Introducción
Un análisis multivariado que tuvo en cuenta edad, peso corporal, actividad
física, tipo de trabajo y otros factores no logró explicar la mayor prevalencia
de dolor lumbar en mujeres que en varones.
Un estudio realizado recientemente en la población alemana no ha podido hallar
una explicación para la mayor prevalencia de dolor lumbar en la mujeres. En
comparación con los hombres, las mujeres tienen un estilo de vida más sano,
presentan sobrepeso con menor frecuencia, tienen ocupaciones menos estresantes o
no tienen empleo fuera del hogar. A pesar de estas diferencias, las mujeres
presentan mayor prevalencia de dolor lumbar.
Pacientes y métodos
Los autores investigaron las posibles razones para esta diferencia no explicada
entre sexos, basándose en el modelo socioeconómico de salud de Stokols. La
primera Encuesta Nacional de Salud realizada en la República Federal de Alemania
tuvo lugar entre octubre de 1997 y marzo de 1999, e incluyó a 5.315 personas de
entre 20 y 64 años. Los participantes fueron sometidos a un examen médico y
contestaron un cuestionario. Se aplicaron pruebas chi y de regresión logística
para investigar correlaciones entre el dolor lumbar informado por los
encuestados y factores ambientales biopsicoconductuales, sociales y físicos
específicos de sexo.
Resultados
La prevalencia de dolor lumbar en los 7 días previos fue del 32% entre los
varones y del 40% en las mujeres. Las prevalencias fueron significativamente
mayores en personas con sobrepeso, individuos con tendencia notoria a la
somatización o con nivel bajo de apoyo social, personas físicamente inactivas,
fumadores, ancianos, desempleados, obreros y grupos de bajo nivel
socioeconómico. Sin embargo, desde la perspectiva del análisis multivariado,
ninguno de estos factores redujo (y por lo tanto no explicó suficientemente) la
diferencia entre sexos. El ajuste por la tendencia a la somatización específica
de sexo reduce el riesgo relativo de las mujeres (en comparación con los
hombres) de 1,42 a 1,23.
Conclusiones
La persistencia de la diferencia entre sexos en la prevalencia de dolor a pesar
del análisis multivariado indica una clara necesidad de investigaciones
adicionales sobre las razones para tal diferencia, concluyen los autores. En su
opinión, los futuros estudios deberían analizar construcciones raramente
investigadas, como las expectativas por sexo, la ansiedad, la raza y los
antecedentes familiares, y tomar en cuenta las diferencias anatómicas de fuerza
muscular.