Inflamación e infección en la enfermedad coronaria estable y en el síndrome coronario agudo


J B García, P M Martínez, J F M Rodríguez, M Carpente, R B Bustamante, A B Guerrero Peral, R Ortiz de Lejarazu, J M Eiros Bouza, S Blanco García, F Fernández-Avilés.
Universidad de Valladolid, España

Revista Española de Cardiología, Número 04, Vol 54. Abril 2001

Objetivo
Estudiar la posible interrelación entre infección, inflamación y enfermedad coronaria. 

Pacientes y método
Se seleccionaron 60 pacientes con síndrome coronario agudo (44 varones, 62 ± 13 años), 40 con enfermedad coronaria estable (31 varones, 64 ± 10 años) y 40 individuos sin enfermedad coronaria conocida (grupo control: 34 varones, 53 ± 5 años). Se investigó la IgG frente a Chlamydia pneumoniae, citomegalovirus y Helicobacter pylori, y la proteína C reactiva en todos los enfermos y la IgM sólo en pacientes con síndrome coronario agudo (C. pneumoniae y citomegalovirus) y proteína C reactiva e IgG al mes. 

Resultados
No hubo sueros reactivos para IgM. La prevalencia de IgG (C. pneumoniae, citomegalovirus o H. pylori) fue similar en todos los casos: C. pneumoniae en 44 (73%), 29 (73%) y 25 (63%) enfermos agudos, estables y del grupo control, respectivamente; citomegalovirus en 55 (92%), 37 (92%) y 38 (95%), respectivamente, y H. pylori en 43 (72%), 32 (80%) y 34 (85%), respectivamente. Los síndromes coronarios agudos ocurrieron en una mayor proporción de pacientes con valores de proteína C reactiva superiores al límite de referencia (48 [80%], 10 [25%] y 0 pacientes, respectivamente; p < 0,001). Dichos valores estaban más elevados en el infarto de miocardio con onda Q que en el síndrome coronario agudo sin segmento ST elevado (medianas: 22,65 frente a 7,69; p < 0,001). Al mes persistían los valores elevados en el 40% de los pacientes que los tuvieron en la fase aguda (mediana: 22,65 frente a 3,38; p < 0,001). 

Conclusiones
Se han detectado niveles significativos de inflamación en los síndromes coronarios agudos y en menor grado en la enfermedad coronaria estable con métodos habituales en la práctica clínica. La serología posiblemente no sea el método adecuado para analizar la interrelación, si es que existe, entre síndromes coronarios, infección e inflamación.