habla mucho de lo “psico-social”,
pero es más una moda en vez de realmente ponerse a trabajar para comprender,
empatizar y ayudar al paciente con su sufrimiento. Muchos pacientes se quejan de
que el poco tiempo que tienen con el médico, está lleno de interrupciones y de
que los temas que realmente preocupan al paciente nunca llegan a ser hablados…
Hay muchos médicos que no se ocupan de las nuevas enfermedades porque no ven una
patología objetiva. Estoy hablando de un grupo de enfermedades relacionadas
entre ellas como la fibromialgia, el colon irritable y el Síndrome de la Fatiga
Crónica. Es bastante seguro que tienen una patología común de sensibilización
central y por eso se les llama “síndromes de sensibilidad central” o SSC.
Muchos médicos no hacen caso a pacientes con SSC diciéndoles directamente o
indirectamente que sus síntomas son imaginarios (“usted no tiene nada”) y se
aseguran de que ese paciente no vuelva a su consulta. A menudo los médicos son
maleducados con los pacientes y se limitan a decir al paciente que está
deprimido (sin tener intención de indagar para descartar o confirmar si hay una
depresión). El paciente queda abandonado por el sistema sanitario y sufre solo.
Los pacientes aprenden a no confiar en los médicos y a verlos como ignorantes y
pomposos…
Otros médicos quieren ayudar a los pacientes con enfermedades SSC pero no tienen
la formación para hacerlo…
Y luego hay otros médicos que son pasivos-agresivos que, aunque no maltratan a
los pacientes de maneras obvias, se los quitan de encima rápidamente.
También hay médicos e investigadores que se dedican a sabotear el trabajo de
otros médicos que conocen estas enfermedades y que quieren ayudar a los
pacientes. Y los pacientes acaban siendo los daños colaterales de esta
situación. Una de las tácticas de estos médicos que quieren hacer sabotaje es la
de decir que la fibromialgia no existe porque no hay un tratamiento eficaz. Esto
no tiene sentido porque hasta recientemente, hasta la “era metrotrexate”, no
había un buen tratamiento para la artritis reumatoide pero, aún así, es
considerada una enfermedad desde hace 200 años… ¿Por qué se espera una cura
pronto para la fibromialgia cuando hay tan poca financiación para investigar
esta enfermedad? El “tratamiento” que se ofrece ahora para la fibromialgia, la
Terapia Cognitivo Conductual (TCC) no cura y es ineficaz como está demostrado en
los estudios que utilizan controles correctamente (Williams DA et al 2002,
Vlaeyen JW et al 1996, Nicasio PM et al 1997)…
¿Podemos tratar el sufrimiento?
El enfoque en las facultades de medicina es erróneo. Los estudiantes y
profesores pasan dos horas discutiendo un caso y dos minutos con el paciente. Y
cuántas veces he visto, en un hospital universitario, alguien mencionar la
fibromialgia o el SFC, y el profesor de medicina y los estudiantes se ponen a
reír y hacer bromas sobre estas enfermedades, cuando estas enfermedades SSC son
muy serias y de alto nivel de morbilidad y hasta de mortalidad (McBeth et al
2003)…
Los médicos sólo se ocupan de arreglar las patologías estructurales y mandan a
los pacientes a casa sin ocuparse del sufrimiento…
La mayoría de los médicos tratan a sus pacientes con paternalismo y arrogancia.
En vez de empatía, la mayoría de los médicos muestran una falta de respeto a los
pacientes.
Tratar la patología estructural no cura al paciente. Hay que escuchar sin
interrumpir para entender mejor los síntomas. La impaciencia, la falta de
sensibilidad, el no querer escuchar, la falta de habilidades de comunicación y
una actitud de “yo sé todo”, hacen que el médico tome decisiones erróneas en
planes y tratamientos.
Pero la arrogancia y la apatía de los médicos no se puede cambiar sin ir a la
raíz del problema: las facultades de medicina tiene que cambiar…hay que formar a
los profesores en temas humanistas. Y aún más: hay que hacer una selección
adecuada de quién es escogido para entrar en la facultad.
Sí, necesitamos médicos que estén formados científicamente pero también que sean
amables, humildes, atentos y muestren respeto por las
preocupaciones y quejas del paciente.
Como dice el juramento hipocrático: “Primero no hacer daño”. El médico tiene que
asegurar al paciente con una enfermedad SSC que su sufrimiento es real, basado
en una patología real. Hay que ser científico y humano…
Se necesita un debate sobre esta profesión y hay que hacer cambios grandes antes
de que sea demasiado tarde.