Introducción
La necesidad de utilizar tratamientos más rentables en estos pacientes con insuficiencia cardíaca, población costosa y de alto riesgo, beneficiaría enormemente a una región donde la carencia de recursos es la regla.
Durante las 2 últimas décadas, importantes avances en el manejo de los trastornos cardiovasculares en los Estados Unidos y en Argentina han logrado una considerable disminución de la mortalidad por enfermedad de la arteria coronaria (EAC). No obstante, la frecuencia de la insuficiencia cardíaca crónica (ICC) ha aumentado en los Estados Unidos, estimándose que existen 1.000.000 de casos de insuficiencia cardíaca aguda (ICA) en dicho país. Durante los últimos 15 años, diversos estudios han logrado significativos progresos en los esquemas terapéuticos de la ICC. Sin embargo, existe exigua evidencia intrahospitalaria sobre la ICA y escasas pautas terapéuticas disponibles. Ciertos estudios recientes han considerado que la mayor incidencia de ICC en los países latinoamericanos obedece al aumento de factores de riesgo tales como diabetes, hipertensión, obesidad y al envejecimiento de la población.


Estudio
Dados los limitados datos referentes a la ICA en Latinoamérica, y con el objeto de describir el perfil clínico, el uso de recursos y la evolución intrahospitalaria de pacientes con ICA mediante el análisis de diversos relevamientos realizados en Argentina, los autores estudiaron los datos sobre ICA obtenidos en cinco relevamientos (ENUC 1993, CONAREC 1999, IC-SAC 2002, IC-SAC 2004 y CONAREC 2004 ) desde 1992 a 2004.

Se estudiaron 2.974 registros. Se observó que la edad promedio de los pacientes fue de 65 a 70 años, con mayor proporción de pacientes añosos en los estudios de 2004. Aproximadamente 40% de los pacientes fueron de sexo femenino. Tres de los 5 relevamientos recogieron datos socioeconómicos. Según el CONAREC-1999, solamente un tercio poseía educación secundaria o universitaria; el 21,5% trabajaba y > 60% tenía cobertura médica.

El IC-SAC demostró que un cuarto de la población carecía de seguro médico y solamente 12% tenía empleo. Veintiuno a 26% de los pacientes eran diabéticos. Se registró infarto de miocardio anterior en aproximadamente la cuarta parte y 21 a 34% presentaron fibrilación auricular. Aproximadamente la mitad de los pacientes tenía antecedentes de internación por ICC. La principal causa etiológica de la ICC fue la EAC (27,4 a 38,4%). Se diagnosticó enfermedad hipertensiva en > 20% de los pacientes. La prevalencia del Chagas fue constantemente baja. Una de las mayores diferencias entre los relevamientos fue el perfil clínico de admisión. Aunque la mayoría de los pacientes presentó evidencia de sobrecarga líquida, los pacientes del ENUC mostraron mayor predominio de edema pulmonar agudo, shock e hipoperfusión periférica.
La escasa adherencia a la medicación y los trastornos alimentarios explicaron el empeoramiento de la ICC en una elevada proporción de pacientes. Entre 2002 y 2004 se registró una tendencia a un mayor empleo de inhibidores de la enzima convertidora de angotensina (del 30 al 53%) antes de la admisión y del 48 al 70% al momento del alta de internación. El uso de _-bloqueantes aumentó desde 4,2 a 33,2% durante la admisión y desde el 2,5 a 42,4% antes del alta (todo p< 0,0001). El _-bloqueante indicado más frecuentemente fue atenolol (13,5%) en el IC-SAC-2004 y carvedilol (29%) en el CONAREC-2004. No se utilizó espironolactona antes de 2002 pero su indicación aumentó desde entonces. El único relevamiento en que todos los pacientes fueron internados en Cuidados Intensivos fue el ENUC. La internación promedio fue de 9,3 días en el IC-SAC-2002 y de 7 días en el IC-SAC-2004. En el primer estudio, sólo 37% de los pacientes fueron sometidos a ecocardiograma.

En años posteriores se evaluó la función ventricular izquierda en 65,3 a 85% de los pacientes. Menos de un tercio de los ecocardiogramas demostró función sistólica conservada o levemente deprimida. Las tasas de mortalidad intrahospitalaria, del primer al quinto registro fueron 12,1%, 4,6%, 10,5%, 8,9%, y 4,7% (tendencia p = 0,006). Sin embargo, se registraron 98 (7,7%) muertes entre 1.272 pacientes antes de 2002, en comparación con 129 (7,6%) entre 1.702 desde 2002 (p = 0,9). El análisis de los 5 relevamientos argentinos demostró una baja tasa de EAC y tasas de mortalidad levemente superiores a los estudios europeos y americanos, con un predominio inferior al previsto de cardiopatía chagásica. Aunque se observó un uso creciente de las drogas recomendadas durante la década, la mortalidad promedio no varió. Las edades promedio de los relevamientos argentinos fueron levemente superiores a las de los estudios europeos aunque este hecho se puede interpretar como una tendencia relacionada a la selección de sitios y también como un sesgo en la internación, dado que los pacientes más jóvenes pudieron haber sido referidos a centros secundarios o terciarios con mejor tecnología. Además, diversos estudios han informado que la población tratada por los cardiólogos es más joven que la manejada por los clínicos. Se diagnosticó EAC como causa etiológica de la ICC en < 40% de los pacientes. Esta tasa es inferior al 60 o 70% informados en otros estudios. Esta diferencia (o subestimación) puede relacionarse al hecho de que los registros fueron consecutivos y no selectivos y con la escasa búsqueda de EAC, según lo demuestra el bajo empleo de la angiografía o los estudios funcionales.

Contra lo previsto, se observó un predominio asombrosamente bajo de enfermedad de Chagas. Esta divergencia puede obedecer al subregistro, a la falta de búsqueda rutinaria y al hecho que la mayoría de los pacientes fueron reclutados en zonas no endémicas. La proporción de muertes antes y después de 2002 fue similar. Los datos mundiales de mortalidad durante la internación muestran una reducción en la tendencia del 52,8% entre 1991 y 1997. Esto puede relacionarse al mayor riesgo-paciente existente dentro de los sistemas de salud latinoamericanos. El aumento de la incidencia de la insuficiencia cardíaca crónica en la Argentina, con sus particulares características y esquemas terapéuticos, proporciona un buen ejemplo de la situación actual en Latinoamérica, que debe considerarse a la hora de extrapolar datos de ensayos clínicos extranjeros.


    Año IX, N° 141, Abril 2008