El agregado de candesartán al tratamiento con inhibidores de la ECA y beta-bloqueantes reduce significativamente los niveles de péptido natriurético cerebral y mejora el metabolismo de la glucosa de los pacientes con insuficiencia cardíaca.

El agregado de un bloqueante del receptor de angiotensina a un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) mejora la función cardíaca, el remodelado del ventrículo izquierdo y la capacidad de ejercicio de los pacientes con insuficiencia cardíaca (IC) sintomática, y se asocia con reducciones en la morbilidad y mortalidad de estos enfermos. En algunos estudios recientes se ha hallado que el bloqueo dual de la angiotensina II tiene efectos beneficiosos sobre los niveles plasmáticos de norepinefrina y peptido natriurético cerebral sin producir un efecto significativo sobre la proteína C reactiva (PCR). Sin embargo, en esos ensayos se utilizaron dosis subóptimas de beta-bloqueantes y espironolactona, lo cual limita el alcance de sus conclusiones.
En los modelos experimentales, la activación de la angiotensina II incrementa la inflamación subclínica y el estrés oxidativo. No se ha investigado en pacientes con IC el impacto del agregado de candesartán sobre los marcadores de inflamación y de estrés oxidativo. El deterioro del metabolismo glucídico se asocia también con aumento de la inflamación subclínica y el estrés oxidativo en pacientes sin IC. Algunos estudios sugieren que los bloqueantes del receptor de angiotensina podrían tener efectos beneficiosos respecto de la resistencia a la insulina. Los autores decidieron investigar en pacientes con IC sintomática el efecto del agregado de candesartán a un inhibidor de la ECA, en comparación con el tratamiento con este último fármaco solo, respecto de los niveles del segmento aminoterminal del precursor del péptido natriurético cerebral (Nt-proPNC) y de algunos marcadores de inflamación y estrés oxidativo. Un segundo objetivo fue investigar el efecto de esta terapia combinada sobre el metabolismo glucídico.

Métodos
El estudio incluyó a enfermos con IC sintomática y fracción de eyección ventricular izquierda menor al 40%, que recibían tratamiento con dosis estables de inhibidores de la ECA y beta-bloqueantes durante al menos los últimos 3 meses. Los pacientes fueron asignados aleatoriamente a recibir candesartán (hasta 32 mg diarios) o placebo. El estudio incluyó una fase de 8 semanas de incremento gradual de la dosis de candesartán y una fase posterior de observación de 16 semanas. La dosis inicial de candesartán fue de 4 u 8 mg diarios, y se duplicó cada 2 semanas hasta alcanzar la dosis deseada. En cada aumento de dosis los pacientes fueron sometidos a exámenes físicos y se les extrajo sangre para análisis de marcadores bioquímicos. Se midieron los niveles circulantes de Nt-proPNC, PCR de alta sensibilidad, interleuquina-6, interleuquina-18, molécula de adhesión ICAM-1, selectina E, 8-epi-prostaglandina F2alfa, nitrotirosina, glutatión reducido y glutatión oxidado. El principal parámetro de valoración fue el cambio porcentual de Nt-proPNC. Los cambios en los marcadores de inflamación y de estrés oxidativo, insulina e índice de resistencia a la insulina en ayunas (IRIA) constituyeron parámetros secundarios.

Resultados
Completaron el estudio 68 pacientes, la mayoría de los cuales tenía IC causada por enfermedad coronaria. Los participantes habían experimentado síntomas de IC por más de 5 años y tenían una fracción de eyección promedio de 25,5%. El 35% de los pacientes eran diabéticos. Todos los enfermos estaban bajo tratamiento con inhibidores de la ECA, el 81,3% recibía diuréticos, y el 93,3% recibía beta-bloqueantes.
Los pacientes tratados con candesartán tuvieron una disminución significativa en la presión sanguínea sistólica y diastólica en comparación con los enfermos que no recibieron este fármaco. Los niveles circulantes de urea aumentaron significativamente durante el tratamiento en los pacientes tratados con candesartán (pasaron de 8,71±3,87 a 11,2±5,9 mmol/l), pero no en los pacientes tratados solamente con inhibidores de la ECA. Lo mismo ocurrió con los niveles sanguíneos de creatinina, potasio y ácido úrico. Las concentraciones pretratamiento de Nt-proPNC no difirieron significativamente entre los pacientes asignados a candesartán (1845±2751 ng/l) y los asignados a placebo (1126±993 ng/l). Los niveles de este péptido se incrementaron en los pacientes tratados solamente con inhibidores de la ECA (cambio absoluto mediano 43,0 ng/l), pero disminuyeron en los tratados con candesartán (-87 ng/l). Las concentraciones de PCR también se incrementaron en el primer grupo (0,18 mg/l) pero se redujeron en el segundo (-0,73 mg/l). No hubo cambios significativos en ninguno de los otros marcadores de inflamación, y tampoco hubo cambios en los marcadores de estrés oxidativo. La glucemia promedio se incrementó (de 6,45±1,90 a 6,90±2,34 mmol/l) en los pacientes asignados a placebo pero disminuyó (de 7,49±2,98 a 6,57±2,19 mmol/l) en los tratados con candesartán. El uso de estatinas no modificó la glucemia pretratamiento ni los cambios ocurridos durante el tratamiento con candesartán. Dado que este fármaco produce un pequeño incremento de insulinemia, los pacientes que lo recibieron tuvieron una disminución no significativa de IRIA.

Discusión
Este estudio demuestra que el agregado de candesartán al tratamiento óptimo con inhibidores de la ECA y beta-bloqueantes reduce significativamente los niveles de Nt-proPNC y PCR, y mejora significativamente el metabolismo de la glucosa de los pacientes con IC. En cambio, esta estrategia terapéutica no tuvo efecto sobre otros marcadores de inflamación ni sobre los marcadores de estrés oxidativo, lo cual indica que el efecto antiinflamatorio es moderado o selectivo. El agregado de candesartán produjo la mayor reducción de glucemia en los pacientes con peor control glucémico. Los análisis de insulinemia e IRIA sugieren que este efecto beneficioso del candesartán puede deberse a un incremento en la liberación de insulina o a una mejoría en la sensibilidad a la hormona. Este estudio es el primero en demostrar que el agregado de candesartán al tratamiento con inhibidores de la ECA y beta-bloqueantes mejora el control de la glucemia en pacientes diabéticos con IC.


    Año X, N° 153, Abril 2009