Inmunodeficiencias primarias. Clínica y formas variantes

G. Fontán Casariego
Allergol Immunopathol 2001; 29: 101 - 106

Periódicamente la OMS y actualmente la Unión Internacional de Sociedades de Inmunología (IUIS), publican una clasificación de las inmunodeficiencias primarias (IDP), que incluye normas diagnósticas y de tratamiento. La última de ellas, data de 1999. Con respecto a la anterior, aparece un nuevo grupo de IDP, el de los síndromes autoinmunes proliferativos, y se describen además nuevas formas de inmunodeficiencia combinada grave (IDCG) y de agammaglobulinemia autosómica recesiva. Desde la publicación de esta clasificación hasta el final del año 2000, se han descrito, como mínimo, tres nuevas IDP a las que probablemente habrá que añadir dos más. El progreso en la biología molecular de estas enfermedades, ha dado lugar no sólo a un diagnóstico más preciso, sino también a un mayor conocimiento del espectro clínico de estas enfermedades. Una mutación o deleción en un gen, puede provocar la ausencia total de su producto o su expresión parcial o normal, pero con una actividad funcional ausente o defectuosa. En ciertos casos, una actividad parcial o defectuosa, es la causante de las formas variantes de una enfermedad con una clínica o fenotipo celular atípico. En otros casos, no es ésta la causa de las formas variantes que pueden aparecer en casos interfamiliares que comparten la misma mutación. En estos casos, estas diferencias se atribuyen a factores ambientales o a otros genes capaces de modular el gen afecto. En este trabajo se dan ejemplos de formas variantes en diversas IDP. Algunos se refieren a formas de comienzo tardío. Así agammaglobulinemias ligadas al sexo diagnosticadas en adultos, ya que hasta su diagnóstico, la sintomatología clínica fue mínima. En la deficiencia de ADA, una forma grave de IDCG muy linfopemiante y de comienzo muy temprano, se han descrito casos cuya sintomatología comenzó pasados los 20 años de vida. Otra IDCG, las deficiencias en las recombinasas RAG1 o RAG2 pueden producir: una forma típica con un fenotipo característico T-B-NK +, el síndrome de Omenn, o formas con un fenotipo inesperado T-B + NK +. La deficiencia de la cadena g común del receptor de la IL-2, puede producir variantes fenotípicas que pueden conducir a errores diagnósticos. El síndrome linfoproliferativo ligado al cromosoma X, puede presentarse como una mononucleosis infecciosa fulminante, como una leucemia o linfoma, o como hipo o agammaglobulinemia. Cabe la posibilidad de que algunos casos diagnosticados de síndrome variable común o de agammaglobulinemia ligada al X, sean en realidad pacientes con este síndrome. En la enfermedad granulomatosa crónica, cuyo comienzo clínico suele ser muy temprano, se han descrito formas de comienzo tardío. En un caso la primera manifestación clínica se produjo a los 60 años. Todos estos ejemplos quieren recalcar que si bien las IDP suelen ser sospechadas mayoritariamente por pediatras, en algunos casos pueden llegar sin diagnóstico a internistas o especialistas de adultos. Además es necesario conocer la clínica y analítica de estas formas variantes para realizar un diagnóstico precoz, requisito esencial para un buen resultado terapéutico. 

Palabras clave: Inmunodeficiencias primarias. Inmunodeficiencia combinada grave. Agammaglobulinemia ligada al sexo. Enfermedad granulomatosa crónica. Síndrome linfoproliferativo autoinmune. Síndrome linfoproliferativo ligado al sexo.