Alergia al látex: un problema para los trabajadores sanitarios
Ann Allergy Asthma Immunol 2002; 88:560-575
Los guantes de látex diseñados para proteger a los trabajadores del sector sanitario de enfermedades que se transmiten por la sangre pueden llegar a ser perjudiciales debido al incremento de alergias que se viene percibiendo en el sector.
Un reciente estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, publicado en ‘Annals of Allergy, Asthma & Immunology’, ha descubierto que el 8% de los trabajadores sanitarios evaluados eran sensibles al látex, una cifra muy superior a la media nacional en EEUU, cifrada en el 3% del total de la población.
«La alergia a la goma de látex natural, obtenida del árbol brasileño del caucho, se ha convertido en un importante problema laboral para el personal sanitario», señala una de las co-autoras del estudio, la doctora Mary Beth Bollinger. Esta reacción, que afecta a un porcentaje de trabajadores que oscila entre un 5 y un 17%, se produce bien por contacto directo con los guantes o bien por inhalación de los antígenos del látex que desprende el material.
El ensayo, además, ha desarrollado un novedoso sistema de detección de la alergia entre los trabajadores para identificar a los más sensibles a este material y desarrollar así un plan de conversión que culmine con la retirada de todos los guantes de goma natural de esta institución médica. Para ello se adoptó en 1998 en el Hospital de Maryland una política de detección y control obligatorio de las alergias al látex entre todos los nuevos empleados así como entre el personal dedicado al cuidado de pacientes.
De los 1.795 trabajadores examinados, el 8% presentaba anticuerpos de inmunoglobulina E específicos del látex. Además, entre las personas con reacción alérgica, el 57% presentaba molestias en los ojos, piel o bien problemas respiratorios. Entre ellos, el 12% tenía problemas graves, y otro 21% mostró reacción a la exposición pese a los resultados negativos en análisis de sangre previos.
El estudio, concluye además que, el cambio de puesto de trabajo para acomodar al personal ‘sensible’, resulta menos costoso que el pago de compensaciones o la pérdida de días de trabajo a causa de los síntomas y molestias de las alergias. Los exámenes colectivos de detección del mal suponen unos gastos anuales de 60.000 dólares; sin embargo, los investigadores consideran que esto es mucho menos costoso en términos reales que las posibles compensaciones, que estiman en algo más de un millón de dólares al año.
La doctora Bollinger señala que una estrategia tendente a ‘evitar’ el contacto con el látex de los alérgicos no es efectiva en tanto que estos seguirán expuestos a la inhalación de los antígenos presentes en el aire y procedentes del material de sus compañeros; por lo que recomienda la retirada completa de la goma natural de látex.
Añade además que, «la detección a tiempo es un componente esencial de cualquier programa de intervención en esta materia, que debe procurar al trabajador un ambiente laboral seguro y sin riesgos». Por último, recomiendan el uso de materiales alternativos, pese a que reconocen que «estas opciones no son siempre aceptables ni están disponibles».