El agregado de carvedilol al tratamiento básico con enalapril y espironolactona en pacientes con miocardiopatía crónica chagásica mejora la función cardíaca y el cuadro clínico en general.

Introducción
La miocardiopatía chagásica crónica (MCC) es una importante causa de insuficiencia cardíaca y muerte súbita en toda Latinoamérica. Se estima que de los 13 millones de infectados por Trypanosoma cruzi a lo largo del mundo, 30% presenta manifestaciones de MCC y 15% desarrollan insuficiencia ventricular izquierda.
La miocardiopatía chagásica difiere del resto de las cardiopatías, por diversas características distintivas. Entre ellas, se mencionan la denervación cardíaca precoz, la presencia de arritmias ventriculares frecuentes y distintas formas y grados de trastornos de la conducción, entre los que se incluyen la bradicardia sinusal, el bloqueo aurículoventricular completo y el bloqueo de rama derecha. Desde el punto de vista anatomopatológico, resultan notorias la hipertrofia, la dilatación y la fibrosis grave, con la aparición, en el 20% al 40% de los casos, de aneurisma ventricular apical. Como consecuencia se observa elevada incidencia de muerte súbita, insuficiencia cardíaca y remodelado ventricular. Dado que tiene características distintivas, las respuestas a los tratamientos médicos podrían diferenciarse de las observadas en la insuficiencia cardíaca de otros orígenes.

Pacientes y métodos
Se llevó a cabo un estudio aleatorizado, controlado con placebo, a doble ciego sobre 42 pacientes infectados por Trypanosoma cruzi y MCC.
Todos los participantes recibieron enalapril (hasta 20 mg 2 veces al día, como dosis máxima) y espironolactona, a razón de 25 mg por día. Luego se los aleatorizó a recibir placebo o carvedilol, hasta una dosis máxima de 25 mg 2 veces al día.
Los objetivos principales a determinar fueron los cambios en la fracción de eyección ventricular izquierda (LVEF) luego de la inhibición del sistema renina-angiotensina y después del agregado de carvedilol. Como metas secundarias a establecer, se fijaron los cambios en otros parámetros ecocardiográficos, la puntuación de Framingham, la clase según la New York Heart Association, los índices radiográficos, los niveles plasmáticos de péptido natriurético y quimiocinas, y la calidad de vida, medida por el formulario breve de 36 ítems de la Encuesta de Salud. También se tuvieron en cuenta objetivos de seguridad de la asociación.

Resultados
La optimización de la terapia inhibitoria del sistema renina-angiotensina no sólo fue segura y bien tolerada desde el punto de vista hemodinámico, sino que mostró mejorías en la puntuación de Framingham (p= 0,001), y en la calidad de vida. Desde el punto de vista de las determinaciones físicas y bioquímicas, se establecieron reducciones en el índice cardiotorácico (p=0,002), en los niveles de péptido cerebral natriurético (p= 0,032), y en el de RANTES (regulado en activación, expresado y secretado por linfocitos T normales) (p=0,001). La LVEF aumentó en un 2,3% (p= 0,25), y en aquellos pacientes cuyas cifras iniciales eran de V45%, se produjo un aumento del 2,8% (p= 0,017).
El tratamiento con carvedilol se asoció con una tendencia hacia el aumento en la LVEF, con una diferencia entre grupos correspondiente al 2,3% (p= 0,094). La adición de carvedilol en este grupo, resaltan los autores, también fue segura y bien tolerada desde el punto de vista hemodinámico y no se asoció con bradicardia sintomática.

Discusión
La optimización y ajustes en la terapia de inhibición del sistema renina-angiotensina mostró respuestas semejantes a las observadas en sujetos con miocardiopatías o insuficiencia cardíaca de distinto origen. Si bien se registró un descenso de las cifras de presión arterial, este fue bien tolerado y no se acompañó de alteraciones en la función renal ni en el metabolismo de electrolitos. Estas circunstancias se suman a los beneficios observados en términos de calidad de vida.
Al agregar el carvedilol, la frecuencia cardíaca se redujo aunque de manera no significativa. Si bien no se registraron cambios en los parámetros clínicos y de calidad de vida, su utilización fue segura en esta población. Los investigadores consideran que la ausencia de incrementos significativos en la LVEF luego del agregado de carvedilol puede haber obedecido a que los pacientes estaban siendo óptimamente tratados con inhibidores del sistema renina-angiotensina y que el estudio pudo haber tenido un poder insuficiente, como lo demuestra la tendencia al aumento de la LVEF.
En el caso del RANTES, se observó que el tratamiento con inhibidores del sistema renina-angiotensina (que reduce la inducción de este parámetro) puede explicar los beneficios de esta opción terapéutica en la MCC, al impedir la inducción de quimiocinas.

Conclusiones
El uso de una terapia optimizada para la inhibición del sistema renina-angiotensina, expresado por el ajuste de dosis de enalapril asociado con espironolactona, se tradujo en un amplio espectro de mejoras en la función y el estado clínico general de pacientes con MCC. Por otra parte, el agregado de carvedilol resultó hemodinámicamente bien tolerado.
Se destaca la conveniencia de llevar a cabo estudios más amplios que permitan demostrar los efectos sobre las tasas de internación y de mortalidad en este tipo de patología, como respuesta al tratamiento combinado de estos agentes terapéuticos.


    Año XI, N° 163, Febrero 2010