La mortalidad por heridas de colon y recto ha disminuido en el mundo, desde finales del siglo XIX, cuando la mortalidad era la regla, hasta el siglo XXI, al 5%. Durante los conflictos bélicos se produjeron los mayores avances. Esto se debe principalmente a la mejora en las condiciones de traslado, la antisepsia, los avances en las técnicas operatorias y anestésicas, el manejo de fluidos, sangre y hemoderivados, el uso de antibióticos, la exteriorización de las heridas y el empleo de la colostomía.

Los traumatismos anales, rectales y colónicos son poco frecuentes. Su prevalencia es difícil de establecer debido a los diversos factores que intervienen en su origen. En España predominan los accidentes de tráfico y las lesiones iatrogénicas, frente a las lesiones por arma blanca o de fuego más frecuentes en América.

La etiología es diversa, pero se pueden establecer 2 grandes grupos de traumatismos colorrectales: traumatismos accidentales y traumatismos iatrogénicos.

Los síntomas clínicos son variados, con dolor abdominal, pelviano, perianal o anal, asociado o no a rectorragia, hasta peritonismo franco o cuadro de shock.

El diagnóstico se basa en la exploración física, el tacto rectal y las pruebas complementarias analíticas, radiológicas, endoscópicas y en ocasiones laparoscópicas.

El tratamiento se ha de individualizar en cada caso según los antecedentes patológicos del paciente, su estado actual, el tiempo de evolución, la situación del intestino lesionado, el grado de contaminación fecal, las lesiones asociadas y la experiencia del cirujano.

Palabras clave: Perforación intestinal. Traumatismo colorrectal. Lesiones colorrectales. Escala de lesiones colónicas. Escala de lesiones rectales. Manejo actual.


   Año VII, N° 117, Abril 2006